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"La tortura que no hace mal"






El imputado Norberto Cozzani respondió las declaraciones del canciller Héctor Timerman en el juicio que se realiza en La Plata, dijo que pensaban que el diario era de esa organización política peronista y aseguró que tras las sesiones de picana Lidia Papaleo "estaba bien".







Un imputado en el juicio por el Circuito Camps que se realiza en La Plata, negó que Lidia Papaleo estuviera mal después de la tortura y criticó al canciller Héctor Timerman, quien declaró la semana pasada, por “victimizar y enaltecer” a la esposa de David Graiver. También dijo que se involucró al diario La Opinión, de Jacobo Timerman, en el Caso Graiver porque lo consideraban parte del emporio del empresario fallecido y por ende, de la organización política peronista Montoneros. En la misma audiencia un testigo relató su secuestro en el centro de Arana y las torturas a las que fue sometido para que dijera dónde estaba su hermano, quien permanece desaparecido. Además, declaró un periodista que investigó la ‘Brigada Fantasma’, el temible servicio de calle de la Brigada de Investigaciones de la Policía de Quilmes, que comandó el comisario Luis Ferian, el apropiador de Pedro Nadal García.





“Escuché atentamente al canciller Héctor Timerman, y su preocupación fue por Papel Prensa y no por la memoria lastimada de su padre”, disparó con cinismo el ex cabo de policía Norberto Cozzani, quien se encuentra entre los 21 bonaerenses acusados junto a dos militares y un civil en el juicio que realiza el Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 de La Plata.

En una ampliación de su indagatoria solicitada al tribunal, Cozzani dijo sentirse “molesto” porque consideró que el canciller en su testimonio “enalteció y victimizó la figura de Lidia Papaleo”, y negó que la mujer hubiera estado en mal estado a pesar de las torturas.




“Aún mediante ese sistema bestial o no, como cada uno lo quiera interpretar, sucede como yo le digo: al otro día está bien”, dijo refiriéndose a las torturas con picana. Contrariamente, recordó que Jacobo Timerman se encontraba “muy mal”.

El imputado abundó sobre el “careo” al que fueron sometidos Timerman y la esposa de Graiver cuando ambos eran detenidos desaparecidos durante la dictadura, en el que los represores, explicó el reo, intentaban determinar la propiedad del diario La Opinión, porque consideraban que las empresas pertenecientes al empresario fallecido eran de la organización política Montoneros.





“Lo del diario La Opinión tiene que ver porque en uno de los informes surge que el diario era de Graiver. Entonces el concepto general que había que todo lo que era de Graiver era de Montoneros. Y todo lo que era de montoneros había que secuestrarlo en una misma bolsa”, aseguró.

Cozzani circunscribió a esa idea el careo realizado entre Lidia Papaleo y Jacobo Timerman mientras estaban en cautiverio y otros dos realizados con los periodistas del diario La Opinión Enrique Jara Pagani y Ramiro Casasbelias y con Juan e Isidoro Graiver.





En su ampliación indagatoria del 5 de junio pasado, Cozzani reconoció haber presenciado una sesión de torturas con picana eléctrica a Lidia Papaleo. Hoy reafirmó esos dichos, pero sin embargo, negó que la mujer estuviera mal y minimizó su condición de víctima: “Si yo no hubiera visto esos 10 minutos (de tortura), le diría con absoluta seguridad de que estaba bien. Como ví eso, le podría decir que tendría un dolor interior, pero de otra naturaleza”, insistió. Y negó que la mujer hubiera estado “vulnerable”.

Asimismo, negó que la preocupación por el sionismo hubiera formado parte de lo que definió como una “investigación” en la que actuó bajo las órdenes del comisario Inspector Alberto Rousse. “Con respecto a la conspiración sionista había un loco, que era el comisario (Valentín Milton) Pretti que era el jefe o el segundo del COTI de Martínez, a quien le decían Saracho. Y me parece una locura”, expresó.





La Brigada Fantasma. En la misma audiencia también declaró el periodista José Alberto Moya, quien contó al tribunal que a través del estudio de los archivos del diario El Sol de Quilmes, reconstruyó la conformación del servicio de calle de la Brigada de Investigaciones de Policía de esa localidad, que siguió funcionando luego del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y que estaba encabezada por el comisario Luis Alberto Ferián, apropiador del nieto restituido Pedro Nadal García.






“A Ferián lo recuerdo mucho porque era quien aparecía en los diarios como jefe de la Brigada Fantasma, que era un grupo operativo de la brigada de Quilmes”, explicó Moya. Y agregó: “Me llamo la atención que apareciera Brigada Fantasma encomillado en el título de muchas notas”.





El periodista contó que el medio “daba cuenta de los operativos” de ese grupo operativo y que la Brigada de Investigaciones “aparecía frecuentemente como fuente de información antes del golpe de 76 inclusive” en las notas de policiales del periódico quilmeño.

Moya explicó que inició una investigación periodística sobre lo ocurrido en la década de 1970 en la zona de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela y que en las crónicas de policiales, además del nombre del apropiador del joven que recuperó su identidad en 2004, como jefe de esa patota, halló también los nombres de Miguel Etchecolatz y otros policías.






“La Brigada Fantasma con Ferian en la cabeza actuó en la democracia de 1975, y aparecen en los registros de los diarios de la epoca. Desde ese años, al menos, se hacen llamar de esa forma”, contó. Y agregó: “Después del golpe, los nombres de Ferian, Juarez y otros continúan apareciendo en los diarios hasta septiembre, cuando deja de publicar nombres de sus integrantes y ni de la Brigada”.


Arana y la denuncia en la Conadep. En la audiencia también declaró el sobreviviente Bernardo Gabriel Cané, un estudiante de veterinaria secuestrado en su departamento de La Plata a principios de octubre de 1976 y llevado al centro clandestino de detención que funcionó en el destacamento de Arana, lugar que reconoció cuando denunció su secuestro en la Conadep.






El testigo contó que cuando volvía de Lincoln fue sorprendido en su casa por una patota que se lo llevó por la fuerza para torturado con picana eléctica para que les dijera dónde estaba su hermano, el militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) José María “El Gato” Cané, quien 15 días después de que fuera liberado fue secuestrado en Capital Federal y todavía permanece desaparecido.






Cané recordó que en medio de su cautiverio pudo ver dónde estaba: “Me ubicaron en otro lugar solo, me levante la venda, y pude ver a través del pasillo. Vi un lugar con una ventana y vi por la persiana un micro 273, asi que supe que estaba en La Plata, que había un portón y una vía cercana”.

Finalmente, el testigo contó que al regresar la democracia integrantes de la Conadep y periodistas extranjeros lo acompañaron a recorrer el lugar y lo reconoció: “era la oficina de cuatrerismo de Arana”,





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