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Las contradicciones de Timerman en el Congreso

Las contradicciones de Timerman en el Congreso


El canciller Héctor Timerman habló ayer en el Senado, pero no evacuó ninguna de las dudas de los legisladores. Los encierros de sus propias contradicciones y el “sincericidio” final.


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Timerman en su propia salsa.

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Héctor Timerman insiste en negar lo innegable. En seis horas de exposición ante nada improvisados senadores nacionales, se dio el lujo de ocultar y desviar algunas de las cuestiones más espinosas del acuerdo que se firmó con Irán en el marco de la investigación del atentado a la AMIA.

Sin ponerse colorado, el locuaz canciller aseguró que "los imputados" iraníes sí pueden ser interrogados por el juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, afirmación que claramente se contradice con el documento de marras.

Para “zafar” de su propia falacia, Timerman dijo que, al ser interrogados, los acusados "podrían no declarar". ¿Para qué serviría acaso una cláusula de indagación optativa en torno de un tema tan sensible? ¿Desde cuándo en un proceso judicial alguien puede optar por ser cuestionado o no?

Más adelante, el polémico funcionario juró que el acuerdo no tenía “cláusulas secretas ni intereses espurios". De acuerdo a lo publicado por diarios de Teherán, esto es falso: no solo existen puntuales tópicos ocultos, sino que además estos serían lesivos para la Argentina.

Por caso, si no hay nada que esconder, ¿por qué se mantuvieron en secreto las negociaciones que comenzaron a germinar hace dos años en Alepo, Siria, merced a la intermediación del presidente Bashar Al Assad?

Todo indica que la Argentina jamás podrá avanzar contra los imputados iraníes y, lo que es peor, deberá resarcirlos a través de millonarios montos de dinero.


Es dable recordar que esa gestión fue negada por el Gobierno cuando comenzó a trascender a la prensa. Poco después, la verdad se impuso por fuerza propia.

En fin, Timerman no esclareció demasiado en su diatriba parlamentaria. Siquiera contestó las preguntas de los legisladores opositores que hurgaron en vano por una respuesta a las dudas que hoy se hace la sociedad toda.

Con una infaltable cuota de soberbia, el Canciller insistió en la defensa de un documento que esconde más de lo que muestra. “(El acuerdo) permitirá que la causa pueda salir de la total parálisis actual en la que se encuentra", advirtió sin que nadie se lo preguntara. ¿De dónde sacó el funcionario semejante disparate? ¿Ninguno de sus asesores pudo advertirle que ese expediente judicial está lejos de haberse estancado?

A lo dicho debe agregarse un dato incómodo: la postura mostrada por Timerman desentona con la lógica del kirchnerismo de avanzar en el esclarecimiento de delitos de lesa humanidad, a como sea.

Timerman no contestó ninguna de las preguntas de los legisladores opositores.


No es gratuita la preocupación que muestran en estas horas las agrupaciones de familiares de las víctimas del atentado a la AMIA: todo indica que la Argentina jamás podrá avanzar contra los imputados iraníes y, lo que es peor, deberá resarcirlos a través de millonarios montos de dinero.

¿Cómo explicará Cristina este desacierto cuando finalmente explote la realidad en la cara de la ciudadanía? ¿Dirá, como suele advertir, que se trató del mejor acuerdo al que se pudo llegar?

Mientras el termómetro discursivo insiste en trepar y calentar este debate, los familiares de 85 víctimas de una injusta explosión ocurrida el 18 de julio de 1994, siguen buscando Justicia. Lo hacen en completa soledad, con la desconfianza a flor de piel.

Es que, después de tolerar casi dos décadas de mentiras oficiales —la mitad de ese tiempo le corresponde al kirchnerismo—, el escepticismo circula por las venas de la colectividad judía. Después de tantas falacias y falsedades, ¿cómo creer que ahora los funcionarios priorizarán los intereses de las víctimas?

Hubo un lapsus ayer por parte de Timerman, tal vez el “sincericidio” que refleja lo que pasa por la cabeza de los funcionarios del Gobierno en estas horas. El canciller lo dijo sin más vueltas: “El encubrimiento existe gracias a este gobierno”.
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3Comments
Mercedes72

El señor Canciller Timerman dice que se va a interrogar a los sospechosos y se va averiguar la verdad y debe ser cierto. El tiene mucha experiencia en eso, de la época del '76, en que era socio comercial y político del Almirante Massera, que de interrogar sospechosos sabía un montón. Algo debe de haber aprendido

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andi_007

Guarda que Timmerman se hacia el malo y los miraba con cara de perro enojado a los senadores de la oposición, muy distinto al Timmerman normal y sumiso que todos conocemos.

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cachig

Alguien vio cuando el tipo hablo? Porque nada tiene que ver con lo que esta escrito acá. La cara de Saa cuando este le explicaba, parecía que estaba en el colegio 😁

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