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Kicillof dijo que el país podría sufrir una crisis 2001

Kicillof dijo que el país podría sufrir una crisis como en 2001



En medio de la pulseada con los fondos buitres, el ministro de Economía, Axel Kicillof, hizo ayer una visita relámpago a Nueva York donde se reunió con los abogados que defienden a nuestro país en la causa, consiguió el apoyo de más de un centenar de países en las Naciones Unidas y advirtió que el fallo del juez Thomas Griesa empuja a la Argentina a “un riesgo de crisis económica” similar a la del 2001.

Kicillof aterrizó temprano en esta ciudad gracias a la invitación formal del Grupo de los 77 más China, que convocó al ministro a exponer en la ONU sobre la deuda. Pero la expectativa en cambio estaba en si el funcionario se contactaría o llevaría alguna propuesta al mediador nombrado por Griesa, Daniel Pollack, o se reuniría con representantes de los buitres.

Aquí la justicia obligó a la Argentina a pagar sus deudas a los holdouts antes del 30 de junio.

Según dijo el ministro en una conferencia de prensa en la que respondió con términos muy medidos a la prensa nacional e internacional, no se encontró con nadie, salvo con los abogados que defienden a la Argentina, miembros del estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton. Según supo Clarín, la reunión se concretó en la misión argentina ante la ONU, en un edificio ubicado enfrente del organismo internacional, ni bien llegó del aeropuerto John F. Kennedy. El ministro dijo que tuvo un diálogo habitual sobre la estrategia legal (que no reveló) y también señaló que los abogados se comunican seguido por teléfono con funcionarios en Buenos Aires. Kicillof repitió que la Argentina ya le hizo una solicitud al juez, que es que abra un paraguas legal “para poder negociar con condiciones justas” ante la inminencia del plazo que vence en pocos días.

“Por ahora sólo conocemos el silencio de Griesa”, dijo el ministro. “Hemos pedido una suspensión”, dijo Kicillof sobre la estrategia argentina para neutralizar el fallo, quien recalcó que “sin tiempo sería extraño que podamos resolver algo de esta complejidad”.

Cerca del mediodía, Kicillof se encerró en una oficina a afilar el discurso que daría en la ONU. Mientras todos en la delegación buscaban cómo ver el partido de Argentina contra Nigeria, Kicillof dijo que le avisaran si había un gol argentino. “No le gusta el fútbol”, dicen en su entorno.

En la ONU, Kicillof desplegó todo su arsenal académico, pero también político. Munido de gráficos, hizo un recorrido de la historia de la deuda, la crisis del 2001 y dijo que, si Argentina pagara los 1.500 millones de dólares que obliga el juez Griesa, “también pueden venir los otros por la cláusula Rufo (que establece que los que entraron al canje pueden reclamar una mejor oferta) por US$ 15.000 millones” y luego el 92,4% que aceptó el canje también puede reclamar, algo que el ministro calculó que puede costar US$ 120.000 millones más. En total sumarían US$ 135.000 millones. “Este fallo empuja a la Argentina a un riesgo de crisis económica. Empuja a nuestro pueblo a una situación que ya vivió.

Díganme si una deuda que sea el doble de la actual no es un nuevo 2001 para Argentina ”.

Representantes de los 133 países del Grupo de los 77 más China dieron luego discursos de apoyo muy contundentes a favor de la Argentina y aprobaron una declaración para enviar al juez Griesa y al gobierno de EE.UU. en la que señalan la preocupación sobre el caso argentino y sus consecuencias internacionales. “Es un gesto de enorme solidaridad”, dijo el Canciller Héctor Timermann y añadió que el caso es de “una gravedad extrema para Argentina y el sistema financiero internacional”.

Después de un día agitado en Nueva York, Kicillof se embarcó anoche de regreso para Buenos Aires.
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