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La Universidad de Bonafini, una estafa para todos y todas



Apelando a su mayoría automática, el gobierno estatizó la Universidad de las Madres de plaza de Mayo. La oposición acusa al kirchnerismo de crear maniobras distractivas para ocultar los actos de corrupción

Desde su asunción en mayo del 2003, el kirchnerismo ha utilizado como pantalla la supuesta defensa de los derechos humanos para hacer oscuros negocios. Y su principal instrumento fue la Fundación Madres de Plaza de Mayo que conduce la inefable Hebe de Bonafini, quien desde un principio se alió sin miramientos al oficialismo.

Ayer, se sumó un nuevo capítulo al escándalo: la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto de estatización de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, haciendo oídos sordos a los pedidos de la oposición de postergar el debate. La aprobación se produjo tras más de cuatro horas de debate. La iniciativa fue aprobada por 132 votos a favor, 87 en contra y 5 abstenciones que correspondieron a Alcira Argumedo (Proyecto Sur), Facundo Moyano (Cultura, Educación y Trabajo) y los tres diputados de Unidad Popular Víctor De Gennaro , Claudio Lozano y Antonio Riestra. Lo más grave es que, con esta medida, será el Estado, es decir el conjunto de los ciudadanos que pagamos impuestos, el que termine haciéndose cargo de un rojo que rondaría los $230 millones, producto de distintos desmanejos y actos de corrupción ocurridos dentro de la entidad.




En diálogo con Hoy, el investigador Luis Gasulla, una de las personas que mejor conoce el funcionamiento de la fundación, aseguró que “simbólicamente es el fin de la Universidad Popular de las Madres tal como fue ideada en los ’90, y pasa a ser ahora un instituto nacional de Derechos Humanos dependiente del gobierno, perdiendo cualquier tipo de autonomía”.

Gasulla, autor del libro “El negocio de los Derechos Humanos”, aseveró que con esta acción se nota claramente “la doble moral y el doble discurso del kirchnerismo aplicado a las Madres y Hebe de Bonafini. Trabajadores perseguidos por pensar distinto, un centro de estudiantes que no puede existir, un espíritu crítico que no existe, trabajadores que no se les realiza aportes previsionales, una universidad que no le paga a Edesur y que se cuelga de los cables desde hace 9 años”.

De acuerdo a lo que pudo saber Hoy, para muchos sectores de la oposición, la estatización es la excusa ideal para el salvataje de una universidad que ya no podía seguir funcionando por el desfinancimiento y los manejos turbios. Todo comenzó a destaparse luego del escándalo del Plan Sueños Compartidos que manejaba el parricida Sergio Schoklender, el hijo putativo que durante años tuvo Bonafini. A pa rtir de este programa, por distintos actos de corrupción, se deslpifarraron $1200 millones que salieron de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos. Estos millones deberían haber servido para construir viviendas sociales, pero se habrían usado para engrosar el patrimonio de los hermanos Schoklender, de la hija de Bonafini y de otros personajes nefastos.



Mientras reina la impunidad, para colmo de males, ahora los ciudadanos vamos a estar sosteniendo con nuestros impuestos carreras de formación militante para estudiantes. Este sería objetivo del círculo íntimo de Bonafini, que incluye a la concejal platense y decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, la ultra K Florencia Saintout. En la nueva Universidad se buscaría crear una carrera de Comunicación y otra relacionada con Enfermería.

La actitud complaciente de Bonafini hacia el gobierno ha llegado a límites extremos. Por ejemplo, entrevistó en la casa de las Madres al general César Milani, el jefe del Ejército puesto a dedo por CFK y que está acusado de haber sido partícipe en la desaparición de personas durante la última dictadura militar.




Haciendo la vista gorda

Una de las características que ha regido a la Universidad de las Madres de plaza de Mayo ha sido sin dudas la imposibilidad de poder disentir con la histórica jefa de la asociación o con sus ideas.

Pero a ello hay que sumarle también la actitud cómplice de diferentes funcionarios nacionales que no han hecho nada contra el accionar de Hebe de Bonafini, tal como ha sucedido por ejemplo con el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray.

Hasta diciembre de 2013 se debían más de 200 millones de pesos a la AFIP y Echegaray miró para otro lado.



Admiten temor por la pesificación de deudas

A pesar de los dichos del kirchnerismo asegurando que el nuevo Código Civil y Comercial no acelerará un proceso de pesificación de las deudas, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, aseveró ayer que el nuevo Código puede generar diversas interpretaciones.

"Nosotros habíamos reproducido el régimen de la convertibilidad. Luego se hicieron modificaciones que dan lugar a interpretaciones distintas. O se aclarará por una ley específica o deberá ser aclarado por la jurisprudencia", declaró el presidente del máximo Tribunal.

De esta manera, Lorenzetti no ha hecho más que reconocer un temor que existe en un amplio sector de la población, que teme que sus deudas sean pesificadas y perder lo poco que tienen.







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