Check the new version here

Popular channels

La Cámpora y los K, soberbios hasta el fin

Las palabras de Máximo Kirchner del sábado último -obviamente consultadas previamente con su madre presidenta- todavía resuenan y obligan al ultrakirchnerismo a tratar de reinterpretarlas. Fueron otra puesta en escena de un poder que se diluye.



“Si Cristina está tan mal, es tan mala o no sirve, y si están tan interesados en acabar con el kirchnerismo… ¿Por que no la dejan y compiten con Cristina, le ganan a Cristina y sanseacabó ? ¡Y nosotros volvemos a la calle a reconstruir la fuerza política para volver a gobernar la argentina en los próximos años!”, bramó, tratando de imitar la verba de su padre Néstor.

La frase, con la que indudablemente pidió una reforma constitucional que habilite una nueva reelección, similar a lo que intentó Carlos Menem en 1999, refleja la impotencia kirchnerista al ver que se le escurre el poder de las manos, y la de los jóvenes camporistas, cuya cúpula se hizo millonaria gracias al Estado argentino, cooptado en estos años de pocas rendiciones de cuentas. El próximo gobierno deberá hacer una auditoría profunda del uso de los dineros públicos durante esta época.

Tan mal cayeron en amplios sectores sociales estos nuevos intentos de vulnerar la Constitución, que dirigentes de la Mesa Nacional de La Cámpora debieron salir a aclarar, por las dudas, que no están “locos”, aunque sí parecen estarlo de ambición.

Explicaron a los argentinos que “no se puede llamar a la re-reelección”, como ya lo sabe todo el mundo, pero dejaron una advertencia, que recuerda a la violencia del setentismo: advirtieron sin ponerse colorados que el próximo gobierno no tendrá suficiente “legitimidad” si no compite contra la presidenta Cristina Kirchner.

¿Qué quieren decir? ¿Que sería legítimo derrocar al próximo gobierno, que seguramente no será kirchnerista, como ‘razonaba’ Montoneros contra Isabel Perón? El delegado de Cristina en La Cámpora y diputado nacional, Andrés “Cuervo” Larroque, afirmó que las palabras del hijo de la Presidenta “plantean que acá la adhesión popular sigue estando con Cristina Kirchner”, lo cual no guarda relación con las encuestas ni el humor social.

“¿Qué legitimidad puede tener un próximo Gobierno que no compite con quien concita la mayor adhesión de nuestro pueblo?”, se animó a arriesgar, sin eufemismos. Lo mismo sostenía el menemismo en el 99.

Por las dudas, la diputada nacional Mayra Mendoza aclaró: “Nosotros no estamos locos, sabemos que no se puede llamar a la re-reelección”.

Según Mendoza, Máximo -que volvió a ser ‘Mínimo’- “le pidió a la oposición que sea humilde, que sea una buena oposición, que sea una oposición con responsabilidad”.

Justamente de lo que el camporismo y su líder, la presidenta, siempre carecieron.
0
0
0
0No comments yet