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llamado para dar empleo a personas con enanismo

Primer llamado para dar empleo a personas con enanismo

Tres personas que consiguieron trabajo en Paysandú lo calificaron como “histórico”



Ramiro Duarte (foto), Maritza Rosas y Aparicio Mascasini pudieron acceder a un trabajo a través de un llamado laboral que incluyó por primera vez a personas con acondroplasia, un tipo de enanismo.

“Es el primer llamado en todo el país, por eso lo calificamos como histórico”, contó Duarte a El Observador. Lo consideró además como “un gran paso”, ya que, al no estar incluidos dentro de la Ley Nº 18.651 –de protección integral de personas con discapacidad–, que prevé un cupo de 4% dentro de los llamados estatales para personas discapacitadas, el conseguir trabajo es una dificultad.

La jefa de la sucursal de la empresa Accesa de Paysandú (un call center), Alejandra Ferreira, dijo a El Observador que se contactaron con Duarte para informarle sobre la propuesta y poder conocer las necesidades de estas personas. Si bien no se trataba de un llamado específico y no tuvieron prioridad frente a otros postulantes, “se les dio la posibilidad de concursar y de hacer la prueba de ingreso”, explicó Ferreira. Ingresaron a trabajar en mayo.

En Uruguay unas 130 personas sufren acondroplasia, una de las 270 patologías que generan el enanismo, y se caracteriza por ser una enfermedad que inhibe el crecimiento de los cartílagos, afectando especialmente la formación de los huesos largos, como el fémur. Por este motivo, quienes la padecen no llegan a medir más de 1,30 metros de altura, explicó el integrante de Acondroplasia Uruguay, Alcides Sosa.

Según Duarte, el problema es que desde la academia no existe consenso acerca de cómo clasificar la enfermedad. Algunos definen el enanismo como una limitación física, mientras otros lo ven como una discapacidad. Lo cierto es que para que se especifique dentro de este último grupo, debe certificarlo un médico. Sin esa certificación no pueden entonces acceder a los llamados públicos del Estado, pero los prejuicios sociales les juegan en contra a la hora de obtener a un empleo, lo que puede llevarles varios años.

Mascasini señaló el problema sin reparos: “es como que vos les das vergüenza, como que dijeran, ¿cómo vamos a tener una persona así en ese puesto?”. Pidiendo requisitos mínimos de altura en las convocatorias, algunas empresas ya limitan el ingreso a personas con acondroplasia, “algo que no podemos superar”, dijo.

Para él se trata de un tema de discriminación: “Miran cómo somos físicamente y no tanto si podemos lograr o no al tarea”, aseguró. Para Mascasini, el “gran choque” no fue el trabajo sino el paso de la escuela al liceo. De compartir una escuela rural con treinta niños, pasó a encontrarse con más de 200 en un recreo, donde no faltaron las miradas y las burlas. “Tenés que aguantar el chaparrón y aceptar que uno es así”, dijo.

En su caso, si bien afirmó no haber tenido problemas para conseguir un empleo, procuró capacitarse en diferentes áreas para “ampliar el abanico de oportunidades”. Hizo un curso de metalúrgica, otro a nivel agropecuario, otro en computación.

“Se tiene un preconcepto de que la persona que tiene baja estatura tiene que estar en el circo”, o de que tener determinada altura “puede impedir que hagas algunas tareas” o relacionarse con el rendimiento intelectual, dijo Duarte.

En el caso de Rosas, fue gracias al llamado que pudo acceder a su primer empleo. Si bien en el momento no estaba buscando trabajo, no dudó en presentarse, dejando para más adelante la continuidad de sus estudios. “Es una oportunidad que no sé si mas adelante la hubiera tenido”, explicó, porque “sé de casos que vienen luchándola de hace años y no han podido obtener un trabajo digno”.

“Me hacen sentir como una más”, subrayó. El edificio de la empresa está acondicionado para personas discapacitadas, con rampas de acceso y les proporcionaron un banco movible para alcanzar, por ejemplo, a marcar tarjeta en la entrada y salida.

El llamado “fue como un tirón de oreja a todo nivel”, aseguró Mascasini, porque además de dar la oportunidad a personas con acondroplasia, se realizó en el interior.

Desde Accesa aseguraron a El Observador que aún están abiertos para recibir currículums de personas con acondroplasia que quieran participar en futuros llamados en las sucursales de Artigas, Montevideo y Castillos.



“Se tiene el preconcepto de que la persona de baja estatura tiene que estar en el circo”.
Ramiro Duarte
Concursó y obtuvo un empleo
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