Check the new version here

Popular channels

La hora final del Kirchnerismo

En doce años de poder, sólo trascendieron a la opinión pública dos fotos de la presidenta Cristina Kirchner sin maquillaje y con el cabello recogido. Allí puede observarse que la cosa es más grave de lo que aparenta. No hay dosis de botox posible ni maquillaje que pueda ocultar las huellas que va dejando el ejercicio del poder y, lo que es peor, la incertidumbre del final y de cómo será el futuro después del 10 de diciembre, día en que debería entregar el mando a su sucesor.



Si el final de época del kirchnerismo ya aparecía complicado, la muerte, en circunstancias por lo menos extrañas, del fiscal Alberto Nisman, después de que abjuró de su kirchnerismo primigenio para acusar a la presidenta de presunto encubrimiento, transformó esta etapa en dificultosa.
El kirchnerismo en tanto masa crítica dentro del peronismo quedó acorralado políticamente. Con sus principales figuras con causas judiciales abiertas en su contra, que podrían considerárselas pesadas, y con una gestión de 12 años que dejó un tendal de heridos políticos que ahora esperan al final de camino para algo parecido a una venganza, los Kirchner y sus adeptos se debaten entre prolongar su poder después de las elecciones o atomizarse hasta desvanecerse dentro de algún sector triunfante del peronismo. No son días fáciles para la presidenta Kirchner, que fiel a su estilo (al que heredó de su esposo), redobla la apuesta aun cuando la derrota o las circunstancias mandan prudencia. En la más absoluta soledad internacional, y con la crisis económica siempre a la vuelta de la esquina, ella debe comandar a sus seguidores hasta la sucesión o la destrucción.
El primer escenario, equivaldría a pactar con el ganador, que no será seguramente (y a la luz de las encuestas actuales) kirchnerista. El segundo, sería de seguir los pasos del menemismo, que después de una década de reinado en el que parecía inquebrantable, terminó diluyéndose dentro del movimiento fundado en 1945 por Juan Perón. Esa segunda alternativa parece cada día más probable. "Los últimos sucesos, las últimas acciones de la presidenta, que en vez de hablarles a los argentinos todos, en un momento de conmoción, sólo aparece para reafirmar los conceptos de sus seguidores, muestra que la mujer políticamente, perdió el norte", explica el ex gobernador bonaerense y actual diputado, Felipe Solá. No sería el primer sector que nace, se reproduce en el poder y muere cuándo lo pierde. Pero en el caso del kirchnerismo, que amenazó con convertirse en un movimiento transversal por fuera mismo del peronismo, sería singular.
Para otros analistas, las transformaciones de estos años y la incorporación de sectores jóvenes a la vida política podría darle una sobrevida interesante después de que acabe la presidencia. "Hay 25% de sus votantes que hoy conforman su núcleo duro. Y es una cantidad interesante como para hacerlo jugar ante un nuevo gobierno o para intentar la vuelta", explica la socióloga Magdalena López. En siete meses.Pase lo que pase dentro de siete meses, cuando todo quede dirimido en las urnas, la realidad del kirchnerismo está hoy tal cual lo que transmite el rostro sin maquillaje de la presidenta. Grave. Amado Bodou, el cuestionado vicepresidente, ya tiene fecha para un juicio oral por corrupción y su presunto testaferro fue detenido en la noche del viernes. La empresa de la presidenta y de su hijo Máximo está siendo esculcada hasta el hartazgo por una justicia, que lejos de responderle como en buena parte de su gobierno, ya mostró las lanzas para desatar un choque de poderes. "Antes de las elecciones el juez deberá determinar lo que hace con Máximo. Si lo procesa o si lo procesa sin excarcelación", dijo ayer una alta fuente judicial consultada por el universal. El juez es Claudio Bonadio, quien fue ratificado en la causa por la Cámara Federal, y el que sería procesado como principal responsable en operaciones de lavado de dinero en sus hoteles en la Patagonia es Máximo Kirchner el hijo de la presidenta y líder de La Cámpora, a quien "mamá" quiere ver convertido pronto en diputado para que obtenga fueros y así pueda evitar cualquier sorpresa desagradable que incluya incluso la cárcel.
Tal vez allí radique la razón para que la presidenta abone el terreno para un choque de poderes. El último aporte lo hizo el sábado pasado, cuando publicó una extensa reflexión sobre la marcha del 18 de febrero a la que denominó "el bautismo de fuego del Partido Judicial, con carácter destituyente" y una serie de improperios contra jueces y fiscales.
"Si se lo mira objetivamente, el kirchnerismo en plena caída no tiene un colchón de seguridad muy sólido. Se puso a los servicios de Inteligencia y a la Justicia en contra, justo cuando más los necesitaba y hay mucho desencanto en varios sectores de la sociedad, como se vio en la marcha del pasado miércoles", explica el analista Julián Hermida para quien los que vienen "serán meses muy complicados para el gobierno y claves para el futuro del país".
No falta en la oposición quien acuse al gobierno de estar gestando un autogolpe, como el caso de la -siempre lista para la opinión- diputada Elisa Carrió. La crisis económica, el caso Nisman, la marcha multitudinaria en reclamo de justicia y los fiscales y jueces preparados para hacer en unos meses lo que no hicieron en 11 años, representan el reflejo del rostro de la presidenta, Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner, sin nada de maquillaje.
0
0
0
0No comments yet