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Los ricos son mejores que los pobres.







@TrollacioPenaldo




Es mejor ser rico que ser pobre

Anni-Frid-Synni Lyngstad, también conocida como Frida y por matrimonio Su Alteza Serenísima la Princesa Anni-Frid Reuss von Plauen, era la integrante “morena” del grupo sueco ABBA y actual miembro de la realeza. En la Wikiquote, que es como la Wikipedia pero de citas, aparece una frase suya y es la siguiente.

El dinero no compra la felicidad.


Algo me da, que esa frase no la inventó ella, aunque es cierto que como princesa que es, pasta tiene de sobra y además cantaba en el grupo aparentemente más feliz de la historia. No obstante, me permito la licencia de llevarla la contraria y voy a soltar una frase con la que no apareceré en la Wikiquote.

El dinero compra la felicidad.


Ahora que ya he pronunciado una frase digna de un epitafio, la matizaré. Cuando se han cubierto las necesidades básicas, el resto del dinero tiene rendimientos que van disminuyendo (o ni siquiera existen). Quizás las personas ricas utilicen su dinero para irse a zonas más ricas en las que ya no se sientan ricos. Quizás el valor no lo aprecian en lo que tienen si no en que tienen más que los demás.

Los economistas lo denominan la «paradoja Easterlin».

Veamos 6 detalles sobre el dinero y la felicidad que vi hace un tiempo en “The New Stylized Facts about Income and Subjective Well-Being,”

Los países más ricos son más felices.

A continuación se puede ver un sencillo gráfico para demostrar algo simple. Los investigadores trazaron las respuestas de 122 países en la encuesta mundial Gallup sobre el bienestar frente el PIB per capita real (ajustado por poder adquisitivo) y detectaron una gran correlación.



La verdad es que se lee bastante mal, pero se detecta por ejemplo, que Zimbabwe y Somalia estan en la parte mala y Dinamarca y Luxemburgo en la buena.

Conclusión: Esta gráfica demuestra lo que muchos nos olíamos, que el bienestar aumenta con los ingresos en todos los países.

… Pero cada euro siguiente no compra la misma cantidad de felicidad. La línea recta puede ser engañosa a primera vista. El gráfico no dice que cada 1.000$ siguientes en la cuenta proporcione satisfacción proporcional. En cambio, la relación es algorítmica. Esto significa que duplicar los ingresos de 1.000$ a 2.000$ ofrece la misma satisfacción por el mismo importe que duplicar los ingresos de 10.000$ a 20.000$. No es que estos resultados sean tan vinculantes como la ley de la gravedad, pero sugerirían que, para igualar la sensación de felicidad que se obtiene al pasar de 30.000$ a 60.000$, el truco no estaría en otros 30.000$. Tendríamos que volver a duplicar los ingresos de nuevo a 120.000$.

Los países más ricos son más felices a medida que tienen mayor riqueza.

Este primer gráfico responde la pregunta: ¿Son más felices los países con mayores ingresos? La respuesta parece ser que sí. Pero ¿y si formulamos una pregunta distinta? ¿Países individuales son más felices a medida que sus ingresos aumentan? También sí. El siguiente gráfico muestra los 25 mayores países del mundo y la relación lineal entre bienestar e ingresos de los hogares.



No hay una «meseta de felicidad» (o es mucho mayor de lo que pensábamos). Esas líneas que hemos visto nos indican tres cosas importantes. En primer lugar, las líneas son ascendentes. A mayor cantidad de dinero, mayor felicidad. En segundo lugar, las líneas ascienden en paralelo, más o menos. En todos los idiomas, culturas, religiones, orígenes étnicos, la misma cantidad de dinero adicional parece comprar la misma cantidad de felicidad adicional. En tercer lugar, las líneas ascienden en paralelo y no se aplanan. No hay un un punto de saciedad, ni una línea brillante en la de repente el dinero deja de ser capaz de mejorar el bienestar. Esto es francamente chungo…

Lección de Europa: un aumento constante del nivel de satisfacción desde un nivel constante de crecimiento de los ingresos. Los gráficos siguientes son un poco más puntillistas y desordenados, aunque igual de feos. El estudio del eurobarómetro, que mide la satisfacción de la vida del continente desde 1973, muestra claramente que ocho de cada nueve países en los que los investigadores han obtenido la mayoría de los datos, el bienestar ha aumentado a lo largo del tiempo con el crecimiento económico. A excepción de Bélgica. Esto seguramente se debe a que allí está Bruselas y todos odiamos un poquito Bruselas.



Conclusión.

Es mejor ser rico que pobre (¡sorpresa!) pero los países ricos no son más felices a medida que se hacen más ricos. Alcanzan un tope de felicidad. Esta idea tiene gran relevancia, porque en un mundo en el que únicamente los ingresos relativos importan, debería ser menos necesario preocuparse del crecimiento o buscar políticas que maximicen los ingresos después de impuestos de las familias con ingresos más bajos. Por tanto, si queremos que un país sea más feliz, es mucho más barato hacerlo centrándonos en las clases bajas ya que es mucho más sencillo “duplicar la felicidad” de alguien que gana 600€ que la de alguien que gane 6.000€, diciéndolo en plan basto con lo que hacemos feliz a un rico, se lo hacemos a 10 pobres.



Se viene Macri 2015 





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