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La Masacre que pasa desapercibida en los medios

"Lo más probable es que este tipo de atentados no hubieran pasado desapercibidos si hubieran ocurrido en otro punto del hemisferio, pero como estamos hablando de África y más precisamente de Kenia, los medios simplemente hacen de la vista gorda."


Un fin de semana de tristeza y dolor pasan los ciudadanos de Kenia luego de la cruel masacre que el pasado jueves 2 de abril dejó más de 140 estudiantes muertos en la Universidad de Garissa.

El ataque fue perpetrado por el grupo islamista somalí Al Shabab, que realizó la matanza como una forma de presionar al gobierno, en represalia por la muerte de sus milicianos en Somalia a manos de tropas kenianas. Hasta el momento han sido detenidos cinco integrantes bajo sospecha de estar involucrados del atentado en Garissa.

Sin embargo, el grupo extremista afirmó. en un comunicado revelado hoy, que los ataques continuarían: “Esta va a ser una guerra horripilante de la que ustedes, el pueblo keniano, son las primeras víctimas”, anuncia una de las líneas de la declaración realizada por Al Shabab.



"Un soldado custodia un autobús tras la matanza en la Universidad de la Garissa (Kenia) (Daniel Irungu)"







¿Qué es Al Shabab?


Al Shabab es un grupo extremista pro Islam que se ha vinculado con el grupo terrorista Al Qaeda. Tiene su sede en Somalia y es catalogado como grupo terrorista por los Estados Unidos desde 2008.

El objetivo de Al Shabab no es otro que convertir a Somalia en un estado islámico fundamentalista, aliado del Estado Islámico y lograr el control total para expandirse por toda Africa y más allá; su misión, acabar con todos aquellos que profesen una religión distinta.

Al grupo se le atribuyen no solo los atentados recientes de Kenia sino la muerte de decenas de trabajadores de cooperación internacional, periodistas y líderes civiles de la Unión Africana.



Al Shabab encuentra su caldo de cultivo en la pobreza de Somalia, donde los grupos islamistas han logrado desarrollarse con fuerza.


Organismos internacionales calculan que el grupo tiene 3000 integrantes y su líder ha sido identificado como Abu Zubeyr, uno de los hombres más buscados por Estados Unidos.

Al Shabab controla la mayor parte del sur y centro de Somalia y persigue a los no musulmanes, incluyendo a los cristianos.







¿Quién es Abu Zubeyr?


Ahmed Abdi Aw-Mohamed Godane, uno de los fundadores de Karakat Shabaab al-Mujahidin, o al Shabab, el grupo que en los últimos días ha acaparado los titulares del mundo tras el ataque en el centro comercial de Westgate, en Kenia.

Nació en Hargeisa, en la región separatista de Somalilandia, en el norte de Somalia. Y se piensa que tiene entre 30 y 40 años.




Los jóvenes están siendo adoctrinados por Godane para unirse a al Shabab.



"Culto y despiadado"

"Se le conoce como estudioso y culto. A menudo recita poemas para ilustrar sus discursos. O cita versos del Corán y oscuros artículos académicos", dice a BBC Mundo Yonis Nur, periodista somalí de BBC África.

"Es elocuente tanto en árabe como somalí y suele grabar y publicar sus mensajes en internet
".



Afiche de "Se busca"



Pero Godane, también conocido como Moktar Abu Zubeyr o Moktar Ali Zubeir, ha sido capaz asimismo de eliminar despiadamente a muchos de sus rivales en la búsqueda de poder en al Shabab.

"Estudió en Pakistán, en los 1990 y allí se involucró con círculos de la yihad. Después viajó a Afganistán donde fue entrenado por al Qaeda", explica Nur.

"Cuando regresó a Somalilandia trató de organizar a las varias células y grupos religiosos fundamentalistas locales y se unió a al Shabab"








Pero una pregunta sigue latente...








¿Por qué, sabiendo la magnitud de lo que pasó en Kenia, no tiene tanta resonancia como lo ocurrido con Charlie Hebdo y el atentado en el Museo de El Bardo?



