Check the new version here

Popular channels

La Conspiración Anti K.

Todos, absolutamente todos están contra nosotros. Hace unos días era el hoy olvidado Ejército Islámico del Sur. Ahora no. Ahora es el Norte porque para allí hay que mirar si la presidente Cristina Kirchner se resfría, perdón, si le pasa algo…





No, no vaya a creer usted que acumulamos enemigos por doquier. Que nos odien los islámicos y los capitalistas, a la vez, solo quiere decir que nosotros, los argentinos, tenemos razón.
Pero además tenemos suficientes conspiradores internos, aliados a los yankees del norte y a los djihadistas del sur.
Vende patrias, filo buitres, cipayos, especuladores, compradores de dólares a los arbolitos de la porteña calle Florida, productores agropecuarios que se sientan sobre las silo bolsas, obreros que hacen huelgas, industriales y comerciantes que suben los precios, banqueros que hacen operaciones con dólares, jueces que dictan sentencias contra Amado Boudou y, fundamentalmente, medios de comunicación.
¡Ah! Y también Juan Carlos Fábrega, un enemigo camuflado que, seguramente, responde a la CIA, el MI5, la Sureté, el Mossad –que dejó de existir pero no importa- y el ISI, los servicios secretos pakistaníes.
En rigor un gran usurpador este Fábrega. Porque Cristina Kirchner jamás lo nombró presidente del Banco Nación y mucho menos, después, presidente del Banco Central. Porque Cristina jamás se equivoca. Él fue se sentó y se atribuyó los cargos. Ahora, las cosas están en su lugar. A Fábregas lo descubrieron y lo echaron. Tardaron cinco años en descubrirlo pero lo descubrieron.
En respuesta a los dictados de sus amos, el Fondo Monetario Internacional, el juez Thomas Griessa y los buitres, Fábrega pretendía ordenar la economía argentina. Es decir, hacerle el juego a todos los que están en contra de la inflación, la recesión y el ciclópeo gasto público.
Indudablemente, esas actitudes de Fábrega demuestran su traición a la patria. La presidente es particularmente clara: “nada nos va a apartar del rumbo”. Por tanto, inflación, recesión y cada vez más gasto público de aquí hasta el final del mandato.
¿Qué no aguanta? No es grave. Llegado el caso ya está preparada toda la operatoria mediática para acusar a los ocultos intereses transnacionales, aliados a lo peor del cipayismo vernáculo, por la “destitución” del gobierno nac and pop.
Es más, la operatoria mediática ya comenzó. La inteligencia camporista editó tres remedos del diario Clarín –no es otra cosa que un anticipo iluminado- donde en uno puede leerse que el presidente Cobos le pagó a los fondos buitres. En otro, que quien le pagó es el presidente Massa. Y en el tercero que quién lo hizo fue el presidente Macri.
Nada dice sobre Scioli. No se sabe si porque hará lo contrario de los tres primeros o porque nunca será presidente, según el sentir de la Cámpora.
El norte, uno
Cristina Kirchner dejó bien en claro, en su discurso, que no estaba enojada. Por tanto, como siempre dice la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad, corresponde creer que su magistral pieza alocutoria fue pensada, reflexionada y meditada con detenimiento.
Que de ninguna manera “perdió la chaveta. Que tampoco está “chapita”. Que no “le falta ningún jugador”. Que los tornillos están bien ajustados.
Por ejemplo, calificó como “provocación” el alerta que emitió la Embajada de los Estados Unidos –pongámoslo con minúscula embajada de los estados unidos- sobre la inseguridad en la Argentina para los ciudadanos de aquel país que viajen a estas tierras del sur.
Y es sin dudas una provocación. O acaso en la Argentina alguien se queja por la inseguridad. O acaso en la Argentina alguien se preocupa por meter llaves y candados por doquier. O acaso en la Argentina, las primas de los seguros no son bajas porque nadie necesita asegurarse. O acaso, no es factible pasear después de la caída del sol por cualquier barrio de cualquier ciudad sin problemas de ningún tipo.
No. La Argentina es un país, no seguro, sino re seguro. Por tanto, lo de esa embajadita no es sino otra provocación de los enemigos de los islámicos que a la vez son –¿O eran?- nuestros enemigos.
Pero, creían que iban a ocultarse en el anonimato. No. Cristina Kirchner descubrió al culpable. Es cierto, no lo nombró. Pero su perspicacia le permitió identificar al autor de semejante mentira.
Fue el encargado de negocios de la embajadita que es un tal Kevin Sullivan. Algún conspirador vernáculo intentó restar importancia a la investigación presidencial al aludir que todo cuanto firma la embajadita lleva el visto bueno de este Kevin, por ser el funcionario de mayor jerarquía.
