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la nueva moda: vestirse de mujer



  • La práctica se llama "crossdressing" y consiste en que los hombres que tienen fantasías como vestirse de mujer pueden concretarlas.

  • Te invitamos a conocer los detalles de un universo escondido a través de las vivencias de tres de ellos que dialogaron en exclusiva con minutouno.com.



A escondidas del común de la gente existe un mundo paralelo en el que ejecutivos, docentes, escritores, empleados de seguridad e ingenieros, entre otros tantos, dejan de lado los prejuicios y la culpa y se animan a sacar del ropero su costado femenino y vestirse de mujer. Eso sí, sólo por un rato.

Para el exterior, son hombres que llevan una vida tradicional con esposa e hijos en la gran mayoría de los casos. Pero en la intimidad, disfrutan de ponerse una pollera y zapatos de taco alto, de pintarse los labios y, en especial, de sentir la sensación de unas medias de nylon sobre la piel. Pero esta práctica que a primera vista parece inentendible, de a poco se extiende en el resto del mundo y ya tiene nombre y apellido: crossdressing, es decir, cambiar de vestuario.

En la Argentina, desde hace cinco años existe Crossdressing Buenos Aires, la primera empresa del país que brinda un espacio a los hombres cross para “montarse” (como le llaman en el ambiente al hecho de ponerse la ropa de una mujer y maquillarse como si fueran tales) en un departamento de la Paternal. Allí los recibe Claudia Molina, una vestuarista y maquilladora que funciona como una suerte de hada madrina que les cumple sus fantasías. Pero aclaremos, en principio nada tiene que ver con tendencias sexuales.

“El tema sexual no se relaciona con este movimiento. Hay heterosexuales, gays, bisexuales como también los hay en la vida. Les gusta travestirse y sentirse bien con eso”, aclara Molina a minutouno.com. Pero tampoco les gustaría estar vestidos como mujer las 24 horas del día. La vestuarista agrega que si bien suelen ponerse un nombre femenino, no impostan la voz ya que entienden muy bien que no son mujeres.


"Un hombre cross puede ser tu jefe o tu compañero. Hay mucho portaliga debajo de los trajes", afirma Molina.

En concreto, una sesión de Crossdressing Buenos Aires cuesta $80, dura unas dos horas e incluye el vestuario y maquillaje. Si lo desean pueden sacarse fotos por un valor de $50 y llevarse un CD. Y si quieren encontrarse con otros hombres que estén en sus mismas condiciones, Molina organiza una vez por mes, reuniones de no más de 10 a 15 personas (la entrada sale $50).

Con las medias de mamá a escondidas


En general, la curiosidad por lo femenino se despierta en ellos desde pequeños pero la culpa y la sensación de que son bichos raros los atormenta. Así es como Jeanne Eclair (50), un asesor de empresas, docente y escritor, cuenta a minutouno.com que toda su vida tuvo rasgos, gestos y maneras de pensar femeninas que se mezclaban con su lado masculino. Hecho que, reconoce, le valió más de un dolor de cabeza.

Otros como Mirna Ladyrouge (quien se reconoce como hetersosexual, padre de 3 hijos y técnico en equipos industriales) aprovechaban los momentos en que sus madres los dejaban solos para tomarle prestadas sus cosas. “Uffff hace un montón, calculo que fue allá por los 12 años cuando me empezaron a gustar las sensaciones provocadas por las medias de nylon y los tacos altos. Siempre trataba de hacer algo cuando me quedaba sola en casa, obviamente con cosas de mi mamá”, confiesa.

Vivirlo de manera culposa, al menos en un comienzo, es otra de las características en común. Elizabeth Hers (48), cuenta que así como la ropa de mujer que se compraba (medias y ropa interior) durante años se mantuvo escondida, así también lo estuvo su parte femenina. “Estaba en el closet, así pasé la mayor parte de mi vida hasta que conocí la página de Claudia y un día me decidí y fui. Hoy no sólo es una práctica, sino que es parte de mi vida y aprendí a convivir con ella”, explica.

“Gracias a Dios, es una persona de mente muy amplia y fue capaz de comprender la cosa. De todos modos, gracias a una consulta que le realizó a su psicoterapeuta de entonces y a la maravillosa respuesta que obtuvo, claramente disipadora de dudas acerca de mi sexualidad, puede tolerar que haga esto en mis ratos libres cuando ella no esta. Y de momento no desea verme, pero no descarta que quizás algún día lo haga”,
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