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Las reservas del BCRA cerrarían 2014 en US$13.300 millones

PROFUNDO DETERIORO EXTERNO

Las reservas del BCRA cerrarían 2014 en US$13.300 millones


Desde hace tiempo que se afirma que las reservas del Banco Central se encuentran "infladas". ¿En qué consiste la trampa informativa gubernamental? En integrar al stock de reservas, volúmenes que no pueden ser utilizados para pagar en efectivos. Por ejemplo, los depósitos en caja de ahorro en dólares que tiene el público, entre otros ítems. En verdad, la posición de reservas del BCRA es mucho más precaria de lo que la mayoría imagina. Acerca de ese tema trata el siguiente recorte de la consultora Economía & Regiones:
30/08/2014|18:24


 
Es necesario aclarar que no todas las reservas informadas son propiedad del BCRA. Si se excluyen los componentes de las reservas que no pueden ser utilizados para pagar en efectivo, como los depósitos en caja de ahorro (en dólares) del sector privado, los préstamos con Organismos Internacionales e incluso con el BIS, las “reservas netas” (propiedad del BCRA) cerrarían en torno a los US$ 13.300 millones a fines de 2014.


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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Economía & Regiones). La globalización financiera ha estado acompañada por frecuentes y dolorosas crisis (Tequila; Sudeste Asiático; Rusia; Brasil; Turquía y Argentina).


Dichas crisis han generado una gran cantidad de literatura sugiriendo que la mejor manera de protegerse de estos eventos es aumentando la liquidez; es decir acumulando reservas en el Banco Central.
En función de ello, la gran mayoría de los países fue aumentando significativamente su stock de divisas en sus bancos centrales.


En este sentido, mientras que en las décadas del ’70 y ’80 el nivel de reservas oscilaba en torno al 8% del PBI, en los últimos años dicho indicador creció hasta llegar a representar entre un 30% y un 35% del producto de los países emergentes. Esta enorme acumulación de divisas en moneda extranjera reabrió actualmente el debate de los ‘70s sobre el nivel óptimo de reservas internacionales que debe mantener un Banco Central. Hay dos enfoques diferentes para determinarlo:


Por un lado, se destaca el enfoque comercial / financiero, que determina el nivel óptimo de reservas en función de los motivos por los cuales un Banco Central demanda dinero.  El enfoque comercial / financiero es un enfoque de comienzos de los años’ 70s, previo a la segunda crisis del petróleo ’79; la crisis de deuda de 1982 y la globalización financiera. Este enfoque recomienda, tal vez arbitrariamente, que el nivel óptimo de reservas debe ser aquel equivalente a 4 meses de importaciones; 50% del circulante y 25% del circulante más depósitos a la vista (caja de ahorro + cuenta corriente).


A su vez, se recomienda que las reservas del Central alcancen para pagar los vencimientos de capital e interés de un año. En este marco y según este enfoque, si las reservas del BCRA superaran los niveles sugeridos desde esta visión, entonces se podría argumentar que la autoridad monetaria contaría con reservas excedentes. El BCRA tiene un nivel de reservas mayor al sugerido como óptimo por el enfoque comercial y financiero.


Por otro lado, después de la secuencia de crisis cambiarias y financieros de los años ‘90s (México ‘94; Asia ‘97; Rusia ‘98; Brasil ‘99; Argentina 2001/2002), la teoría económica desarrolló un nuevo y más sofisticado enfoque para calcular el nivel de reservas óptima y por ende de las reservas excedentes: un análisis de costo - beneficio.


A partir de este último enfoque más moderno, el nivel óptimo de reservas surgirá de maximizar la diferencia entre los beneficios y los costos de acumular divisas en el Central. En este cálculo se tiene en cuenta una numerosa cantidad de variables, como:


i) la probabilidad de un ataque especulativo contra la moneda,
ii) las chances de perder todas las reservas,
iii) la demanda de dinero del mercado doméstico,
iv) la predisposición de los agentes por correr contra el sistema financiero,
v) la volatilidad de los flujos de capitales,
vi) la proporción del consumo y de la inversión con respecto al producto y,
vii) la política fiscal y la rigidez a la baja del gasto público.


