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Los niños Sirios ya tiene cedula Uruguaya

Como cada sábado de mañana, la Ciudad Vieja estaba ayer tranquila. Un par de turistas con cámaras y algún ciclista interrumpían la calma de las calles vacías alumbradas por el sol de la primavera.

Pero en la Dirección Nacional de Migración, había un movimiento excepcional para ese día de la semana. Es que en la mañana de ayer, los 42 refugiados sirios fueron a documentarse.

Entre las 10 y las 13:30 horas, las cinco familias de sirios estuvieron haciendo el trámite para obtener su cédula de identidad uruguaya, documento que recibirán en los próximos días pero cuya fecha todavía no está prevista.

Educados.
Lejos de verse aburridos por el tedio burocrático, los niños sonreían mientras esperaban el papeleo. Y saludaban a quien se acercara al ventanal de la oficina de migraciones. La alegría era contagiosa. Las sonrisas también iluminaban los rostros adultos.



Entre sus voces se distinguían, desde afuera, otras más agudas, de los pequeños. Mientras que algunos circulaban por el recinto sonriendo, otros se quedaban junto a sus padres.

"Los niños se portaron divino, muy prolijos, muy educaditos. Les ofrecimos bizcochos, Coca Cola, y ellos tomaron un poquito y después nada más, no aceptaban", contaron a El País autoridades de Migraciones. "Se sirvieron un bizcocho y ninguno comió más", agregaron.

Jornada excepcional.
Unos quince funcionarios de la Dirección Nacional de Migración y aproximadamente 12 de Identificación Civil fueron a trabajar ayer. "Salió todo perfecto", informaron y coincidieron en lo bien que se portaron los niños.

"Fueron muy educados con los funcionarios, estaban tranquilos y quietitos esperando", dijo una señora que trabajó en la documentación de los refugiados.

Para entretener a los niños mientras se realizaban los trámites, los funcionarios llevaron dibujos para que ellos pintaran.

Uno de los niños saluda desde el ómnibus. Foto: El País"Les trajimos todo como para que estuvieran cómodos, unos bizcochos, un poco de refresco, y estaban muy contentos", declararon autoridades de Migraciones. Y contaron que vieron muy felices a los refugiados.
"Nos agradecieron, los adultos fueron los que hablaron, en el idioma de ellos pero trajeron traductores", agregaron. Tres intérpretes los acompañaron.

Los funcionarios no destacaron mayores diferencias culturales que el idioma. Los velos que cubrían las cabezas de las mujeres, y de algunas jóvenes, era la única diferencia en su aspecto con respecto al modo de vestir de las uruguayas.

La variedad de colores del pañuelo con el que se tapaban el cabello, dependía de cada una: desde tonos sobrios como el beige a electrizantes como el rosado y naranja fluorescente.

Mientras que las señoras usaban polleras largas, los jóvenes, niños y adultos llevaban jeans. Las remeras de los más chicos variaban en colores fuertes como fucsia, rosado, y turquesa.

Próximo paso.
Con el trámite de la cédula de identidad los refugiados sirios dieron un paso más para integrarse en la sociedad uruguaya.

Este lunes, alumnos de la Escuela Experimental de Malvín, donde los más chicos estudiarán, se acercarán a la Casa de Retiro de los Hermanos Maristas (donde se hospedan los sirios) para darles la bienvenida. Los adolescentes asistirán a los liceos 31 o al 58. Se espera que el lunes 22 los doce niños refugiados de entre 6 y 12 años vayan a la escuela. Y los más chiquitos, al jardín de infantes 244.

Allí tendrán una clase y un grupo de referencia. "La idea es que conozcan la dinámica de la educación uruguaya", explicó a El País Laura Beytia, maestra directora de escuela.

Van a tener clases de música, educación física y danza. De mañana, aprenderán español con dinámicas proporcionadas por el colegio Jesús María y asistirán a clases de 13:00 a 17:00 horas.

"El idioma no va a ser una traba. Ya hubo niños que manejaban otros idiomas y se han incorporado", dijo Beytia quien asegura que los niños aprenden "rápidamente".

Familia, con ocho hijos, vino por su cuenta y busca trabajo y vivienda
La pasada semana, incluso antes que las cinco familias de refugiados sirios fueran recibidas con toda pompa por el presidente José Mujica, un matrimonio de la misma nacionalidad y con ocho hijos llegó a Uruguay gracias a la ayuda del Centro Islámico y de familiares.

A diferencia de las familias traídas por el gobierno desde Líbano, esta otra familia soportó hasta que pudo en Damasco, Siria, hasta que decidió pedir ayuda para escapar del horror de la guerra.

Ali Jalil Ahmad, presidente del Centro Islámico del Uruguay, dijo a El País que por conocidos la familia pidió ayuda directamente a Uruguay. El Centro Islámico les gestionó las visas para viajar en la Embajada de Beirut, Líbano.

Actualmente esta familia de diez integrantes vive en un garaje de Pocitos, duerme en el piso sin colchones y se mantiene gracias a la ayuda del Centro Islámico. "Nosotros los estamos ayudando y hay gente uruguaya que está mandando donaciones", aclaró Ali Jalil Ahmad, sirio que vive hace más de dos décadas en Uruguay .

Ajustes.
La adaptación de los refugiados sirios en Uruguay evoluciona con tranquilidad. Así lo calificó el responsable de los Hermanos Maristas en el país, José Kuhm.

De a poco, los sirios comienzan a realizar actividades cotidianas. Las mujeres ayer cocinaron la cena.

En cuanto al aspecto religioso, Kuhm contó que los sirios no están preocupados por eso. "Sabiendo que eran musulmanes, cada uno recibió lo necesario, su alfombrita y lo que necesitaban para la oración", dijo.

"Eso estaba dispuesto en cada habitación de cada familia", agregó. En la Casa San José de los Hermanos Maristas, cada una familia de las cinco familias tiene su sector "para que tengan su intimidad".

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