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Los videoclubes resisten en cada rincón de Junín, renovados



Los videoclubes resisten en cada rincón de Junín, renovados y con otros servicios


UNA ACTIVIDAD VINCULADA AL ARTE Y LA CULTURA QUE SE REINVENTA

El alquiler de películas que fue furor en la década del 90 aún subsiste a pesar de la piratería e Internet ¿Cómo lo hacen? Apelan a la calidad y la seguridad que ofrecen en sus productos y a brindar cada vez más opciones.

domingo, 03 de agosto de 2014
Por: Melina Repetti


Con 28 años de trabajo, el videoclub Charles –ahora en Álvarez Rodríguez y Avellaneda- es un ícono de la Ciudad.


Fueron furor en los noventa. Explotaban de gente casi todos los días, pero sobre todo los fines de semana. Eran una cita obligada con el séptimo arte que empezaba a entrar en las casas de otro modo y no por decisión de un canal de televisión.

Hoy, casi avasallados por la piratería vigente en las calles, las descargas a través de internet o las páginas que proponen contenido online, los videoclubes se reinventan para subsistir pero sobre todo defienden un ideal de buena calidad con películas originales dando batalla a las tecnologías de lo inmediato que buscan acceder a contenidos casi al mismo tiempo que en el resto del mundo pero a cualquier precio y baja calidad.

Dueños de tres conocidos videoclubs de nuestra ciudad cuentan como resisten y se adaptan a las nuevas exigencias de la sociedad actual.

Isidoro: subsistir a Internet y la recesión


Miguel está a cargo del videoclub Isidoro ubicado en Avenida San Martin 720.

”Teníamos cuatro videos en realidad pero cerramos dos y nos quedamos con este, que es de mi mujer y otro más que es de mi hijo y mi nuera”, cuenta.

”Hace 15 años que estamos en el ramo. Impusimos el nombre y trabajamos muy bien siempre con originales, nunca películas truchas”, destaca.

Tantos años de trabajo es lo que les permitió tener una amplia y muy buena clientela de la que se enorgullece pero según Miguel las cosas han ido cambiando mucho.

“La tecnología, Internet, nos fue quitando clientes pero no solamente eso sino que acompañando a lo que es Internet está la gran recesión actual que nos está matando”.

Se estrenan películas constantemente y no dan tiempo a amortizar el alquiler, según indica Miguel.

“También tenés el hecho de que estrenan en Estados Unidos y al día siguiente está la película en Junin. Eso es todo trucho, pero parte de un juego de quien la ve primero. Eso no es lo nuestro. No tenemos necesidad de trabajar así y es en contra de mis principios”, adivierte.

Pero para explicar un poco mejor los cambios que ve en lo inmediato en su propio negocio, Miguel se remonta al año pasado para comparar.

“Para julio del 2013 habíamos alquilado mil películas más de lo que alquilamos este año, en ese mismo mes”, asegura. “Son las mismas vacaciones de invierno, la misma época y sin embargo ha bajado mucho. Porque esta es nuestra época cumbre, en agosto empieza a aflojar”.

”Tenemos promociones y la gente nos conoce. Si les preguntás, la gente nos reconoce y hemos trabajado muchísimo, hacíamos un volumen muy importante. Éramos uno de los más importantes de la zona, pero hoy no se trata de promociones sino de lo esencialmente económico, no hay plata”.

El costo de las películas es algo que cuesta amortizar en estos días.

“Ser reconocidos ayuda pero cuesta mucho. Las películas las estamos pagando doscientos pesos cada una y hay que seguir trayendo estrenos. Antes comprábamos prácticamente el catálogo entero. Ahora traemos los tanques, los más importantes pero no más porque no está dando”, asegura.

“Realmente no estamos viviendo de lo que da el video. Salvo que lo atiendas vos, que tengas local chico, propio, que no tengas deudas y que le pongas el lomo, achicando gastos, no podés”, asegura Miguel.

Aún así, subsisten en el ramo con el gusto por el cine y la inclusión –desde hace muchos años- de regalería y peluches que según Miguel “están en muy buen precio por lo que nos dicen los propios clientes”.

Charles: adaptarse y ser fieles


Con 28 años de trabajo, casi tres generaciones, el videoclub Charles –ahora en Álvarez Rodríguez y Avellaneda- es un ícono de la ciudad con todas sus mutaciones para subsistir y reinventarse.

”Apuntamos siempre a la necesidad de la gente”, dice Heber, su dueño. “A sacar lo visual de adelante por un momento. La idea es que la gente llegue al local y en cierta forma se relaje con la decoración, nuestros colores cálidos, la música, todo eso para bajar los decibeles, para que la gente pueda buscar tranquila lo que realmente vino a buscar”.

Según Heber, la idea es poder calmar la vorágine en la que vivimos y pensar mejor.

”Si yo pongo todas las películas en el mismo lugar, al entrar tenés un shock visual y no sabes por dónde empezar, todo te parece lo mismo. Queríamos romper esa estructura brindando más comodidad y más servicios para solucionarle problemas a la gente”.

El gusto por el cambio constante al que adhiere Heber es en parte “una forma de mostrarle al cliente que sus necesidades importan y un llamado a que disfrute los cambios con uno. Cada cambio es una devolución por habernos elegido”.

Como él prefiere denominarlo, hoy Charles se ha convertido en “un montón de locuras ensambladas, es decir la ampliación de lo que es video (DVD, blue ray, 3D), la ampliación del sex shop, el servicio de impuestos, autoservicio y maxikiosco”.

A pesar de ello, de todo lo anexado, su dueño remarca constantemente que el punto fuerte de Charles sigue siendo el video.