Desde nuestro punto de vista, el enfoque costo / beneficio se ajusta mejor a la economía argentina ya que, a diferencia del comercial y financiero, tiene en cuenta un conjunto de variables muy relevantes para la “salud macroeconómica” de nuestro país, que no pueden ser ignoradas.


En este sentido, en la Argentina, históricamente hay una demanda de dinero débil, los agentes económicos presentan una elevada predisposición de correr contra el sistema financiero, la política fiscal es altamente deficitaria y el gasto público crece exponencialmente.


Todas estas variables conducen a que el BCRA debería tener reservas en torno a US$ 80.000 millones, lo cual casi triplica las reservas existentes en la autoridad monetaria y se encuentra en línea con lo que tienen otros países como Perú, Chile y Colombia, que dejan flotar su tipo de cambio, tienen acceso al mercado internacional de deuda y no pagan sus obligaciones con activos en dólares de sus bancos centrales.


De hecho, el BCRA es un dilapidador serial de reservas y es el peor de la región a la hora de enfrentar una potencial crisis cambiaria. Si Argentina no hubiese incurrido en déficit fiscal sistemático y no hubiese pagado su deuda pública con reservas del Central en el marco de la política de desendeudamiento, hoy en día las reservas del BCRA ascenderían a US$ 96.000 millones y no estaríamos enfrentando la actual coyuntura.


¿Cuántas Reservas hay y cuántas quedarán?


El gobierno ha manifestado en reiteradas ocasiones que tiene voluntad de pago. Es más, la Presidente siempre ha remarcado que la administración K ha sido un “pagador serial” desde la primera reestructuración de deuda de 2005 hasta la fecha.
La autoridad monetaria cuenta actualmente con US$29.000 millones de reservas. Dado que no hay financiamiento internacional y el reciente default deja al gobierno sin acceso al crédito internacional hasta fin de su mandato, las obligaciones en dólares deberán ser pagadas con las reservas del BCRA.


En este marco, es extremadamente importante saber si los activos en dólares de la autoridad monetaria alcanzan para honrar en forma completa los vencimientos de capital y de interés en dólares hasta final de mandato.


En concreto, el sector público consolidado deberá afrontar pagos de deuda netos de refinanciamiento -en concepto de capital e intereses- por US$ 1.900 millones en el último trimestre de 2014 y por US$ 14.100 millones en 2015. Es decir, de acá hasta el final de su mandato en 2015, el gobierno deberá pagar en divisas un total de aproximadamente US$ 16.000 millones.


A su vez, el sector privado también deberá afrontar compromisos en dólares por un total de US$ 2.900 millones en el último cuarto de este año y unos US$ 4.400 millones en 2015. De los cuales US$ 1.480 millones (4to. Trimestre 2014) y US$ 700 millones (todo 2015) corresponden al endeudamiento pertinente al comercio exterior (deuda por importaciones, anticipo y prefinanciamiento de exportaciones de bienes y servicios); siendo el resto de la deuda de carácter financiera.


De modo que de concretarse el pago con los fondos del BCRA, las reservas mantendrían su declive sostenido y cerrarían el año en torno a los US$ 24.600 millones. Peor aún, los abultados vencimientos del 2015 complicarían la situación y llevarían a las reservas por debajo de los US$ 13.000 millones hacia fin del año; a pesar de un superávit comercial esperado cercano a los US$ 6.000 millones. 
No obstante, es necesario aclarar que no todas las reservas informadas son propiedad del BCRA. Si se excluyen los componentes de las reservas que no pueden ser utilizados para pagar en efectivo, como los depósitos en caja de ahorro (en dólares) del sector privado, los préstamos con Organismos Internacionales e incluso con el BIS, las “reservas netas” (propiedad del BCRA) cerrarían en torno a los US$ 13.300 millones a fines de 2014.
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