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La crisis se agudiza y el gobierno no encuentra respuestas



Los mercados ayer le propinaron un duro golpe al gobierno nacional, demostrando que el plan kirchnerista de querer esquivar el default, pagando a los bonistas en la Argentina en lugar de Nueva York, está destinado al fracaso.

Una muestra concreta de esta situación es que el dólar blue batió todos los récords, cerrando cerca de los 14 pesos, y se aceleró la microdevaluación del peso en el mercado oficial. Seguramente, muchos argentinos que nunca vieron en su vida un dólar no alcanzan a comprender en que puede influir, en su bolsillo, que se dispare el precio de la verde divisa. La realidad es que, debido a que desde hace casi dos años en la Argentina existe un cepo para la compra de divisas extranjeras, la cotización informal determina muchas variables de la economía. Precios de insumos básicos, especialmente los importados, se rigen en función del dólar blue. Por ello, cuanto más cotiza la verde divisa, ello impacta de lleno en precios de productos y servicios básicos. También influye en los valores de los inmuebles, de los alquileres y de los materiales de la construcción, agudizando así la recesión que desde hace meses se registra en la Argentina.

A su vez, la brecha entre el dólar paralelo y la cotización oficial genera presiones para que, más temprano que tarde, el gobierno pueda definir una nueva devaluación que profundizará aún más la escalada de los precios de todos los bienes y servicios dolarizados.

El kirchnerismo, lejos de reconocer que existe un problema, decide encerrarse cada vez más en su fantasioso relato mediante el cual le echa la culpa de todos los males a una suerte de confabulación internacional. La realidad es que los padecimientos que estamos sufriendo arrancaron mucho antes de que la Justicia de Estados Unidos dispusiera pagar el 100% del valor de los títulos de deuda que están en poder de los fondos buitres, poniendo a la Argentina en situación de default.

La inflación que ya supera el 40% anual, la destrucción masiva de puestos de trabajo a lo largo y ancho del país, la crisis de las economías regionales y el marcado deterioro social, son una la clara consecuencia de las políticas económicas que desplegó el kirchnerismo en la mal llamada década ganada.

Ahora bien, el problema no es sólo del oficialismo. A 15 meses del recambio del gobierno, los distintos espacios de la oposición no han logrado conformar propuestas medianamente creíbles. Sus principales dirigentes parecen más preocupados en dirimir rencillas internas, en permanentes peleas de egos, que en dar a conocer cuáles son los proyectos y programas que tiene en mente para intentar sacar al país del estancamiento.

Los tiempos apremian ya que, en momentos de crisis, es indispensable que las especulaciones electoralistas queden en un segundo plano, y se diga con todas las letras qué es lo que piensan hacer, aquellos que aspiran a sentarse en el sillón de Rivadavia, para combatir los principales problemas económicos del país.

La ausencia de propuestas alternativas no es un hecho menor. Tal como escribió Antonio Balcedo en uno de sus libros: “Si los dirigentes no se anticipan en la previsión de los acontecimientos es porque o bien no tiene aptitudes para ser dirigentes, o bien tienen compromisos inconfesables”.

Extrema marginalidad

Luego de más de once años de gobierno K, en la Argentina la vida vale cada vez menos. El crecimiento de la marginalidad, de la pobreza extrema, y la ausencia de trabajo genuino, han llevado a que los niveles de inseguridad registren indicadores nunca antes vistos en la historia. Ayer, sin ir más lejos, se conoció el caso de una joven que fue asesinada de un disparo en la cabeza por el simple hecho de que le quisieron robar la cartera, en momentos en que iba caminando en dirección a un supermercado para pagar una boleta de su teléfono celular.

En nuestra región, donde existen más de 140 asentamientos en los que miles de compatriotas viven en condiciones muy similares a los países más pobres de Africa, la marginalidad y la promiscuidad extrema están causando estragos. Una muestra palpable es el caso de una niña de 3 años de la periferia de Berisso que está peleando por su vida luego de haber sido salvajemente violada y golpeada. Las principales sospechas recaen sobre el padrastro, un hermanastro y la madre.

Episodios de este tipo podrían evitarse si al menos existieran condiciones mínimas para que cada argentino pudiera progresar, en función de su esfuerzo y sacrificio. El kirchnerismo ha dinamitado la movilidad social, y la consecuente cultura del trabajo, con un enorme aparato clientelar que lleva a que el pobre –producto de la inflación-sea cada vez más pobre. La matriz de casi todos los males sociales es esencialmente económica. Si desde la cúspide del poder político no se implementan políticas activas que incentiven la inversión, la reactivación de mercado interno y la creación de empleo genuino, la inseguridad y la marginalidad irán en aumento. Y deberemos lamentar muchos más caso como los de la nena de Berisso.
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