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Lacalle Pou sera el nuevo presidente. Por la positiva



Cuando volvió, pasó por un comité de la lista 2014 de su compañero de fórmula, Jorge Larrañaga, y también se acercó a un club vecino del presidenciable colorado Pedro Bodaberry, donde conversó con militantes.

Después, se subió a la camioneta para seguir con la recorrida. En dos horas, pasaría a visitar otros diez clubes. El vehículo era seguido por dos autos de su equipo (uno de custodia) y varios periodistas. Cada vez que un militante le decía "Presidente, ¿qué mensaje tiene para dar?", repetía: "Estamos en veda, disfrutemos de la fiesta".

A La Paz le siguió Las Piedras, donde se encontró con una simpatizante que llegó especialmente desde San Pablo; luego, acelerador hasta Progreso. Fue entonces que declaró: "No recuerdo cómo eran estas jornadas de pequeño porque estábamos en dictadura, pero en 1984 repartí algunas listas".

Lacalle Pou no pasaba desapercibido. Trabajadores de comercios, delegados, simpatizantes y militantes nacionalistas y de otros partidos se le acercaban a conocerlo y saludarlo. Recibía mensajes de aliento, pedidos de autógrafos y de fotografías. Incluso, en Canelones, una señora de unos 60 años se puso a llorar cuando se lo encontró.

A los saludos se les sumaban las preguntas de los periodistas, lo que llevó a que la agenda prevista se atrasara. Le consultaban una y otra vez sobre cómo pensaba esperar los resultados. "Tranquilo. Siempre dije que la política y la euforia tienen que estar bien separadas", reiteraba.



El voto.
En la entrada del Liceo Guadalupe, el único privado de la capital de Canelones, un centenar de personas aguardó la llegada de Lacalle Pou con banderas y cámaras encendidas. Cerca del mediodía el tránsito sobre Batlle y Ordóñez y Tolentino González era más lento que el usual. En el patio interior del colegio, donde estaba el circuito 22, un batallón de periodistas uruguayos y extranjeros esperaba al candidato.

Mientras, Lacalle Pou estaba a tres cuadras de allí, en la casa del joven dirigente nacionalista Sebastián Andújar. Ambos fueron caminando hasta el circuito, donde gritos y empujones hicieron evidente que el presidenciable había llegado.

Lacalle Pou pidió "orden", mostró su credencial (en las internas la había olvidado y votó con la cédula) y se rió de lo joven que se veía en el documento. Fue el votante 168 de los 410 habilitados en ese circuito.




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