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La triztesa tambien es Brasilera

Sigue la conmoción en Brasil por el asesinato de un niño de seis años



Silva y un menor son detenidos


Un niño de seis años murió tras ser arrastrado durante cerca de cuatro kilómetros por un vehículo robado por asaltantes en Río de Janeiro y al que quedó prendido por el cinturón de seguridad. El presunto asesino ayer pidió perdón.

El hecho ocurrió en el barrio Oswaldo Cruz, un suburbio en la zona norte de esa ciudad, según la policía.

De acuerdo con la información oficial, el menor Joao Helio Fernandes y su madre estaban en el automóvil por una calle próxima a la plaza Patriarca cuando fueron abordados por tres hombres armados.

Tras ser sacada a la fuerza del automóvil, la madre intentó retirar al menor, que estaba en la silla trasera, pero no alcanzó a soltar el cinturón de seguridad antes de que los asaltantes pusieran en marcha el vehículo a alta velocidad.

Pese a los gritos de varios testigos para que detuvieran el coche, los ladrones tan sólo lo hicieron unos quince minutos después, a unos cuatro kilómetros de distancia, cuando entraron en una calle sin salida y decidieron emprender la fuga a pié.

El cuerpo del menor, con síntomas de numerosos golpes y raspones, fue hallado al lado del vehículo aún atado al cinturón de seguridad.

"Fue algo absurdo. Un crimen chocante", afirmó la comisaria de policía Marta Rocha, que asumió la investigación.

Un joven pidió perdón por matar a un niño al arrastrarlo por siete kilómetros en un auto que habría robado, un crimen que ha conmovido a Brasil, dijo la policía el viernes.

Diego Nascimento Silva, de 18 años, y otro muchacho menor de edad no identificado, debido a las leyes penales brasileñas, fueron detenidos el jueves señalados de ser los autores del robo del auto, donde el chico quedó colgando al no poder liberarse del cinturón de seguridad.

Silva "dijo que lo sentía, que no supo que el niño quedó colgando fuera del carro", dijo un funcionario policial, declinando identificarse debido a normas internas.

Los dos jóvenes asaltaron el miércoles por la noche a la madre y a la hermana del chico, el único que no logró salir completamente del vehículo. Tras conducir a gran velocidad por unos siete kilómetros, los dos asaltantes dejaron el auto abandonado y escaparon a pie. Dejaron el cuerpo de Joao Helio Fernandes, de seis años, destrozado guindando del auto, salpicado con la sangre del niño, dijo la policía.

Joao fue llevado al hospital pero murió. Fue sepultado el jueves.

La policía recibió docenas de llamadas anónimas dando nombres de sospechosos.

Informes de la prensa local dijeron que incluso el propio padre de Silva llamó a la policía para entregar a su hijo.

Silva fue acusado de asesinato y robo de auto y ahora encara hasta 30 años de prisión, si es condenado. El otro muchacho, de 16 años, sería condenado a tres años de detención en un centro juvenil.

Lo atroz del suceso con el niño impactó a Río de Janeiro, una ciudad que ya ha visto matanzas y asesinatos de los más diversos tipos y que la hace una de las ciudades más violentas del mundo, con una tasa de 50 homicidios por cada 100.000 habitantes.

"Río llora", tituló en la jornada el diario O Dia. En su editorial el periódico dijo que la muerte del niño "hunde a la ciudad en una depresión aún más profunda, en la desesperación y el dolor".

El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, sugirió que el joven menor de edad que fue detenido podría escapar de una severa condena y que por ello Brasil debía adoptar el sistema legal estadounidense, que permite a los estados imponer sus propias sentencias en crímenes locales. La ley de delitos de menores en Brasil es federal.

"Estoy a favor de darle a los estados más autonomía en decidir cuestiones penales, como en Estados Unidos", dijo Cabral en una entrevista divulgada por el noticiero GloboNews.


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