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Larroque, andáte con Víctor Hugo a vivir a la vill




"Compañero Larroque, andáte con Víctor Hugo a vivir a la villa"

Enojadísimo 'el Bigote' Acosta (con más historia peronista que cualquiera de los que andan por los pasillos K) con el día villero que impulsó el camporista Andrés Larroque, un militonto que pondera la supuesta "identidad villera" pero no vive en la villa. Precisamente fue el punto de ataque de Acosta en su editorial por la rosarina LT8, donde el fenómeno villero alcanzó una complejidad enorme por el crecimiento de las organizaciones narcos del sur de la ciudad. Aquí la desgrabación:


Dije que iba a hablar de la cultura y es de la cultura de lo que voy a hablar. Todos los hechos del hombre suman a la cultura. Todos.

El miércoles (12/11) un diputado nacional con apellido de una familia importante en la historia política de la provincia de Buenos Aires presentó un proyecto en la Legislatura nacional para que el día 7 de octubre sea considerado el Día Nacional de la Identidad Villera, y demás.

Fijan el 7 por el nacimiento del cura Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe. Entre otras cosas, porque soy viejo lo conocí al padre Mujica. Y estuve allí cuando se incendió, en el año '71, la villa donde él estaba. La incendiaron con querosene, la rodearon y la incendiaron El Negro Aguirre, un fenomenal fotógrafo, sacó fotos espectaculares que sirvieron para ganar premios. No murió nadie porque avisaron.

Pero conocer eso no quiere decir que uno esté de acuerdo. Existe, más allá de lo que dice el Cuervo Larroque -que insisto, tiene un apellido de prosapia de políticos conservadores en la provincia de Buenos Aires-, una sufrida vida.

Y más allá de lo que dice Larroque, está otro costadito, que es “no seas villero”, “no hagas tal cosa de villero”. Villero pasa de ser un sustantivo a ser un adjetivo calificativo despectivo. Un insulto. Un hecho cultural. Uno más.

¿Pero cuál es el eje? El eje es que Mugica vivía ahí para darle contención a los que no tenían nada y que querían salir hacia una vida mejor. Yo recuerdo, sentado en este estudio, a Don Humberto Volando, quien decía una frase que repito desde entonces: “Bigote, entre que te agarre un dolor de muela en la mitad del Chaco profundo, con espinillos y nadie más, y te agarre en la villa, que alguien está al lado tuyo; que te agarre el dolor de muela en la villa”. Justificando de tal modo la inmigración interna que busca vivir un poquitito mejor el resto de la vida, la misma vida que proporciona la miseria absoluta en la que todavía viven muchos chaqueños, muchos formoseños, en un bosque tupido al que nadie atiende, y menos que nadie Jorge Capitanich.

Pero el hecho de plantear la cultura villera como una cosa honorable implica la aceptación de que ahí se van a quedar. Plantear que es bueno vivir en la villa significa decir “estamos aceptando que la villa es buena”. Y yo me niego.

Yo creo que a la villa se llega tratando de crecer, de buscar algo mejor, de superar. Si se cayó, volver hacia arriba, hacia una vida mejor. Si nosotros aceptamos que la villa es una realidad eterna, permanente, agradable, dseable, si la homenajeamos y le ponemos un día, nosotros estamos aceptando que esa es nuestra realidad y que no va a ser fácil cambiarla.

Y que, además, tan difícil es cambiarla que la homenajeamos, le ponemos una medalla y un día, el 7 de octubre, es el Día de la Identidad Villera. Me niego.

Dejate de joder, loco. Che, diputado Larroque. Fijáte dónde te paraste.

Y si esto es así, y vos tenés orgullo, compañero Larroque, andáte con Víctor Hugo a vivir a la villa. Porque no es posible que vos digas que la villa es buena y es esperanzadora, y vamos a meterle para adelante y ponerle un día de fiesta a la villa, y vos no vivas allí.

A mí se me hace que algunos excesos, algunos excesos políticos, son revancha de algo. Ahora, ¿de qué? ¿De qué se tiene necesidad de revancha? ¿De quién se están vengando cuando dicen que la cultura villera es buena y que hay un orgullo villero? ¿De mí? No. ¿De quién se están vengando?

Yo creo que están queriendo consolidar una miseria. La miseria cultural, la miseria en la que se vive en ese sitio donde nada es fácil, nada es sencillo, todo es doblemente difícil. Porque, además de salir con esa mochila en las espaldas -de villero, de villero de mierda-, además de salir del adjetivo tenés que salir con esa mochila en las espaldas y convivir con algunos muchachos al lado tuyo que no son lo suficientemente buenos.

De 50 mil personas que viven en la villa 31, ponele que son esos, 50 mil, si hay 2 mil ladrones, 3 mil ladrones, 5 mil ladrones, estaríamos en el 10% del total; el resto vive allí como puede y labura de lo que consigue. Pero sostener, compañero Larroque, que esa situación es fundamento suficiente para tener un día del orgullo villero... no da, compañero.

Bueno, póngale que es un modo gorila de pensar, y yo soy peronista. Pero a mí cuando vino Perón lo que me enseñó es que la justicia social era nivelar para arriba. Y compañero Larroque, vos estás nivelando hacia abajo.

Fijáte, pibe, fíjate. Una persona que nivela para abajo, y no para arriba, y ojalá te lo cuenten para que reflexiones, pero para mí el que nivela para abajo y consolida la miseria con el engaño de que es un orgullo estar para el culo, hermano Larroque, en el peronismo ese tiene un nombre, uno solo: ese es un gorila hijo de puta.
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