No es así. Y si lo es no importa. Porque “en esta inmensa provocación, no voy a caer”. ¡Ja! Pavada de contestación. Brillante. Superlativa. De la president…a, claro.
Y magnánima dijo que, pese a que sabía quién fue, no lo iba a echar del país. Es más, ultra responsable, dijo que no lo hacía porque después tenemos un problema doble (sic). No aclaró cual, pero si ella lo dice…
Ahora, que él se preocupe, porque “lo tenemos identificado”. Le cantamos el piedra libre.
El norte, dos
Sin dudas, el momento estelar fue cuando disparó a boca de jarro que “si me llega a pasar algo, que nadie mire hacia Oriente, miren hacia el norte”.
Y como era de esperar, provocó el delirio de sus “fans”. Alguien se preguntaba si los pibes para la liberación festejaban la velada acusación al norte o si estaban felices por la posibilidad de que le pase algo a Cristina.
Ese infiltrado sostenía que debieron poner rostro de preocupación o de compungimiento. Su mente retorcida le hacía creer que nadie debía aplaudir semejante y terrible indicación.
Luego de prolongadísimas deliberaciones, donde quedó completamente descartada la actitud refleja de la concurrencia de aplaudir cualquier cosa que salga de la boca de Cristina, la conducción de los pibes para la liberación llegó a la conclusión que la aclamación se debió a la inmensa muestra de coraje cristinesco que, en solo dos semanas, enfrentó la amenaza islámica y la capitalista, sin que le tiemble el pulso.
Pero la cosa fue más allá. ¿Qué es eso de monitorearnos?” se preguntó la líder ante el toupé del Departamento de Estado de los Estados Unidos de informar que “sigue de cerca” el conflicto del gobierno argentino con los holdouts.
No lo dijo, pero también esta vez su perspicacia inconmensurable le permitió identificar al redactor de semejante atrevimiento. Un tal John Kerry…
Y por último, un párrafo digno de la estadista, propio de la líder, fundamental para pasar a la historia: la calificación del juez Thomas Griessa de… senil. Si dudas, toda una definición de alta política. De teoría y de praxis. Propia de un Montesquieu o de un Rousseau. De un Jefferson o de un Tocqueville. Qué digo propia, superdora…
Lo local
Pero ninguna de estas tropelías norteñas serían factibles sin la conexión criolla. En rigor, vernácula, telúrica y folklórica como nunca. Es decir sin la conexión con los productores agropecuarios.
No lo dijo Cristina Kirchner. Pero nadie se equivoca si tilda a los chacareros como agentes del imperialismo ¿Qué otra cosa son? ¿De qué vivieron durante los últimos 130 años?
Pero, la jefa los puso en su lugar. Los tildó de idiotas porque retuvieron la cosecha –“perdieron dinero a lo pavote”- y ahora el precio internacional de la soja no para de caer.
Y tiene razón. Ahora van a ganar menos. De pura modesta, olvidó decir que, por ende, también se achica el pedazo que el Estado K le quita a los productores, denominado retenciones. Bueno, hay que comprender, después de todo el Estado no siembra nada.
Didáctica, Cristina Kirchner también explicó que los chacareros imperialistas y los que esconden autos –algunos inmediatamente buscaron con sus miradas al ausente Boudou- lo hacen para “forzar una devaluación para licuar los convenios colectivos de trabajo con aumentos del treinta por ciento”.
Y es así. Es pura mala intención enfrentada con las buenas intenciones del gobierno que aspiraba a que los incrementos fuesen inferiores al 25 por ciento y que no abre nuevamente las paritarias pese a que la inflación ya pisa el 40 por ciento y, por ende, ya licuó los aumentos salariales.
Junto a los depravados chacareros, aparecen los cueveros cambistas, especie de compendio del mal que burlan la ley.
Para ellos, Cristina Kirchner hizo una reforma ultra express del Código Penal. En segundos, incluyó los delitos de operar dólares a través de cualquier mecanismo que no sea el mercado instituido por el Banco Central.
Sí, no tuvo tiempo siquiera de escribir los nuevos artículos, pero si ella dice que el “contado con liqui” o “dólar bolsa” es delito es porque lo es. No vengan ahora con la burocracia de la ley penal y esas cosas.
Por ejemplo, está la sociedad Mariva que cometió el delito-no delito de negociar el 43 por ciento de las operaciones de “contado con liqui” de dólares. Y también la sociedad Balanz que hizo lo mismo con el 15 por ciento.
