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La expansión del ébola eleva el alerta en Europa y en EE.UU.

Una amenaza globalLa enfermera española Teresa Romero, primer contagiado fuera de Africa, está en una situación crítica. Varios países europeos y Washington refuerzan sus controles por el miedo a más casos.
Protección. Un enfermero del hospital Carlos III en Madrid, con un traje que lo protege de eventuales contagios, se asoma por una ventana de la zona donde está aislada la enfermera Romero./AP

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Juan Carlos Algañaraz
Teresa Romero, la enfermera española contagiada por el letal virus del ébola, se encontraba ayer en una situación crítica, “de grave peligro”, según fuentes autorizadas. El pánico a nuevos casos crece en España, mientras se agrava la crisis política en medio de denuncias de graves fallos y negligencias en el manejo de la enfermedad. El miedo avanza por Europa, Canadá y EE.UU., mientras las autoridades se movilizan para frenar una eventual epidemia.
“En los treinta años que llevo trabajando en la salud pública, lo único comparable ha sido el sida”, estimó Tom Frieden, director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos, que reforzó los controles sanitarios y fronterizos.
El presidente de Sierra Leona, Ernest Bai Koroma, denunció a su vez que la respuesta internacional “ha sido más lenta que el ritmo de transmisión de la enfermedad”.
El martes murió un liberiano que estaba internado en Texas, Estados Unidos, y en España son siete las personas que están internadas y aisladas por precaución tras haber estado en contacto con la enfermera Romero, de 44 años.
En Australia, en tanto, una enfermera de 57 años que volvió días atrás luego de un mes de trabajo con la Cruz Roja en un hospital para enfermos de ébola en Sierra Leona, dio negativo a los análisis. Serbia, a su vez, mantiene a 708 personas bajo observación. En Madrid, se informó que Teresa Romero, la primera persona que se contagió fuera de Africa, empeoró por una “falla multiorgánica”. Ayer se supo que se le había instalado respiración asistida.
El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, informó que Teresa estaba en una situación “muy crítica”. Horas antes, su hermano José Ramón confirmaba la situación, tras visitar el Hospital Carlos III, donde está internada desde hace 10 días: “Una doctora me informó que Teresa empeoró desde ayer y ha tenido que ser entubada. También me dijo que se iba a comenzar a aplicarle un nuevo tratamiento del que no se sabe mucho”.
Al mismo tiempo, se sabe que otras tres personas fueron internadas ayer en el área de aislamiento del hospital Carlos III. Son una médica y una enfermera que atendieron a Romero en el Hospital de Alcorcón, donde llegó en ambulancia el 30 de septiembre. El otro es un médico que asistió a los dos misioneros contagiados en Africa y repatriados a España, internados en el Carlos III antes de morir.
En ese hospital también está el marido de la enfermera complicada, Javier Limón, a quien se le practican análisis para verificar si no se contagió por el contacto de más de diez días con su mujer. Además, hay otros 87 pacientes a los que se le efectúan controles diarios.
En total, son siete los pacientes aislados. Un serio conflicto se ha planteado en el Hospital Carlos III ya que personal sanitario de enfermería y auxiliares se niegan a entrar en la sala de aislamiento donde se trata a Teresa Romero.
Todas estas malas noticias de negligencia e improvisación reiterada han profundizado una seria crisis política que afecta de lleno al Partido Popular. El desprestigio no solo es un grave problema interno sino internacional y los medios publican un reguero de críticas al gobierno de Mariano Rajoy.
Romero quedó internada tras haber estado más de diez días en su domicilio y transitado libremente por la capital española, luego de haber atendido a los pacientes con ébola. El doctor Juan Manuel Parra la atendió en el Hospital de Alcorcón. Comprobó que tenía fiebre superior a 38,6 grados, lo que fija el protocolo para poner en marcha el alerta, y otros síntomas como astenia y exantema, una erupción cutánea, mialgias y malestar.
“De inmediato ordené su aislamiento en un sector de Urgencias y limité estrictamente los profesionales que podían atenderla”, recordó. Añadió que Teresa “empeoró en forma vertiginosa” con diarreas, vómitos y expectoraciones. El doctor tuvo que ponerse y quitarse el traje de protección en 16 ocasiones. Recién por la tarde se consiguió un traje de mayor protección “pero no era de mi talla. Las mangas me quedaron cortas en todo momento”, contó.
La enfermera se presentó en el hospital en una ambulancia convencional. Quedaron expuestos al contagio el conductor, los auxiliares y quienes estaban en urgencias. Romero les dijo que podía estar contagiada por el ébola y de inmediato se informó a las autoridades sanitarias, que no hicieron caso de la advertencia.
El equipo de enfermeras y auxiliares que ayudan al doctor Parra se protegieron con un traje de nivel uno cuando lo correcto era uno de nivel 4, que no tenía el hospital. A las seis de la tarde, Parra pidió el envío de una ambulancia para que la paciente fuera trasladada al hospital Carlos III. Cuando un segundo análisis confirmó que estaba contagiada de ébola, el médico pidió apresurar el traslado. Pero una ambulancia llegó recién a medianoche. Después de dejar a Teresa en el Carlos III, el vehículo realizó viajes con otros seis pacientes sin ser esterilizado. La mujer había sido trasladada sin ninguna protección y siempre en contacto con el conductor y el camillero.
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