La prensa mundial no le da descanso a Cristina


Tercera nota que publica el periódico estadounidense The New York Times en torno al caso Nisman, desde el fin de semana pasado. Sin dudas la prensa global no le da tregua al Gobierno de Cristina Fernández. En el plano nacional la marcha del silencio del 18 de febrero mantendrá el tema en las tapas de los diarios y se descarta que trascenderá el ámbito local. En tanto, el artículo publicado hoy (10/02) por TNYT comienza señalando que “los suicidios políticos son comunes en la Argentina”. “Nisman era sólo un fiscal, pero su muerte impacta al nivel de Kennedy", compara el autor de la nota.






No le da tregua la prensa internacional a Cristina Fernández, tan afecta a la lectura de lo que pasa en el mundo. El periódico estadounidense The New York Times publica este martes (10/02) su tercer artículo sobre el caso Nisman desde el fin de semana pasado, cuando hubo dos notas al respecto muy críticas del Gobierno nacional.
Esta vez el TNYT publica una columna del escritor y periodista argentino Uki Goñi, que inscribe la muerte del fiscal en una suerte de suicidio inducido y repasa hechos similares de “suicidados” y otras muertes en la historia argentina.

Pero también Goñi hace una comparación, seguramente para que el lector Norteamérica comprensa la dimensión de lo ocurrido con el fiscal especial del caso AMIA: "Nisman era sólo un fiscal, pero su muerte está revestida de una estupefacción al nivel de la que provocó la muerte de Kennedy".

El artículo comienza así: "Los suicidios políticos son tan comunes en la Argentina que una palabra fue inventada para describirlos. Si preguntan en Buenos Aires si el fiscal Alberto Nisman fue asesinado o se suicidó, las respuestas serán distintas. Pero casi todos coincidirán en que Nisman fue «suicidado», víctima de un poder oscuro que con siniestra regularidad vomita cadáveres en esta nación dividida".

En su nota titulada “Cómo Argentina ‘suicida’ la verdad”, el autor repasa el caso de Juan Duarte, el de Héctor Febres -y recuerda que la jueza a cargo de la investigación de la muerte de Febres fue Sandra Arroyo Salgado, entonces casada con Nisman -, el de la explosión de Río Tercero”.

En base a esos antecedentes, el responsable de la columna sentenció: "El registro histórico no augura nada bueno en cuanto a mayor claridad en el caso Nisman".

En otro tramo de la nota, el autor señala que "la intimidación de los funcionarios judiciales es algo de rutina".

En otro orden, analiza: "A veces, una muerte no es suficiente para tapar la corrupción y criminalidad del turbio establishment de la Argentina. Los hilos invisibles que callan testigos problemáticos no dudaron en volar calles enteras".

"El contexto de corrupción que penetra en cada capa de la vida política", prosigue Goñi quien agrega que "el fiscal Nisman estaba destapando un sistema corrupto de influencias y agentes encubiertos en el Gobierno", "las escuchas en las que se basa su denuncia revelan un submundo conspirativo", acota.

La nota termina con las palabras de Nisman: "Yo puedo salir muerto de esto".

"Y luego, Nisman murió. O fue ‘suicidado’, para agregar misterio. El efecto de todo esto no tiene comparación en los últimos años. Nisman era sólo un fiscal, pero su muerte impacta al nivel de [el presidente de Estados Unidos John Fitzgerald] Kennedy", concluye el extenso artículo.