Juan Carlos I recurre la demanda de paternidad

Los abogados del Rey Juan Carlos han presentado un recurso para que la Sala Civil del Tribunal Supremo rectifique su decisión de admitir a trámite la demanda de filiación interpuesta por la ciudadana belga Ingrid Sartiau, que asegura que es fruto de una relación mantenida por su madre y el ex jefe del Estado durante unas vacaciones en la Costa del Sol en 1965.

El recurso, presentado el último día del plazo legal, va acompañado de numerosa documentación con la que la defensa cuestiona la coherencia y fiabilidad del relato de Sartiau.

Ingrid Sartiau y su abogado han multiplicado declaraciones públicas que, en aspectos esenciales, son contradictorias con el acta notarial aportado con la demanda y que recoge las manifestaciones que la madre de la demandante hizo ante un notario de Gante en noviembre de 2012.

Según el acta notarial, Liliane Sartiau manifestó que "en el mes de diciembre de 1965 me encontraba de vacaciones en la Costa del Sol cuando en una discoteca de renombre conocí a un hombre de 31 años de edad, muy gentil, guapo y dulce y apuesto, con los ojos azules, con el cual mantuve relaciones íntimas durante tres noches en un hotel de lujo". En esa fecha, Don Juan Carlos era Príncipe de España, aunque el dato de la edad sería erróneo porque nació en enero de 1938.

La madre de Ingrid Sartiau añadía que "el último día, el conserje del hotel, con el que hablé varias veces, me dijo que se trataba del Príncipe Juan Carlos de España. Ante mi sorpresa y emoción, tuve el impulso de coger mi coche y regresar directamente a Bélgica".

Sin embargo, Ingrid Sartiau dio una versión diferente en una entrevista concedida a Telecinco el pasado 17 de enero, tres días después de que el Supremo decidiera tramitar su demanda. Según ella, "mi madre conoció a Don Juan Carlos en Francia y pasados unos años volvieron a verse en la Costa del Sol". De ser así, Liliane Sartiau no sólo habría omitido ante el notario un dato muy relevante (su relación con Don Juan Carlos en Francia) sino que, además, no habría dicho la verdad cuando aseguró que fue en diciembre de 1965 cuando "conocí a un hombre de 31 años de edad...".

Estas contradicciones no son baladíes, puesto que la decisión del Supremo de admitir la demanda -por el estrecho margen de un solo voto de diferencia- se basó, esencialmente, en ese acta notarial.

Falta de concreción

La defensa de Don Juan Carlos también resalta la falta de concreción de la demanda, que no indica el lugar de la Costa del Sol donde, supuestamente, la pareja se habría conocido ni el nombre del hotel ni ningún otro dato de cierta precisión. Destaca, además, que la demandante asegura tener información que no aporta, como la relativa al número de teléfono de José Guijarro Romanov de Colonard, primo de Don Juan Carlos que, según la demandante, les habría confirmado la filiación.

El recurso combate, en definitiva, que la demanda contenga un mínimo principio de prueba -es decir, elementos que acrediten la probabilidad de la filiación paterna- para admitirla a trámite.

Ésta fue la tesis del fiscal que, por el momento, no ha impugnado la decisión de la Sala a la espera de conocer si el demandado iba a recurrirla. Fuentes del Ministerio Público explicaron que carecía de sentido que la Fiscalía presentara un recurso contra la admisión si el propio afectado la aceptaba. Ahora el fiscal tendrá que pronunciarse -previsiblemente para respaldarlo- sobre el escrito de la defensa de Don Juan Carlos.

La defensa de Sartiau también ha recurrido la resolución de la Sala Civil. A su juicio, el tribunal tendría que haberse pronunciado sobre la práctica o no de la prueba anticipada que se solicitaba en la demanda, en referencia al test del ADN de Don Juan Carlos.