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Las diez formas más surrealistas de cargar un teléfono móvil

Cargar en el enchufe de la pared, incluso en el del coche, es muy del siglo XX. Las baterías portátiles son algo más modernas, pero tienden a ser un poco armatostes y nada futuristas. Y luego están los cargadores solares o los de manivela, que son ya el pan de cada día del montañero. No van los tiros por ahí.

Todo eso ya no sorprende a nadie. Los cargadores que forman parte de esta recopilación de cargadores raros son auténticas pasadas a medio camino entre la ciencia ficción y el 'coming soon'. Echa un vistazo, que hay de todo:

A gritos

Un equipo de investigadores de la universidad Queen Mary de Londres se ha aliado con Nokia para fabricar el primer smartphone que se carga mediante sonido. Sí, sí, como lo oyes (valga el chiste fácil). Los científicos probaron su batería experimental, capaz de extraer energía de las ondas sonoras, en un entorno real y descubrieron que era capaz de generar cinco voltios, suficientes para cargar un teléfono móvil. Ya tienen listo el prototipo, pero de ahí a que algún día acabe en nuestros bolsillos hay un trecho...

Con marihuana

Noticia reciente y asombrosa a partes iguales: resulta que el cáñamo es mejor que el grafeno, y mira que el grafeno mola, para fabricar supercondensadores y almacenar energía. Mayor capacidad a un coste mil veces inferior. Además, la marihuana utilizada carece de THC, el componente psicoactivo, así que es perfectamente legal cultivarla.

Con orina

Científicos del Laboratorio de Robótica de Bristol fueron los encargados de desarrollar una tecnología capaz de tranformar la orina humana en electricidad que puede aprovecharse para alimentar un smartphone. La investigación está financiada por la fundación de Bill y Melinda Gates, que tiene como uno de sus objetivos encontrar formas de reutilizar los desechos humanos.

Con lencería

El sujetador con placa solar que genera suficiente energía como para cargar un móvil tiene una pequeña pega: la gente no sale habitualmente a la calle en ropa interior. Más allá de eso, puede que algunas mujeres no se sientan muy cómodas llevando una batería sobre el vientre.

Con un refresco de cola

La marca ya os la imagináis, pero no la vamos a mencionar porque funciona también con las bebidas de la competencia: basta con que tengan carbohidratos, esto es, azúcares -nada de versiones 'light'-. Este rocambolesco y cilíndrico concepto de móvil funciona –o funcionaría- con un refresco a modo de batería. Energía renovable y verdaderamente ecológica.

Con tus latidos

Científicos de Georgia han desarrollado unos nanogeneradores capaces de producir energía a partir del movimiento. Todavía no es posible, pero pronto, según teorizan estos investigadores, se podrán implantar en el organismo para que generen electricidad a partir de los latidos del corazón y otros movimientos habituales de los órganos.

Con butano

En los hogares modernos ya no se llama al butanero cuando está a punto de agotarse la bombona. Hemos pasado página. De hecho, hasta tal punto hemos progresado que ahora se venden cargadores muy pequeños (del tamaño de un naipe) que alimentan tu móvil vía USB con energía procedente de cartuchos de butano desechables.

Dando patadas a un balón

Soccket es una peculiar pelota de fútbol que, como ya te contamos en TecnoXplora, convierte en electricidad la energía cinética que se genera al jugar al fútbol. Dicha electricidad, almacenada en el esférico, sirve después para cargar tu smartphone. Por cierto, se trata de otra batería surrealista recomendada por Bill Gates. En sus manos parece estar, una vez más, el futuro de la tecnología.

Con molinos de viento en miniatura


Y cuando decimos en miniatura, decimos más pequeños que una moneda, pero aún así idénticos en forma y funcionalidad a un gigante con aspas como los del Quijote. Estas turbinas son tan sumamente diminutas que podrían integrarse en la funda de un terminal móvil y servir para alimentar su batería.

Con tu aliento

Una máscara que aprovecha algo que no puedes dejar de hacer –respirar- para cargar tu teléfono móvil gracias al movimiento de unas turbinas. Cierto que técnicamente se parece a los molinos de viento miniaturizados, y cierto también que con la máscara puesta uno parece Hannibal Lecter, pero quien algo quiere, algo le cuesta, ¿no?
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