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Los barrios se convierten en shoppings por los descuentos

En la era de las compras online, los grandes shoppings y los outlets concentrados en Capital, el hábito de comprar dentro del propio barrio sigue muy vigente.  En el Gran Buenos Aires (GBA), lejos de hacerlo desaparecer, la recesión y la inflación modificaron el rictus y llevaron a los consumidores a elegir cada vez más productos cerca de casa, siempre y cuando se les ofrezcan buenos descuentos. 




La tendencia surge de un relevamiento que hizo Clarín en Quilmes y Lomas de Zamora, las dos localidades de Zona Sur con mayor consumo de todo el conurbano. Según reveló la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), este comportamiento más localista y cauteloso de los consumidores demuestra que, a la hora de usar el bolsillo, los argentinos ya no actúan por impulso y “prestan atención a tres cuestiones determinantes: el precio, los descuentos y la cercanía del comercio”.

Y si de hábitos hablamos, la moda no queda fuera de las pizarras con rebajas escritas con tiza. Lucas Ricco es el gerente general de Cenizas, un local de ropa para mujeres que tiene dos de sus once sucursales en Quilmes (una en Brown 620 y la otra en la Galería Elesgaray local 9) y sabe, como nadie, que los descuentos son como la miel para las abejas.“Diría que el porcentaje de chicas que vienen a comprar por los descuentos y el de las que llegan sin conocerlos, es de 80-20%. Pero nosotros tenemos gente siempre porque todo Quilmes compra acá”, dice Lucas.

Algo similiar, pero para los más chicos, sucede en Lomas de Zamora.“La mayoría de los compradores son del barrio, que saben que en Anchus un conjunto de bebé cuesta alrededor de $280 y para nenes $350”, ejemplifica Andrea Alsina, dueña de esa marca infantil que es una muy buena conocida de Lomas por sus precios, medios de pago y, por supuesto, por sus descuentos.

VOLVER A “LOS PAGOS”, PAGANDO MENOS
Un café con un tostado de pan árabe o una grande de muzzarella en ese restó del barrio que conocés bien, tiene un saborcito que no se encuentra en el patio de comidas de un shopping. Korner Café es LA esquina de Quilmes. Es el lugar para el encuentro”, asegura Maximiliano Giliberti, responsable de la marca, desde la mejor mesa de ese rinconcito entrañable que desde hace más de 24 años reúne a amigos y familias en la esquina de Alsina y Brown. “No hace falta salir del barrio. Korner tiene tres restaurantes más en Quilmes que hacen que la gente pueda aprovechar nuestra oferta gastronómica según lo que desee comer dependiendo del horario”, dice Maximiliano y detalla que Korner Plaza “es más para divertirse, para después del mediodía o la cena (Korner café es más para el almuerzo) y Banus (con distinto nombre pero igual idiosincrasia culinaria, en Lavalle 552) es ideal para almorzar”. Un clásico del barrio como éste no podía dejar de ofrecer descuentos: “la afluencia fue tal que tuvimos que fijar un piso de $50 para poder hacer el descuento”, dijo Maximiliano, reafirmando la tendencia de los consumidores “vecinos”.

Si bien aún no es un clásico de Quilmes, Porto Kilme va camino a serlo. Elegido para comer pizzas y pastas a muy buen precio, termina de convencer con sus promociones: un plato de pastas cuesta alrededor de $50 y una pizza grande no supera por mucho los $100. “Es un emprendimiento familiar, llevamos un año y medio en la zona. Lo hicimos por ser de Quilmes de toda la vida y porque la gastronomía es lo nuestro”, dice Dario Mongenisio, dueño de esa pizzería de Garibaldi 155.
Pagar menos y quedarse en el barrio no es comer peor. Un caso claro es Azzo, cocina de herencia, donde -con descuentos- sirven mollejas con revuelto de papas, paella para dos, cordero a la salsa negra, “planchitas” con salteados de pollo, cerdo, lomo o frutos de mar (cuestan entre $230 y $270 y comen tres personas). “Somos el lugar del barrio para venir a cenar en pareja o con amigos y disfrutar de la cocina clásica con un toque moderno”, cuenta Luciano Randazzo, dueño y chef de ese restó de Alvear 422 en Quilmes. “Acá vas a comer cordero con gusto a cordero”

Jorge Escobar hace 4 años que está a cargo de la parrilla Las Brasas. Un rincón bien argentino que, con distintos nombres y dueños, tiene copado el paladar de los quilmeños desde hace 30 años. Allí, un bife de chorizo con guarnición cuesta $150“Los descuentos son muy importantes para llenar la parrilla porque el 70% de los que vienen son comerciantes o gerentes que saben comer bien y al precio justo”, afirma y recuerda una frase célebre del gremio: “Darle categoría a un restaurant lleva toda la vida, hundirlo, un día”.

UN PATIO DE COMIDAS, EN CASA
El delivery encaja con los tiempos que corren y las ganas de no pagar el servicio de cubierto, también. Por eso, Lomas de Zamora, además de su gran circuito gourmet, también tiene buenos lugares para llevar comida a casa. Las empanadas de la abuela (Colombres 335) ofrecen su gusto insignia: la empanada frita de carne, aceituna, cebolla y morrón, a $13“Estas empanadas tucumanas las come todo Lomas”, dice Ceciclia Tassati cerca del horno de barro de donde no paran de salir pedidos. 

Las delicias, pastas artesanales, hace 60 años que está a pedir de boca de los vecinos de Zona Sur. “No hay un sólo día en que no se vendan sorrentinos con salsa bolognesa ($145 el kg)”, dice María Cecilia Sampalione mientras atiende a la fila de clientes. Ella, junto a su hermano, siguen la tradición familiar de la buena pasta y desde hace tiempo son testigos del gusto de la gente por pagar más barato sin perder la calidad de la mercadería: “los fines de semana trabajamos casi un 100% por los descuentos. La familia se reúne en las casa, se invitan amigos y las cantidades suman, por eso los descuentos son tan importantes”.

Comprar algo para el desayuno o la merienda tampoco es excusa para que la gente de zona sur calme su hambre de descuentos, y ahí aparecen las dos panaderías más tradicionales de Lomas. La primavera (Mitre 302) que hace 30 años vende su imperdible torta de mousse de chocolate y frutillas ($160). “Los descuentos se usan en casi todas las compras, pero es tremendo cómo determinan la contratación del servicio de lunch. Realmente hacen diferencia”, cuenta Sabrina Porro, encargada de la panadería. El mismo efecto de los descuentos reconoce Mario, el dueño de La Fontanella, la panadería de Lomas que inauguró el circuito gastronómico del barrio, 30 años atrás. “Las sfogliatellas de hojaldre rellenas de crema pastelera son una parada obligada para los vecinos”, dice con la frente alta y azucar impalpable en las manos. Pero un cliente entra al local de España 152 y apuesta por los pastichotis, de crema, chocolate y ron, y por supuesto, paga con descuento.


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