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Macri a EE.UU: "Tienen que ser mas duros con Argentina"




El simple conocimiento de los que aportan dinero para la campaña de Macri debería ser suficiente para que cualquier argentino de a pie decidiera no votarlo y, lo que sería mejor, militar en su contra. Ya hemos dado los nombres de estos personajes que se hicieron presentes en la cena organizada por su equipo de campaña para recaudar fondos. Pero en síntesis, podríamos decir que expresan a toda la Argentina improductiva que vive de los que trabajan. No es un dato menor que la mayoría de estas empresas tienen su sede central fuera del país. Quieren que el próximo presidente ponga al Estado como un instrumento para hacer más y mejores negocios en detrimento de las mayorías populares.



Sin embargo, el grado de protección mediática que posee y la colonización cultural que fomenta el individualismo y el desinterés por los asuntos públicos, permiten que este señor tenga una intención considerable de votos. Bastaría con conocer la historia de él y su familia para no votarlo. Los argentinos todavía estamos pagando la deuda del Grupo Macri estatizada por Cavallo cuando era presidente del Banco Central en plena dictadura. No es casualidad que entre sus proyectos de reforma educativa se encuentre el de sacar el estudio de historia de los colegios secundarios.

Pero podemos encontrar más argumentos en el libro “Politileaks” de Santiago O´Donell, donde el autor analiza los cables diplomáticos de la embajada norteamericana que hacen referencia a los encuentros de este personaje con miembros de aquel país. El mensaje que se repite es repulsivo hasta para los propios norteamericanos, los culpa de haber sido muy blanditos con la Argentina de los Kirchner, de no tomar represalias frente al permanente desafío que, según el candidato del PRO, le realizaba primero Néstor y luego Cristina a los líderes del mundo. Vale decir, a los líderes norteamericanos y sus aliados. No es casualidad esta visión acotada de quiénes son los líderes del mundo, ya que niega la existencia de otros líderes, con los cuales la Argentina ha mantenido una excelente relación, por el simple hecho de pertenecer a países en situación de dominación imperialista. Veamos un ejemplo:

En un cable del 27 de junio de 2008, relatando una reunión entre Macri y el gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, con presencia también del entonces embajador Anthony Wayne, se dice lo siguiente: “Citando al presidente Bush, al primer ministro Zapatero, al canciller Schroeder, y a una multitud de otros líderes internacionales que habían experimentado personalmente la descortesía del ex presidente argentino, Macri se quejó de que ningún líder extranjero se hubiera enfrentado a Kirchner para hacerle pagar por su mala educación y su actitud desafiante. Esto animó, según Macri, a Kirchner a creer que su actitud confrontativa no tenía costos políticos, “Ahora estamos pagando el precio” en la Argentina, dijo Macri, con la falta de acceso del país a los mercados internacionales de capitales”



A partir de este pensamiento podemos sacar varias conclusiones. A Macri no le interesaba si esas represalias podían afectar al conjunto de los argentinos, siempre y cuando eso le garantizara un desgaste del gobierno para que él y sus amigos tuvieran posibilidades de acceder al poder. Además, se ve claramente cuál es el proyecto político de Macri, ya que evalúa como principal consecuencia negativa de la actitud desafiante de los Kirchner, la falta de acceso al mercado internacional de capitales. Desde este punto de vista, es que el candidato del PRO puede plantear la eliminación de las retenciones a las exportaciones, la reprivatización de los aportes jubilatorios, la eliminación del impuesto a las ganancias sin que este sea reemplazado por otros impuestos a los sectores concentrados de la economía, etc. Vale decir, un ajuste sobre los ingresos del Estado que serían garantizados, en este caso, por el endeudamiento permanente de nuestro país con la consecuente pérdida de soberanía ya conocida por todos nosotros en los años que fueron desde 1976 hasta el estallido del 2001. Todavía estamos pagando (casi) todos los argentinos las consecuencias de esa política de endeudamiento y ajuste para acceder a más endeudamiento.

Por último, señalamos la opinión de la embajadora Vilma Martínez frente a la insistencia de Macri para que Estados Unidos fuera más duro con la Argentina y los Kirchner. Dice la embajadora: “La insistencia de Macri para que el gobierno de EEUU reprochara públicamente a los Kirchner sus varias transgresiones sugiere un deseo poco realista de que Washington haga el trabajo de la oposición”.



El niño mimado, acostumbrado a que otros trabajen por él, le pedía a la embajada norteamericana que haga lo que él estaba incapacitado de hacer. Esto no es grave por la pereza política del conchetito Macri, sino porque significa una violación grave a la soberanía política de nuestro país el hecho de pedirle a un país extranjero, nada menos que EEUU, que intervenga en las cuestiones internas de los argentinos. Parece no tener límites este señor. El límite es que los argentinos no quieren retroceder a los peores momentos del país y eso se va a expresar en las urnas en octubre. Los argentinos van a ser duros con Macri.
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