Check the new version here

Popular channels

Los bonos de Chavéz fueron el Detonante

Miércoles 3 de setiembre de 2008




Los bonos de Chávez fueron el detonante






La decisión se tomó el jueves pasado por la tarde. Pero fue el secreto mejor guardado que quedó bajo siete llaves en las paredes de la quinta de Olivos. Sólo lo sabían Cristina y Néstor Kirchner.


La orden de cancelar por completo la deuda con el Club de París bajó sólo en los últimos cuatro días a un puñado de ministros. La historia había comenzado tres semanas antes, durante un comité económico de crisis que se había formado tras el desplome de los bonos argentinos después de la decisión de Hugo Chávez de desprenderse en 24 horas de los títulos que había comprado a una tasa del 14,9 por ciento.


Fue un domingo.


Estaban la Presidenta; el jefe de Gabinete, Sergio Massa; el ministro de Economía, Carlos Fernández; el presidente del Banco Central, Martín Redrado, y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. En aquel cónclave montado de urgencia se decidió poner en marcha un programa de recompra de bonos para recuperar el valor de los títulos y generar la confianza perdida por los mercados. Pero entre los temas inmediatos de agenda la jefa del Estado consideró necesario que Fernández y Redrado se pusieran a trabajar en los aspectos técnicos necesarios para cancelar la deuda con el Club de París. Ellos dos fueron quienes plantearon en la intimidad de aquella reunión la necesidad de saldar la deuda como parte del plan de recuperar la calma en el mundo internacional, en medio de la suba del riesgo país y la baja de la calificación del país por parte de la agencia crediticia Standard & Poor s.


Según supo LA NACION de altas fuentes oficiales, la orden fue clara: "Se trabaja pero se guarda silencio", pidió Cristina Kirchner. El jefe de Gabinete debió asumir entonces la posición de negar ante los medios cualquier novedad al respecto. "Cuando se trata de decisiones de Estado, nada se puede filtrar", sostuvo una fuente para justificar el silencio.


El secretario de Finanzas, de hecho, trabajó hasta anteanoche mismo con Massa en el plan, pero sólo se enteró ayer al mediodía de que se ponía en marcha, cuando comenzaba la cadena nacional por la que optó la Presidenta para dar la noticia.


La mayoría de los ministros ignoraba por completo la decisión. Sólo estuvieron al tanto el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, cerebro jurídico del Gobierno, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que el viernes pasado comenzó a enviar las invitaciones para el acto en la Casa Rosada. Pidió asistencia perfecta.


La Presidenta llegó con la novedad a la Casa Rosada el jueves pasado por la tarde. Desde ese momento hasta anteayer se comunicó con los presidentes de los países involucrados, contó un funcionario a LA NACION. Habló con sus pares de Francia, Nicolas Sarkozy; de Alemania, Angela Merkel, y de España, José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de la tensión con este último después de un informe del banco central español que consideró a la Argentina un país de "elevado riesgo" para las inversiones. "Esta es la nueva diplomacia directa", sostuvo Massa ante LA NACION.


Pero fue Estados Unidos el primero en llevarse una idea más cabal sobre el próximo paso que daría el Gobierno. El receptor: el secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas Shannon. Según el Gobierno, el funcionario de George W. Bush para la región "se fue con la idea de que algo iba a hacer" la Presidenta en lo inmediato para solucionar la deuda. Fue después de reunirse con ella el miércoles pasado. Aún faltaba la fecha para el anuncio.


La Presidenta optó por celebrar con la noticia el Día de la Industria, que fue ayer. Su decisión, según confiaron fuentes oficiales, obedeció a tres objetivos. El primero, y el más urgente, enviar una señal clara de que su Gobierno "tiene no sólo voluntad sino capacidad de pago", en la voz de un alto funcionario. Pesó, a la vez, la idea de dar por terminada la crisis política tras la pelea con el campo y resolver una de las grandes promesas de la campaña de Cristina Kirchner: reinsertar a la Argentina en el mundo, después de la dependencia absoluta en materia de financiamiento internacional con Chávez.


El tercer objetivo fue, en esa línea, generar inversiones en el país y habilitar al mundo para los empresarios nacionales.


Después del golpe de timón dado por la Presidenta, en los despachos oficiales se oía sólo una frase: "Hasta acá llegamos. Nuestro límite son los holdouts ", dijo Cristina a sus ministros. Quienes quedaron fuera del canje de deuda instrumentado por el ex presidente Néstor Kirchner deberán armarse de paciencia.





Fuente





.
0No comments yet