“Es nuestra prioridad. El resto es anexo aunque obviamente respetando espacios. Tal vez por eso nosotros nunca sentimos la merma en el rubro. No nos afectó una empresa de televisión, un canal, ni siquiera el cine, que contrario a lo que todo el mundo piensa es un aliado del videoclub muy necesario. La película que llega al cine, la gente la tiene en la memoria de que pronto está por salir. Ojalá siga prosperando el cine y haya más propuestas como las de estos chicos a cargo del cine en Junín”.

Aunque la piratería se presente como una competencia, Heber asegura que “nos afectó y no. El cliente siempre tiene la opción de elegir una original o una trucha, o sea que no la vas a ver en perfecta calidad. Si tenés un televisor bueno, un buen equipo, buen sonido y le ponés un producto no original, ¿se justifica la inversión que hiciste para ver una película?”

Sobre los ansiosos que siempre quieren ver los estrenos antes que nadie, Heber aclara que “los títulos que salen en 3D en Argentina se compran acá, lo que sale en USA y no llega a al país, se compra en USA. Lo que tengo yo es lo último que salió en USA. Pasa que muchas veces las películas que se dan en cine en 3D no salen en Blue Ray 3D y a veces no lo entienden. Los argentinos tenemos esa cosa de querer ver todo primero sin importar si se ve bien o mal, si está entera o cortada la película, lo importante es que la vimos primero, lo cual no tiene sentido. Nosotros ofrecemos calidad”.

Sobre las temporadas altas del videoclub, Heber asegura que no es el invierno sino que hay diferentes movimientos en base a varios factores.

”Hay gente que mira películas de lunes a viernes y tenés el que mira viernes, sábado y domingo. Tenemos clientela de invierno pero también de verano. Hoy, en los últimos tiempos, las fechas más altas en invierno son los fines de semana porque de lunes a viernes tenés una programación en la tele que la gente consume y ya no tenés tiempo para una película. Ya hacia el fin de semana cambia”.

Como en verano es diferente la programación la gente se vuelca mucho a alquilar y es la temporada más alta para Charles.

”Desde el 1 de diciembre hasta abril es temporada y a eso se suma los chicos que vienen de estudiar que no se pusieron al día con el cine por sus estudios y entonces lo hacen acá. La gente en las quintas, se alquila sus películas. Los padres lo hacen para sus chicos que si hace mucho calor están adentro, en sus casas, hasta que baje la temperatura. Trabajamos bien todo el año pero el verano es temporada alta”.

Nolavi, apostar a pesar de todo


Desde hace dos años, Ivana es la dueña de Nolavi, un “Dvd Club”, como ella prefiere llamarlo, debido a la desaparición del VHS, ubicado en calle General Paz 167, un negocio que estaba ya funcionando y poseía una clientela de algunos años.

”Lo que decidimos fue mantener a esos clientes por su fidelidad y comenzar a apuntar a otros también de nuestro entorno y ambiente. Amigos, compañeros de trabajo, conocidos, gente del barrio ya que nos mudamos”.

”Es un rubro muy especial porque trabajamos los dias que nadie trabaja, que son los fines de semana y esta época invernal es fundamental. Trabajamos mucho ahora y en verano, como hay otros entretenimientos baja un poquito la demanda”.

La piratería por la venta callejera de películas es una competencia difícil de superar y lamentablemente, no es la única.

”Nosotros trabajamos películas originales, solamente originales. No tenemos películas piratas”, aclara Ivana. “Pero hay muchas personas que descargan series o películas por Internet. Existe Direct Tv y ahora también Netflix, que es una modalidad de alquiler de películas que si bien no son estrenos, no sabemos si pueden llegar a implementarlos en breve”.

Estas modalidades que permiten que desde el living de casa elijamos la película que vamos a mirar son una fuerte competencia que llevan a la búsqueda de opciones para anexar servicios.

”Incorporamos golosinas, pochoclos pero sin salir del rubro. También organizamos sorteos, actividades para los chicos. Los días de lluvia los clientes saben que hacemos tortas fritas”.

Como para muchos otros rubros, facebook es una herramienta de publicidad gratuita que Ivana aprovecha al máximo para su negocio.

”Realmente hay que dedicarle tiempo pero a nosotros nos sirve mucho para difusión y publicaciones en general. Se genera un boca a boca que ayuda mucho. Nos sirve”.

Si bien es una época complicada y no resulta fácil seguir adelante, Ivana se enorgullece de sus clientes que siguen vigentes y está feliz de tener el negocio que quiere y disfruta.

“Por suerte tenemos un público de gente que nos sigue y nos es fiel. El local lo atiendo yo y logré un lindo vínculo con los clientes. Creo que eso hace una diferencia. A la gente le gusta que los orientes, que recomiendes títulos”, destaca Ivana.

A pesar de las malas, la buena noticia es que aún hay quienes no quieren ver películas truchas por la mala calidad, quienes no quieren bajar películas de Internet o verlas a través de “una pantallita”. Todavía hay gente que elige ver otra calidad de cine y para Ivana, eso es lo importante.

“Resistimos haciendo la diferencia. Me encanta el rubro y le pido a la gente que no pierda el gusto por el buen cine porque es lo mejor”.


Comentario off topic: Este post se lo dedico a @RaroVHS que aun mantiene vivo el arte del VHS y para todos los usuarios que aun recuerda con nostalgia aquellos momentos que alquilaban videos en los video clubes del barrio.

Lamentablemente en la ciudad donde vivo, los 6 videoclubes ya no existen, en el 2012 cerro el ultimo, los dos Blockbuster que fui socio durante 15 años actualmente son negocios de ropa y recientemente el ultimo videoclub que alquilo (tengo que tomar un colectivo y viajar por 2 horas) paso a ser un maxikiosco.
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