Todos nos hemos hecho una imagen preconcebida de África, como si condenáramos de por sí al ostracismo a un continente con problemas ancestrales de hambre, miseria y violencia. Algo parecido obró en la mente occidentalizada cuando en los ochenta nos decían que los africanos se estaban literalmente consumiendo por el hambre y no hicimos nada hasta que vimos el escenario apocalíptico en las sabanas etíopes. No era nuestra realidad, era la de los muchos y pobres africanos de piel oscura.




"Un hombre en Kenia lamenta la muerte de su hijo en el ataque que dejó 147 estudiantes asesinados. REUTERS"



También pasó con el reciente brote de ébola, donde nos importaban más los occidentales contagiados que podían ir a curarse a sus ricos países que los miles que caían como moscas en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

Los hechos de París tocaron de por sí la fibra de nuestra esencia como comunicadores y los de Túnez la de nuestra sensibilidad como colombianos, dos de los nuestros cayeron por las balas de los irracionales. Las víctimas no escogen dónde nacen, simplemente son de donde son. Este razonamiento debería servirnos para dejar de clasificar a las víctimas por su nacionalidad, credo, color de piel y sentar ya una unísona voz de protesta contra la barbarie que aniquila la vida en nombre de una verdad retorcida de la religión.








147 No es solo un número



El apabullante número -147 personas muertas, 147 vidas- es lo que más se ha repetido en los titulares. Sin embargo, al contrario de lo que ha ocurrido con otras tragedias, apenas sabemos nada de los protagonistas, de sus historias personales. No se trata sólo de que nos pille lejos: en Kenia tampoco se ha publicado una lista con las identidades. Una iniciativa colaborativa está intentando poner nombres y apellidos a esos 147 asesinados para recordar que detrás de esa cifra hay 147 historias de 147 personas.



Cynthia Cheroitich una estudiante cristiana de 19 años que sobrevivió a la masacre de la Universidad de Garissa (Kenia)


La idea surgió el sábado y en 24 horas el hashtag #147notjustanumber (147 no es sólo un número) ha tenido más de 6.000 tuits. En un documento colaborativo están reuniendo los nombres, edades, fotografías e historias de las víctimas basándose en la información que han publicado los medios de comunicación y en los testimonios que están aportando los familiares. Este domingo a mediodía habían conseguido identificar a una treintena. El corresponsal de BBC en Etiopía, el keniata Emmanuel Igunza, recordaba que en la morgue de Nairobi apenas una cincuenta de las víctimas han sido identificadas.

Hannah McNeish
@HannahMcNeish
Acabamos de escuchar @EmmanuelIgunza dice BBC que solo 54 de al menos 144 estudiantes han sido identificados en Chiromo morgue de Nairobi. Un Pascua triste.


Detrás de la iniciativa está una de las mujeres más influyentes de Kenia: Ory Okolloh. Activista, bloguera y antigua directora de Relaciones Institucionales de Google África, Okolloh (1977) ha sido nombrada una de las mujeres más importantes de Kenia por revistas como Time o Forbes. El blog África no es un país le dedicaba el pasado mes de febrero esta entrada. Ory Okolloh empezaba la campaña con estos dos mensajes en Twitter:


Ory Okolloh Mwangi
@kenyanpundit
“Vamos a ponerles nombre. Uno por uno. Ellos son esos “jóvenes africanos” de lo que hablamos continuamente. Persiguiendo sueños. #147notjustanumber", dice el segundo tuit.




El es Tobias y murió en el ataque a Garissa, para nosotros no solo es un número , es un hijo , heramano y un amigo.




Vivió y murió por su país ... Soldado KDF "Salomón Oludo" . Honramos tu vida y tu sacrificio



En otro artículo de Verne explicábamos que, a pesar de que sepamos que en Kenia han muerto 147 personas, tendemos a prestarle menos atención que a otras tragedias que nos pillan más de cerca como el ataque a Charlie Hebdo. Es lo que se conoce como la “jerarquía de la muerte” y que explica esta mayor atención mediática por la proximidad y la calidad de la información que podemos recibir. En esta ocasión, a pesar de la proximidad, los kenianos temen que estas 147 víctimas también caigan en el olvido.


John Njuguna
@cheonejohn
“Eran nuestras novias, novios, hermanas, hermanos, hijos e hijas. Descanse en paz”.
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