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Los Cheques del Lavado de Lazado Baez

Lamento para los tadingas no aportar imagenes graciosas o resumenes

SI se quiere entender la trama complicada del Lavado de Dinero K se tiene que seguir las pistas

No valen las chicanas ni los comentarios sin fundamentos, tampoco las imágenes burlonas sin contenido






Néstor Marcelo Ramos: el “enigmático testaferro” de Lázaro Báez. Así lo bautizó el fiscal José María Campagnoli en el primero de sus dictámenes para una de las dos causas judiciales existentes en la Argentina vinculadas a la presunta fuga a Ginebra de 50 millones de euros no declarados por Lázaro Báez en el año 2011. Campagnoli es, desde agosto de 2012, el titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones de Delitos con Autor Desconocido (Ufidad) y trabajó en la instrucción del sumario en cuestión por la presunta extorsión para desalojar al dueño de la financiera SGI de Buenos Aires, Federico Elaskar, arrebatar la empresa, mediadores en esa gran evasión, y poner a cambio a la sociedad anónima suiza Helvetic Services Group (HSG), que estaría bajo influencia del nombrado Báez.

El Diccionario de la Real Academia Española define “testaferro” como “el que presta su nombre en un contrato, pretensión o negocio que en realidad es de otra persona”. Parafraseando al fiscal Campagnoli, en “Helvetic Services Group SA o, lo que es lo mismo, Lázaro Báez y sus socios”, aparece “como ejecutor” Néstor Marcelo Ramos, “ubicuo” personaje, “gestor” en esa compañía “de los negocios que Lázaro Báez y sus socios trasladaron desde antaño al extranjero”. Ramos replicó en el diario suizo 20 minuti: “No conozco al señor Báez, nunca lo he encontrado”.

Los fiduciarios del Ticino. Helvetic Services Group se constituyó como sociedad anónima en el 6 de la Via Cantonale, en Luganocabecera del cantón del Ticino, Suiza– el 14 de noviembre de 2005. Proclamó un capital de 100 mil francos suizos (80 mil euros), con acciones al portador que facultan a quien las posea mantenerse oculto. Esa imagen discreta supone servicios financieros de consultoría y administración de baja intensidad, un modelo que resulta exiguo para cinco empleados permanentes, quienes gobernarían 60 millones de dólares en más de dieciséis países, precisiones plasmadas en un informe reservado ante la Inspección General de Justicia (IGJ). En el registro oficial surgía, como presidente de HSG en el momento de los hechos y hasta su renuncia el 28 de agosto de 2013, Claudio Giovanni Fontana, suerte de comisionista a disposición de la eventual clientela, quien por cuerda separada tiene su propia agencia fiduciaria, consultora y auditoría, también en el 6 de la Via Cantonale de Lugano, amén de oficinas en Bellizona, en el Ticino, y en San Vittore, cantón de los Grisones. Por información abierta en internet se anuncia que Fontana participa en dieciocho consejos de administración de empresas instaladas en Suiza, donde resalta que fundó siete, liquidó dos y no estuvo incriminado en ninguna quiebra. El registro indica, además, que a Claudio Giovanni Fontana (49 años) lo supo acompañar inicial y temporariamente en el directorio de HSG su esposa, Carmen Fontana (Maggi, de soltera). El matrimonio se domicilia en la comuna de Monte Carasso, en el Ticino. En HSG el marido fue permanentemente secundado por el italiano Néstor Marcelo Ramos, mención que omite su nacionalidad de origen argentina. Los dos hombres han mantenido nexos dentro de tres sociedades inglesas y tienen funciones de directores en Kefren Inc. de Florida, Estados Unidos. Allí dan como localización en Buenos Aires una dirección de la Ciudad Autónoma, Ugarteche 3296, sexto piso “A”, donde tiene su estudio la abogada María Mónica Noval, de apellido materno Fonseca.