Pero, esta vez quedaron desenmascarados. Cristina Kirchner los puso en su lugar. Y automáticamente, la super eficiente Comisión Nacional de Valores que dirigía el ahora ascendido a presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, suspendió a Mariva porque….
Y Télam, el ícono de la información libre y objetiva, recordó inmediatamente la amistad que une al dueño de Mariva con… Eduardo Duhalde. Toda una demostración de culpabilidad.
También hubo palos para los banqueros. Para el Patagonia, el Mariva –por segunda vez-, el Macro, el Itaú y el Supervielle ¿Qué hicieron? ¿Cómo que qué hicieron? Contaron con información privilegiada emitida desde el Banco Central.
Cierto algunos funcionarios aplaudidores fruncieron el ceño y dudaron en aplaudir –aunque cuando se dieron cuenta que quedaban en evidencia aplaudieron más fuerte que nunca- por aquello de la información privilegiada.
La limpieza
Pero la cosa siguió adelante porque fue la forma elegante – ¡esteh…!- de sacar del medio a Fábrega, quién inmediatamente acusó el golpe y presentó su renuncia.
Axel Kicilof saltaba de contento. Inmediatamente, tomó lápiz y papel y se puso a dibujar “ravioles” para completar. Organigrama que le dicen.
Pero la alegría no fue total. Sí, los “descorbatados” ganaban poder pero no tanto como pretendían. En el Banco Central aparecía como presidente el “sí Cristina” y con corbata Alejandro Vanoli.
Vanoli fue quién, en su momento, redactó la actual Ley de Mercado de Capitales que permite la intervención estatal en las empresas que cotizan en Bolsa, música para los oídos cristinescos.
Pero además, un visionario, que hace un año anticipó que publicar el precio del dólar paralelo era como publicar el precio de la cocaína. Porque como todo el mundo sabe, comprar dólares y comprar falopa es lo mismo.
Al igual que Papel Prensa o la anterior Ley de Medios, la ley de creación de la Comisión Nacional de Valores fue promulgada por el dictador militar Juan Carlos Onganía pero, curiosamente…., al kirchnerismo nunca se le dio por derogarla o modificarla.
Por dos veces, Vanoli, el nuevo niño mimado de Cristina Kirchner -53 años de edad, Vanoli, no Kirchner- intentó llegar al Central. No pudo. Mercedes Marcó del Pont, primero, y Juan Carlos Fábrega, después, se interpusieron en su camino.
Ahora llegó, no sin cierta desconfianza del algo abandonado Axel.
Para digusto de Axel ¿Qué fue lo primero que se le ocurrió a Vanoli? –ya está al frente del Central aunque no cuenta con la aprobación parlamentaria-. Pues elevar la tasa de interés.
Ortodoxia entre las ortodoxias. La gran Juan Carlos Fábrega, sin Fábrega. Subir la tasa para intentar planchar el dólar negro.
Claro, al niño Axel esto no le gustó nada. Pero, nada. Tanto pelear con el “viejo” Fábrega, así denominado no cariñosamente por la Cámpora, para recibir un Vanoli. ¿Qué va a pasar ahora con el plan de consumo más consumo más consumo más…? ¿Cómo combatimos la inexistente recesión?
Y lo que es peor, en un gobierno tan republicano como el K ¿Axel perdió el oído de la presidente?
Igual Vanoli deslizó que piensa impulsar una política de intervención sobre los márgenes de ganancia de las entidades financieras.
Como todo el mundo sabe, intervención es una buena palabra en el diccionario K. Hay que intervenir en todo. Porque todo se arregla con el Estado interviniente. Cuanto más intervención, más felicidad general.
Entre tanta denuncia y combate, aquel día, la líder casi olvida dar la buena noticia: la designación del prestigioso arquitecto Rubén Pascolini al frente de la más que necesaria nueva Secretaría de Hábitat.
¿Qué va hacer el prestigioso Pascolini? Urbanizar, nada menos, que cien barrios informales, eufemismo que reemplaza al discriminante apelativo de villas miseria. Así, de un plumazo. En el décimo segundo año de gobierno K. Sí, tarde pero seguro.
Porque después de todo, la Secretaría del Habitat reemplaza a la Subsecretaría de Tierras –una subsecretaria es muy poco-, aquella que ocupó Luis D’Elía que cayó en desgracia por apoyar a Irán y en gracia, también por apoyar a Irán. Algún mal pensado dice que fue un problema de reparto.
Reparto o no, D’Elía vuelve, como corresponde, por su fueros, porque el gran mérito académico del prestigioso arquitecto Pascolini es ser punto, perdón mano derecha, de… D’Elía.
Y esa, fue la buena noticia de la semana.
0No comments yet