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La Muerte del "Cachorro" del Lider del Estado Islamico

No tenía más de diez años y le apodaban "el cachorro" de Abu Bakr al Bagdadi, el cabecilla del Estado Islámico. Su muerte en el campo de batalla ha convertido a un niño que llegó de la península arábiga en el mártir más joven del califato del terror que los yihadistas han instaurado en amplias zonas de Siria e Irak.




El fallecimiento del pequeño "muyahidin" (guerrero santo) ha llevado a los extremistas a difundir en Youtube un vídeo a modo de obituario. El montaje, de dos minutos de duración, muestra instantáneas del benjamín sonriente enfundado en traje militar y asido a un rifle entre los barbudos del IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés). En otros fotogramas, aparece encapuchado o pertrechado de chaleco antibalas y junto a su progenitor, que habría muerto en la misma acción. De hecho, el vídeo ha sido difundido en las redes sociales bajo la etiqueta "el martirio del cachorro de Al Bagdadi y su padre".

"Nos encontramos en vida. En el más allá tenemos la esperanza y le pedimos a dios que halles la felicidad en un lugar donde no exista el aburrimiento. En el cielo", recita la voz que acompaña a las fotografías del combatiente más joven del IS, cuya identidad se desconoce. Sobre las causas de su fallecimiento, algunas cuentas de twitter vinculadas con militantes yihadistas apuntan que perpetró un ataque suicida en la base militar de Tabka -ubicada en la provincia siria de Raqqa-, capturada por el IS a finales de agosto.

Su muerte confirma por enésima vez el uso de los menores de edad en las acciones del IS. Organizaciones de derechos humanos y vecinos han denunciado la presencia de niños que patrullan, kalashnikov en ristre, las calles del califato; guerrean en la primera línea de batalla o son carne de acciones suicidas. El califato ha convertido a la infancia que habita las zonas bajo su control en cantera de su yihad (guerra santa). Los acólitos de Al Bagdadi han impuesto un eficaz sistema de adoctrinamiento y reclutamiento encaminado a nutrir sus batallones con niños y adolescentes.

"Hasta 700 niños han muerto o han sido mutilados en Irak desde principios de este año", advirtió en septiembre la enviada de la ONU para la Infancia y los Conflictos Armados Leila Zerrugui en una reunión del Consejo de Seguridad. "Algunos han sido usados como terroristas suicidas", agregó tras denunciar que los gerifaltes del califato han alistado en sus filas a muchachos de 13 años con la misión de "transportar armas, custodiar enclaves estratégicos y arrestar a civiles". Niños reclutados por el IS que lograron escapar del horror relataron a sus parientes que habían sido colocados en el frente como escudos humanos y obligados a donar sangre para auxiliar a combatientes heridos, detalló un informe del alto comisionado para los derechos humanos de la ONU.

'Lavado de cerebro' desde la infancia

El uso de niños soldados -al que han recurrido también milicias chiíes afines al Gobierno iraquí en los alrededores de Bagdad- es una práctica que el IS probó con éxito en la vecina Siria al cobijo de una brutal guerra civil. "La infancia ha sido, desde el primer momento, un objetivo prioritario de la propaganda del IS a través de las reuniones de 'dawa' (predicación) y las jornadas de asueto. Son la próxima generación, la que puede ayudar a perpetuar la existencia del grupo", explicó recientemente a EL MUNDO el experto en yihadismo Ayman al Tamimi. En la ciudad siria de Raqqa, la capital "de facto" del califato proclamado a finales de junio, los barbudos han establecido campos de entrenamiento para inocular su fundamentalista interpretación del islam a una prometedora legión de imberbes.

Entre las enseñanzas impartidas en una reciente y atípica escuela de verano organizada en el bastión yihadista, figura la lección atroz de decapitar a "infieles". Varios padres que fueron forzados a enviar a sus hijos al campamento relataron a la web "Syria Deeply" que sus vástagos ensayaron el arte de rebanar cabezas en muñecas rubias de ojos azules vestidas con los uniformes naranjas usados en Guantánamo y que vestían también los estadounidenses James Foley y Steven Sotloff en el momento de su decapitación.

El "lavado de cerebro" -como lo han bautizado algunos progenitores- ha manufacturado leales y entusiastas combatientes como "el cachorro" de Al Bagdadi. En Raqqa y ahora también en Mosul, la segunda ciudad de Irak en manos yihadistas desde junio, los menores asisten con terrible normalidad a lapidaciones o crucifixiones perpetradas en plazas públicas y a plena luz del día.
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