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Los narcos de la efedrina que aportaron a la campaña de CFK

Los "narcos" de la efedrina aportaron a la campaña de CFK



Detrás del tráfico de efedrina, hay un escándalo en ciernes, ya que algunos de los apuntados por la jueza Servini de Cubría aportaron dinero para la campaña de Cristina y Cobos en el año 2007. Muertes, “suicidios” y cenas reservadas.






“Esto no es nuevo, y falta mucho por descubrir todavía; hay mucho que no se sabe aún y que complica a mucha gente. La Justicia solo está investigando parcialmente”. Las palabras fueron pronunciadas por un ex funcionario de la Sedronar a MDZ en relación a la trama de tráfico de efedrina que investiga en estas horas la jueza María Romilda Servini de Cubría.

Algo similar había asegurado hace algunas semanas, también a este medio, el empresario farmacéutico Gabriel Brito, ex titular de la firma Global Farmacy Service S.A. Se trata de una de las personas que más conoce sobre la trama que investiga hoy la Justicia. “Se busca culpar al más pavo, pero no se va sobre los peces gordos”, asegura Brito.

No son los únicos que desconfían de los pasos que está dando hoy Servini de Cubría: el presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, Claudio Izaguirre, está seguro de que la jueza busca ser recusada en el expediente de marras. “Con sus declaraciones públicas, donde prejuzga a los implicados, pareciera que busca que la recusen”, dijo a este diario.


Debe mencionarse que Izaguirre está convencido de que José Granero es totalmente inocente de los delitos que se le imputan y refrenda las palabras del ex titular de la Sedronar, quien dijo oportunamente a MDZ que le habían hecho “una cama”.

Parece poco probable que esto sea así, toda vez que abundan indicios —y alguna que otra certeza— que comprometen a ex funcionarios de su total cercanía, sobre los cuales Granero juró poner “las manos en el fuego”.

No obstante, como bien sugieren algunas voces, es sugestivo que las acciones de Servini de Cubría solo se dirijan en una dirección, sin enfocarse en otros funcionarios y ex funcionarios del kirchnerismo que también aparecen implicados en la trama de la efedrina. Tal es el caso del hoy senador Aníbal Fernández, sobre quien giran otros expedientes judiciales de similar tenor.

Como sea, hay un elemento del cual aún no se ha puntualizado en el contexto de la investigación ad hoc. Tiene que ver con los aportes de campaña del Frente para la Victoria del año 2007, que llevaron a la primera magistratura a Cristina Kirchner junto a Julio Cobos.

Haciendo historia

El 18 de julio de 2008, el entonces juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionatto Márquez (foto), junto a personal de la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas Zárate-Campana, allanó una quinta donde se “cocinaban” drogas sintéticas. Allí, en Ingeniero Maschwitz, provincia de Buenos Aires, se secuestraron grandes cantidades de efedrina.


En el mismo operativo, se detuvo a diez presuntos narcotraficantes —nueve mexicanos y un argentino— y comenzó la investigación de lo que se conocería como “la ruta de la efedrina”.

Al seguir esa pista, la Justicia determinó que la partida N° 196.107 de ese precursor fue importada por Unifarma SA, firma que había comercializado esa misma efedrina junto a Farmacéuticos Argentinos SA, empresa que tenía a un jubilado como representante en el Registro de Precursores Químicos.

Ya en esos días, se estableció que en realidad esta última era gerenciada por Tivon Farma, cuyos principales socios eran Josué Fucks y Alfredo Augusto Abraham, ambos condenados el viernes pasado por facilitación al tráfico de efedrina por parte del Tribunal Oral Federal número 4 de la Capital Federal.

Otro de los que sufrió un duro revés judicial —le dieron cuatro años y once meses de prisión— fue Guillermo Manfredi, también por el mismo delito.

Sin embargo, en el expediente del año 2008 ya se había establecido que todos los mencionados estaban vinculados al tráfico de efedrina. Por caso, en su pedido de elevación a juicio, el fiscal de Campana Orlando Bosca acusó a Abraham y Manfredi de haber "integrado una organización dedicada al tráfico de estupefacientes junto a Fucks y (Guillermo) Ascona".

