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Los nuevos “Ni-Ni” A los 60

Calculan que son unos 40 mil en todo el país. Son hombres que perdieron el empleo, y aunque suman más de 30 años de aportes no les dan la jubilación porque no cumplieron los 65



Para reírse de la desgracia, se autodenominan los nuevos “Ni-Ni”. Pero no se trata de jóvenes que no estudian ni trabajan. “Somos personas que perdimos el empleo pocos años antes de llegar a la edad de la jubilación y ahora, aunque tenemos los 30 años de aportes que exige el sistema, no nos dejan jubilarnos. Tampoco conseguimos laburo. Por eso, ni somos trabajadores activos, ni somos jubilados”, dice Hugo Daivez. Cansado de salir a vender en la calle para subsistir, este hombre de 63 años se juntó con ex compañeros de una fábrica que están padeciendo la misma realidad. Piden que el Congreso sancione una ley de Jubilación Anticipada que les permita sumarse al régimen jubilatorio hasta cinco años antes de lo previsto por la ley (65 años para los hombres), aunque les hagan descuentos.

“Este problema existe, pero no vemos voluntad de solucionarlo en un contexto en el que se pierden puestos de trabajo y se vuelve difícil reinsertarse en el mercado laboral después de los 50 años”, le dijo a Clarín el diputado radical por la provincia de Buenos Aires Eduardo Santín, vicepresidente de la Comisión de Previsión y Seguridad Social de la Cámara baja. Dos proyectos para sancionar una ley de Jubilación Anticipada, uno del kirchnerismo y otro que lleva la firma del propio Santín, siguen trabados en la Comisión de Presupuesto.

Aunque no existe un estudio concreto, el diputado calcula que unas 40 mil personas que tienen los aportes necesarios pero no pueden jubilarse porque no llegan a la edad exigida –60 años para las mujeres, 65 para los varones– a pesar de estar cerca.

Ese universo es mucho menor a los 475 mil trabajadores que se estima empezarán a cobrar jubilaciones por adherirse a la moratoria que el Gobierno lanzó este año para que se puedan jubilar personas con pocos aportes. “Apoyamos esa política que se lanzó, pero creemos que se debería haber incluido nuestra situación. Por eso, presentamos una denuncia por discriminación en el Inadi y otra ante la Defensoría del Pueblo”, describió Daivez.

Si los beneficiarios de un régimen anticipado de jubilaciones fueran 40 mil personas –frente a los 5,9 millones de jubilados que ya están en el sistema–, el impacto fiscal para ampliar el beneficio representaría para el Estado unos 1.664 millones de pesos al año, una cifra importante, pero que no parece imposible.

“Yo trabajo desde los 18 años y tengo 41 años de aportes. Pero sin embargo no puedo jubilarme”, se queja Daivez. Con un grupo de ex compañeros de la papelera Massuh, donde trabajó hasta 2010, lanzó la organización. Massuh fue la empresa del partido de Quilmes que el ex secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno prometió estatizar en 2009, pero cerró definitivamente sus puertas un año más tarde.

Todavía sin una sede fija, el Movimiento de Trabajadores Desocupados con Más de 30 Años de Aportes busca juntar a todos los “Ni-Ni” de la tercera edad. Allí, organizan actividades para promover la ley e intentan dar contención a los desocupados que están en situaciones límite. En Facebook, con la sigla “Mtdmas30aa” ya sumaron casi 800 “Me gusta” y crecen los debates con personas en la misma situación radicadas en el interior del país.

“La mayoría de nosotros salimos a vender a la calle o el que tiene auto trabaja como remisero; si no tenés hijos que te ayuden es muy difícil y algunos compañeros están en la indigencia”, describe el presidente del Mtdmas30aa. “No tenemos PAMI, ni otra obra social y algunos terminan en la indigencia”, amplía.

Uno de los dos proyectos en danza prevé que los interesados puedan acceder a la jubilación anticipada, según sus promotores, sin que se note la erogación para el Estado. “El sistema compensa el costo fiscal, porque el dinero que se adelanta hasta cinco años antes de la edad correspondiente se prorratea y descuenta en los años siguientes de jubilación”, explica Santín. Se trata de un sistema similar al que rige en países de Europa como Francia y Alemania. La otra iniciativa prevé que, hasta llegar a la edad necesaria, los eventuales “jubilados anticipados” cobren sólo el 50 por ciento del haber y que la mitad que reciban funcione como un subsidio.
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