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Los uruguayos son argentinos pero con educación

ELOGIOS DE HANGLIN

“Uruguay, campeón de la clase media” titula Ronaldo Hanglin su relato sobre un fin de semana en el país




Uruguay, campeón de la clase media”, fue el título que el conocido periodista argentino Rolando Hanglin le dio este martes a su columna del diario La Nación. En ésta, el periodista relata una rápida escapada que hizo a Uruguay en donde destaca la amabilidad, generosidad, humildad y simpleza de los uruguayos.En la extensa nota, Hangling destaca las rutas “bien señalizadas, impecables, sin baches ni imperfecciones”, dice que se sintió “respetado y convenientemente informado”. Perdido en la ruta de noche, en un auto con vidrios polarizados, se sorprendió de que la gente no sintiera miedo ante un auto que se acerca, sino que por lo contrario fuera bienvenido con respuestas que le marcaron el camino correcto.Luego cuenta que en su llegada tarde al hotel, sin lugar abierto para comer, en la zona de Solanas en invierno, el gentil personal del hotel se encargó de conseguirle comida. El periodista pinta su entorno: “Mientras caminábamos hacia el ascensor, vimos por la gran ventana a las liebres del monte, que brincaban al borde de los jardines. Había olor a pino y a jazmines. Estábamos en Uruguay”.

Hace referencia a los balnearios Ocean Park, Sauce del Portezuelo, Arroyo El Potrero para contrastar: “Los uruguayos, típicos ahorristas de clase media, edifican sus casitas de dos dormitorios. Siempre sobre un mismo estilo. Un pequeño jardín, el parrillero y un diseño digno. (…) Después, el balneario adquiere renombre y sale en las revistas. Llegan los turistas argentinos y construyen casas más grandes en lotes dobles o triples, con ese toque de ostentación tan nuestro”.

En su paso por Montevideo, dice que la rambla “está fabulosa. Entre Carrasco y Malvín se extiende una avenida costanera amplísima. Hay lugar para estacionar los autos. La gente pasea al sol, plácidamente, empujando el cochecito de bebe. Algunos montevideanos salen a correr. Las grandes torres de apartamentos y algunas casas imponentes muestran el césped recién cortado, los regadores en marcha. En las veredas (muy similares a las de Río de Janeiro) ni una baldosa rota. Frente al horizonte del río-mar, un banco cada veinte metros, sólido y cómodo, que no está pintarrajeado ni saqueado por vándalos. Amablemente, la rambla se ofrece para que el montevideano goce de la vida. No agrede”.

Ya sobre el final del viaje, destaca que tras breves trámites aduaneros, “subimos al buque, comienzan los chillidos de los niños, las madres reprendiendo a sus criaturas, las discusiones por el sitio en la cola. Argentina”.

Dice que llegó de Uruguay “como si nos hubieran inyectado una gran dosis de Valium. Ellos son unos argentinos pero...con educación, modestia, tranquilidad. Todo aquello que nosotros perdimos. ¿Cuándo y cómo?”.

Y remata: “En estos tiempos se habla mucho de la clase media, no siempre a favor: ahí enfrente tenemos un país que es enteramente clase media (más pobres o más ricos, razonan todos del mismo modo) y nos morimos de envidia. ¡Qué bien están! Se fueron para arriba. ¡Salud, Uruguay!”.

Rolando Hanglin ejerce el periodismo desde hace 45 años. Fue director y jefe de redacción de revistas como "Para Tí", "Goles" y "Satiricón" y columnista de "Gente", "El Gráfico" y muchas otras. Desde 1978 trabaja en radio. Publicó siete libros, el más conocido fue "El Hippie Viejo"

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