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Los heroes, de ayer, hoy y siempre



¿Por qué los Necesitamos?



Superman, Batman, la Mujer Maravilla, Los 4 Fantásticos, Flash, Ironman y, más recientemente, el Capitán América, Thor, Linterna Verde y los X-Men, son nombres que Usted muy probablemente reconozca, pues, al fin y al cabo, se trata de superhéroes, personajes de ficción con poderes y/o habilidades extraordinarias, que han trascendido de las historietas al cine y la televisión, hasta incrustarse firmemente en la cultura popular. La pregunta es: ¿Por qué necesitamos héroes... y superhéroes?



Antecedentes

En "La Odisea", el poema épico de Homero, escrito en el Siglo VIII antes de Cristo, el guerrero griego Odiseo (Ulises, en latín) se pierde de regreso a casa, luego de la prolongada guerra de Troya, que duró toda una década, y se pasa otros 10 años luchando contra monstruos y hechiceras, y resistiendo tentaciones, para poder reunirse de nuevo con su familia y proteger a su fiel esposa Penélope y su hijo Telémaco de los hombres que intentan apoderarse de su fortuna.

Durante la historia, el protagonista acepta sin temor el castigo divino por las fechorías de sus hombres, y confía en su astucia y determinación para sobrevivir. Más importante aún, aunque Odiseo sabe que los dioses controlan su destino, lucha sin temor para retornar a casa a salvar a quienes ama.

Para los griegos, Odiseo era un héroe. La palabra deriva de un antiguo término de la Grecia Antigua, que significa "protector". Pero el personaje era mucho más que eso. El valiente rey de Ítaca reunía en su persona las virtudes y atributos que la sociedad griega apreciaba, y representaba un modelo a imitar.



Los héroes, hoy en día

Muy probablemente, la mayoría de las personas en el mundo actual no le temería a los monstruos que acechan en islas desconocidas, pero la necesidad de héroes valerosos no se ha desvanecido nunca. Hoy en día, nuestros héroes o "campeones" son astronautas que arriesgan la vida por explorar el espacio, o los buenos policías y soldados que luchan contra la delincuencia organizada.

También vemos heroísmo en la gente que salva vidas mediante descubrimientos científicos, que dedican su carrera ayudar a los pobres y desprotegidos, o a trabajar para corregir injusticias sociales. Por lo tanto, y en gran medida, el Dr. Jonas Salk (creador de la vacuna contra la polio) y la Madre Teresa, por ejemplo, tienen mucho en común con el antiguo Odiseo.



¿Por qué necesitamos héroes?

De acuerdo con Scott LaBarge, profesor de Ética de la Universidad de Santa Clara, en California, Estados Unidos, "necesitamos héroes porque definen los límites de nuestras aspiraciones". Es decir, definimos nuestros ideales por los héroes que elegimos y, a su vez, nuestros ideales (valor y honor, por ejemplo) nos definen a nosotros mismos.

Los héroes, según el especialista, simbolizan las cualidades que nos gustaría tener y las ambiciones que nos gustaría satisfacer. Por ejemplo, una persona que escoge como su heroína favorita a Susan B. Anthony, defensora de los derechos humanos, tendrá un sentido de lo que la excelencia humana implica, diferente al de alguien que escoge, digamos, a una actriz o modelo que participa en un programa de televisión.

Más aún, hay cualidades que tienden a sobresalir como particularmente heroicas. Por ejemplo, un estudio realizado en 2008 por investigadores de la Universidad Cornell y el Instituto de Tecnología de Georgia, en Estados Unidos, entre 526 veteranos de la II Guerra Mundial, reveló que los 83 individuos que fueron condecorados por su valor en el campo de batalla se describieron a sí mismos como leales, autodisciplinados, desinteresados y arriesgados.

Otros investigadores han identificado las mismas características en líderes que transforman organizaciones y sociedades. A menudo, los héroes son valientes y capaces de guiar a otros, y resuelven problemas que enfrenta la sociedad, además de que tienden a tomar riesgos.

De acuerdo con Frank Farley, profesor de Psicología Educativa de la Universidad Temple, muchos personajes heroicos de la historia (como Franklin D.Roosevelt y Martin Luther King Jr., en Estados Unidos) tienen personalidades tipo T, es decir, son buscadores habituales de emociones, que no vacilan en ponerse en peligro para alcanzar una meta. Como mucha gente no toma grandes riesgos, admiran esta cualidad en otra persona y se sienten, incluso, motivados a seguirla.

Como dijo alguna vez Thomas Carlyle, historiador del Siglo XIX, "la sociedad está cimentada sobre el culto a los héroes". Mucha gente cree eso todavía y se esfuerza para asegurarse de que la gente que reúne los mejores valores de nuestra cultura sea tenida como objeto de admiración.

En Estados Unidos, por ejemplo, la Comisión del Fondo Carnegie para Héroes ha otorgado, desde 1904, más de 9 mil medallas a gente que ha arriesgado su vida -y en algunos casos pereció- para salvar la de otra persona.



¿Y los superhéroes?

Bajo estas consideraciones, la proliferación y arraigo popular de los superhéroes, quizá responda a una nueva realidad en la que las cualidades tradicionales de los héroes ya no sean consideradas suficientes para luchar exitosamente contra los problemas que enfrenta la sociedad actual.

Para una sociedad que vive presa de la angustia que provocan la creciente inseguridad y la desconfianza en la honestidad de las autoridades, figuras reales (aunque ya desaparecidas) como Gandhi quizá han dejado ya de ser consideradas como los paladines que la sociedad necesita para enfrentarse a la creciente delincuencia, organizada o no.

Valdría la pena que los especialistas apuntaran sus intereses de investigación en esta dirección. Los resultados tal vez ayudaran a encontrar, incluso, estrategias más eficaces de atención al problema.

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