La incógnita de Seychelles
. El desembarco de Helvetic Services Group en la Argentina dio la impresión de querer pasar desapercibido. Apareció en dos ediciones del Boletín Oficial de la Nación, entre fines del 2007 e inicios del 2008, como “controlante” del ciento por ciento de las acciones de Eyden Group LLC, inscripta en 2006 por el mismo abogado que inscribió a HSG, el doctor Horacio Francisco de Bonis. Eyden fue advertida por la Inspección General de Justicia (IGJ) en 2011 para poner al día sus antecedentes, actualización que no se proveyó, anticipo de su revocación en julio de 2013. Originaria del paraíso fiscal estadounidense de Nevada, Eyden fue registrada en 2006 en su principal ciudad, Las Vegas, por MF Corporate Service (rama estadounidense del estudio jurídico Mossack & Fonseca, de Panamá, líder planetario en la confección de sociedades de cobertura). Hoy ya no aparece entre las 1.029 sociedades bajo su égida. Intrincado destino se le reservó a su administrador en la Argentina, Aldyne Ltd., con base en el Estado de las islas Seychelles. El gobierno del archipiélago respondió por correo electrónico que actualmente la desconoce, pero el gabinete privado de rastreo de sociedades First Report Limited de Londres sostiene que continúa activa. Tal vez para salir del paso disimuladamente de estas investigaciones HSG admitió una inversión en la Argentina “a través de una LLC que tiene por agente residente a Mossack & Fonseca en Nevada” (las híbridas Limited Liability Companies pueden funcionar como corporaciones mercantiles o sociedades civiles). Pero HSG descartó mediante un comunicado publicado en su página web revalidar a Eyden u otra. Negó estar envuelta con Aldyne –fundada el 1º de octubre de 2004 por la filial Seychelles de Mossack & Fonseca–, cohabitando la sociedad y el buró jurídico que la aparejó en el mismo domicilio de Victoria, la capital de Seychelles, ex colonia británica del océano Indico. El citado agente residente en Nevada, Mossack & Fonseca (con filiales en Ginebra, Zoug, Seychelles y Uruguay, entre otros), se ocupó paralelamente de organizar unas 150 sociedades de perfil similar. A todas les colocó Aldyne de apoderado en Seychelles. El enlace funcionó desde el 30 de julio de 2002 hasta el 15 de octubre de 2010, poco antes del fallecimiento del ex mandatario Néstor Kirchner. Esos casi diez años coinciden con el período de apogeo de Lázaro Báez como beneficiario de contratos de obras públicas y explotaciones petroleras, indudablemente por el viento de cola que debieron soplar desde el seno del matrimonio presidencial, para permitirle arrogarse públicamente haber facturado durante esos años unos 1.200 millones de dólares. En alguna de las 115 islas de Seychelles en el océano Indico, al noreste de Madagascar, hizo escala prácticamente de incógnito la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, entre el 21 y el 23 de enero de 2013, al concluir una gira por Cuba, Emiratos Arabes, Indonesia y Vietnam. No hubo justificación pertinente a la lectura del decreto publicado en el Boletín Oficial el 13 de marzo de 2013, casi dos meses después del furtivo pasaje. Una interpelación del legislador nacional Gerardo Milman despertó expectativas no obstante la indiferencia del Gobierno. El silencio oficial recién se rompió el 18 de agosto de 2013 cuando el periodista Jorge Lanata volvió a la carga en su programa televisivo Periodismo para todos. La secretaría de la Presidencia de la Nación replicó por un comunicado. Enmendó el Boletín Oficial diciendo que la parada en Seychelles no duró dos días. La rebajó a trece horas y media del martes 22 de enero de 2013 “por razones de seguridad y de aeronavegación para descanso de la tripulación”. Una semana antes de que la Presidenta aterrizara en Seychelles, Aldyne comenzó a desprenderse de algunas de las sociedades de la cuales era administradora. En el transcurso de su estadía, tres compañías británicas enredadas en la lejana constelación de firmas por maniobras de Ramos y su sobrino Javier Martín Vanella sufrieron el temblor sísmico de modificaciones y bajas de directorio. En cualquier caso, el complicado tinglado de sociedades impide escrutar ahora con exactitud el significado de las huellas dejadas en la Argentina cinco años atrás por Eyden y Aldyne. El papel de las sociedades instrumentales en las plazas financieras denominadas off-shore (extraterritoriales) –como Panamá, Belice, Nevada, las islas Seychelles, las islas del Canal de la Mancha, el Caribe, e incluso Suiza, Austria, Luxemburgo y el Reino Unido en condiciones parcialmente diferentes– es proporcionar a quienes se sirven de ellas una pantalla societaria de anonimato para el titular del paquete accionario, junto a la optimización y hasta la excepción del pago de impuestos por la operatividad bancaria que lleven a cabo fuera de esos territorios, aunque gestionen capitales desde dentro de los mismos. De aquellas 150 sociedades censadas unos párrafos antes en Nevada que fueran protegidas hasta hace unos pocos meses por la sombrilla de Aldyne en los palmerales de Seychelles, 109 han sido invalidadas.

Subsisten a la intemperie 38, entre las cuales 12 fueron recubiertas por un nuevo blindaje contra la curiosidad informativa. Mossack & Fonseca les ha concedido otros managers en la isla de Anguila y las islas Vírgenes (Inglaterra), Panamá, Estambul (Turquía), Lausana (Suiza) y Las Vegas (Estados Unidos). De esa limpieza de sociedades inutilizables por los hombres y mujeres a nombre de quienes estaban y escondidas en sitios tan inexpugnables como exóticos, sobresale que el paraje de reemplazo predilecto es Anguila, otra pequeña isla de poco más de cien kilómetros cuadrados, territorio británico de ultramar ubicado en el Caribe al norte de las Antillas Menores. En su playa de estacionamiento aparca Forbest LTD., el suplente de Aldyne. Es el garaje de otras treinta sociedades edificadas por Mossack & Fonseca para sus dinerados consumidores (…)
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