El funcionario les imputó "la importación por parte de la firma Farmacéuticos Argentinos SA de 9.800 kilos de efedrina entre junio de 2007 y abril de 2008, por el aeropuerto de Ezeiza, y el desvío ilegal de dicho precursor".

Ello obliga a preguntarse: ¿Por qué debieron pasar seis años para que recién ahora ambos fueran condenados? ¿Qué mano poderosa permitió que esa primera investigación quedara trunca?


Parte de la respuesta podría encontrarse en el hecho de que algunas de las droguerías que en esos días aparecieron en la mira de la Justicia, aportaron a la campaña de Cristina Kirchner.

Tal es el caso de la mencionada Unifarma, cuyo titular —¿Testaferro?— Ariel Vilán aportó dos cheques para la campaña del Frente para la Victoria, uno por $ 60.000 y otro por $ 100.000, los dos del Banco Supervielle con los números 56690185 y 57291819.

Y allí aparece un nuevo interrogante: ¿Cómo es posible que el gobierno aceptara fondos por parte de una firma bajo investigación por tráfico de drogas?

Quien podría aportar la respuesta, Vilán, jamás podrá contestar ya que apareció suicidado en extrañas circunstancias a fines de agosto de 2008.

Dos semanas antes, habían aparecido asesinados otros tres jóvenes “empresarios” farmacéuticos: Damián Ferrón, Leopoldo Bina y Sebastián Forza. Casualmente, o no, este último también había aportado dinero a la campaña del Frente para la Victoria a través de su empresa Seacamp S.A., sin que nadie se hubiera percatado que había sido dada de baja por la entonces ministra de Salud, Graciela Ocaña, como proveedora del Estado.

La única entrevista que Forza brindó al periodismo, fue a quien escribe estas líneas en mayo de 2008. Allí, en un restaurant ubicado en la intersección de las calles Paraná y Viamonte de la Capital Federal —en presencia de otras siete personas—, aseguró que tenía miedo de que lo asesinaran por sus conocimientos de ciertos chanchullos relacionados a funcionarios del kirchnerismo. Aparecían allí dos tópicos casi excluyentes: la mafia de los medicamentos y el tráfico de efedrina.

"¿Quiénes me amenazan? buscá la solicitada en la que aparecemos todos los aportantes de la campaña de Cristina Kirchner y allí encontrarás los nombres", aseguró Forza.

Tres meses después, su cuerpo aparecería acribillado a balazos en un descampado de la localidad de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Ya no habría más respuestas.

Colofón

La investigación por la muerte de Forza, Ferrón y Bina derivó en una trama política inesperada, que llevó tras las rejas a cuatro barrabravas vinculados al senador Aníbal Fernández. Debe mencionarse que, cuanto más avanza esa indagación —pocos saben que se inició un nuevo expediente—, más rastros de funcionarios del oficialismo empiezan a hacerse visibles.


Y aún hay más: uno de los ideólogos del triple crimen, el prófugo Ibar Esteban Pérez Corradi, es otro de los aportantes a la campaña de Cristina y Cobos. Según la embajada de Estados Unidos, se trata de un personaje peligroso, relacionado con carteles de la droga mexicanos. ¿Será Pérez Corradi el nexo entre narcos mexicanos y funcionarios del gobierno?

El dato fue sugerido por Forza a este cronista antes de ser asesinado. No obstante, es uno de los tantos indicios que Servini de Cubría se niega a investigar.

Ciertamente, Forza tenía demasiados secretos consigo como para poder sobrevivir.

Héctor Capaccioli, hombre del riñón de Alberto Fernández y ex Superintendente de Servicios de Salud, confesó uno de ellos en el año 2008: “Forza tenía reservada una mesa en la cena de campaña en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para la presentación de la fórmula Cristina-Cobos”.

En este punto cobra relevancia la frase que alguna vez pronunció el filósofo alemán Johann Christoph Friedrich von Schiller: "No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas."
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