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los coreanos se convierten en católicos

Por qué los coreanos se convierten a Cristo y los japoneses no


El Papa viajará a Corea del Sur, donde los católicos pasaron del 1% al 10% de la población en 50 años. Un éxito que contrasta con el casi nulo crecimiento en Japón, pese al mayor esfuerzo misionero



La peregrinación a Asia está en el ADN jesuita. Varios países de ese inmenso continente figuran entre los primeros destinos de los fundadores de la Compañía de Jesús. Pero los resultados fueron muy dispares.

Los dos próximos viajes del papa Francisco son a Asia. El primero, inminente, a Corea del Sur. Y en enero de 2015 irá a Sri Lanka y a Filipinas.

Es un buen momento para asomarse al complejo panorama del cristianismo asiático.

La revista italiana L'Espresso reproduce un artículo que explica por qué el inmenso esfuerzo misionero de los jesuitas en Japón no arrojó los mismos resultados que en Corea.

El autor de la nota es Piero Gheddo, decano de la Pontificia Misiones Extranjeras de Milán y gran conocedor de ambos países.

A continuación, el largo pero apasionante artículo de Gheddo:



POR QUÉ LOS COREANOS SE CONVIERTEN A CRISTO Y LOS JAPONESES NO

Japón y Corea tienen una historia y una cultura muy diferentes, razón por la cual la misión cristiana produjo resultados muy distintos.

En Japón, casi cinco siglos después del ingreso de los misioneros con San Francisco Javier en 1549, los bautizados en la Iglesia Católica son algo más de medio millón, sobre 127 millones de japoneses, es decir, menos de 0,5% de la población.

En Corea, donde el catolicismo llegó con algunos laicos a fines del siglo XVIII, los católicos son casi 5.300.000 sobre 50 millones de habitantes, es decir, más del 10%, mientras que los protestantes de las distintas denominaciones son casi 8 millones, el 17%. De noche, Seúl parece una ciudad cristiana por el gran número de cruces que brillan sobre iglesias, escuelas y hospitales.

La fe cristiana ha sido recibida con muchas dificultades por Japón, mientras que por el contrario, Corea del Sur parece recibirla hoy con los brazos abiertos. En Corea el cristianismo se está convirtiendo en el motor de la nación. Desde los años 60 a hoy casi de la mitad de los presidentes de Corea del Sur han sido cristianos, inclusive Kim Dae-jung (1925-2009), premio Nobel de la paz en el 2000 por su vigoroso esfuerzo para la reconciliación entre Corea del Norte y del Sur.

¿Por qué los japoneses se convierten poco? Esencialmente por un motivo religioso-cultural.

Las religiones de Japón enseñan, como lo hace el sintoísmo, que el hombre es uno de los tantos elementos de la naturaleza, en la que se manifiesta el Dios desconocido.

El confucianismo da una visión estática de la sociedad, en la que la suprema norma moral es el respeto y la obediencia para mantener la armonía entre el cielo y la tierra, entre superiores y súbditos, entre política y economía. Según la moral confuciana, cada uno debe desarrollar su propio trabajo con el máximo esfuerzo en el lugar que le ha sido asignado.

El budismo, al enseñar el desapego de sí mismo, el desprecio de las pasiones y de las ideas personales, consideradas como ilusiones perniciosas, hace que el individuo esté dispuesto a todo y sea extremadamente paciente.
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