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Legalidad y justicia en tiempos de crisis capitalista

Legalidad y justicia en tiempos de crisis capitalista:


A la crisis capitalista no le importa dejar a la gente sin hogar. (Foto: Archivo)

En España se apela a la legalidad capitalista como una coartada que justifique la cooperación con un orden social opresivo.

La habilidad de las sociedades capitalistas de posar como democracias depende, entre otras cosas, de una cierta interpretación del papel de las leyes dentro de un orden social más amplio. La ley principal se supone que debe ser un garante de la democracia e igualdad, ya que está basada en el trato igualitario a todos los ciudadanos.

La Ley, además, se supone que es el sine qua non de la vida social civilizada, ya que, sin ella, el caos y la guerra de todos contra todos seria el resultado. La Ley, en definitiva, es funcional para la vida social, ayudando a asegurar que la sociedad y sus instituciones sirven al bien común.

Es más fácil defender este punto de vista 'funcionalista' de la ley y la vida social en tiempos de auge capitalista, tanto porque los empleos son más fáciles de encontrar y porque es más fácil el financiar concesiones a las clases subalternas cuando las ganancias capitalistas y los ingresos fiscales del Gobierno están en aumento. Esto, por otro lado, se hace más difícil en tiempos de crisis económica, que amenazan la coincidencia de la legalidad y la legitimidad que según Max Weber, caracteriza la vida política moderna. Permítanme ilustrarlo haciendo referencia a una noticia reciente de España.

Roberto Rivas, un bombero en la ciudad gallega de La Coruña está siendo acusado de "alterar el orden público" porque se negó a participar en el desalojo de Aurelia Rey, "una persona de 85 años de edad, mujer de su casa” (1)

España es uno de los países de la periferia europea que se tambalea bajo las brutales medidas de austeridad prescritas por las autoridades europeas


Contextualicemos algo: España es uno de los países de la periferia europea que se tambalea bajo las brutales medidas de austeridad prescritas por las autoridades europeas y la canciller alemana, Ángela Merkel. El detonante de la crisis en España ha sido el estallido de la burbuja inmobiliaria, que amenazaba la existencia de los bancos españoles y europeos. Como sucedió en otros países de Europa y de otros lugares, el gobierno español tuvo que intervenir para proteger al sector financiero, mientras que obliga a los ciudadanos comunes a valerse por sí mismos y a pagar por una crisis de la que no son responsables. De ahí surge la epidemia de desahucios que llevo a Rivas a tomar su decisión.

Pero Rivas no es un héroe solitario que decidió luchar contra el sistema por sí mismo. De hecho, su acción se dio por un movimiento anti- desalojo, en toda España, que surgió de los Indignados, un movimiento de masas de jóvenes españoles que protestan la falta de una real democracia, que se hizo más evidente con la respuesta de las elites políticas españolas a la crisis económica. Fue cuando los miembros de este movimiento se encadenaron a las puertas de la casa de la sra Rey, como la policía no pudo proceder con el desalojo, recurrieron a los bomberos con sus herramientas especiales para cortar metal.

El apoyo que Rivas ha recibido del público español desenmascara el verdadero significado de los cargos a los que se enfrenta. Cuando los políticos conservadores locales le acusaron de "alterar el orden público", también revelaron inadvertidamente el significado de 'orden público' dentro de una sociedad capitalista. Para respetar el orden público hay que estar incondicionalmente junto a la dictadura del capital, aún cuando esto requiera pisotear las vidas de los miembros más vulnerables de la sociedad. Es la injusticia evidente de la legalidad representada por la decisión de procesar a Rivas que socava la legitimidad del orden social capitalista. Valiente acto del Sr. Rivas, así como de los que participan en los movimientos anti- desahucio en España y en otros lugares, sirven como recordatorio de la necesidad de fundar la legitimidad en la justicia social y no en la legalidad capitalista. Por el contrario, apelar a la legalidad capitalista como una coartada que justifique la cooperación de la gente con un orden social opresivo no es un requisito de la "vida social civilizada", sino un vehículo a través del cual "la ley de la selva” del capital, sigue pisoteando las vidas y los sueños de la gente común.


1 See Vivienne Hughes, “Anti-Eviction Fireman Hero,” Monday, September 8, 2014, The Seaside Gazette, http://www.theseasidegazette.com/2014/09/27515/anti-eviction-fireman-hero/ (accessed October 2, 2014).
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