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Macri, preocupado,pero sin intención de interferir la crisis




El Presidente siguió con inquietud la votación en el Senado; se mantuvo permanentemente informado a través de Cancillería


Intermitentemente, muy atento y con claros signos de preocupación. Así siguió ayer Mauricio Macri por TV desde la Casa Rosada la sesión que se desarrollaba en el Senado de Brasil y que definía el futuro político de Dilma Rousseff. Pero más allá de ese seguimiento mediático y de la inquietud por la crisis, el Presidente optó por no emitir gesto alguno hacia su par brasileña ni lo hará en lo sucesivo, salvo que la situación exceda los procedimientos democráticos.

"Se trata de un tema de política interna y enmarcado en las reglas de una democracia. Es una política del Gobierno no interferir en Brasil", expresó tajante ante LA NACION un funcionario cercano a Macri. No fue el único. Desde la Casa Rosada y la Cancillería hubo amplias coincidencias en que la Argentina no se sumará al bloque de países bolivarianos, encabezados por Venezuela, Ecuador y Bolivia, que avalan la idea de una conspiración o golpe de Estado contra Rousseff en Brasil.

La decisión de Macri de no interferir en la crisis de Brasil resulta ser tan terminante que hasta se supo ayer que incluso el jefe del Estado rechazó un pedido informal de allegados a Lula da Silva para emitir un mensaje de apoyo a Dilma o eventualmente enviar un emisario del gobierno argentino al Planalto. Nada de eso sucederá.

Según pudo saber LA NACION, Macri se mantuvo buena parte de la tarde de ayer conectado al televisor siguiendo lo que ocurría en Brasil más allá de la preocupación que tenía por el debate en la Cámara de Diputados por la ley antidespidos (ver página 10). Por momentos, el Presidente se comunicó con el embajador argentino en Brasil, Carlos Magariños, y con funcionarios de alto rango en el Palacio San Martín que le informaban los hechos en el Senado brasileño.

No hubo, al menos hasta anoche, un contacto telefónico de Macri con Rousseff, como ocurrió hace un mes cuando la Cámara de Diputados de Brasil avanzó con el proceso de juicio político a Dilma. Esta vez, el Presidente optó por mantener distancia.

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El canciller de Brasil, Mauro Vieiras, informó a su par argentina, Susana Malcorra, que se encontraba en Londres, sobre los acontecimientos del Senado y el impeachment a Rousseff. "Todo se está dando en el cauce democrático correspondiente más allá de la crisis política que implica el juicio a un presidente", expresó un allegado a Malcorra que recibía informes de Itamaraty.

Si bien Macri no se expedirá sobre la idea de un golpe de Estado y tratará de no meterse en la política interna de Brasil, el impeachment a Rousseff le preocupa mucho por el impacto que tiene en la Argentina. El 40% de las exportaciones argentinas va a parar a Brasil y desde que empezó el proceso de juicio a Dilma se frenó sustancialmente el comercio bilateral.

A diferencia de Macri, el kirchnerismo, encabezado por el titular del Parlasur y ex canciller de Cristina Kirchner, Jorge Taiana, acompañará los cuestionamientos de Rousseff a la oposición de Brasil que la llevó al juicio político. De hecho, Taiana estuvo el lunes en Brasilia con una comitiva de mercodiputados para apoyar a la presidenta de Brasil y avalar la idea de un golpe de Estado. Como efecto de diferenciación, Macri se desprenderá tajantemente de esa estrategia.

Paradojas del destino: el impeachment a Rousseff en el Senado se dio el mismo día en que hubo una gran noticia para el Mercosur. El bloque suscribió ayer con la Unión Europea un intercambio de ofertas para avanzar en las negociaciones de un acuerdo de libre comercio. Rousseff no podrá disfrutar de ese logro diplomático que Macri empujó desde su primer día en la Casa Rosada. Así, con Dilma Rousseff casi acabada políticamente, el presidente argentino se erige ahora como un líder regional de indiscutida relevancia.

Volatilidad en los mercados

La volatilidad se apoderó ayer de la bolsa de San Pablo, que retrocedió un 0,58%, horas antes de la votación en el Senado que definía esta madrugada el juicio político a Dilma Rousseff. La plaza paulista, que empezó el día al alza, vivió una jornada de extremas subas y bajas que culminó en números rojos, en las antípodas de lo que ocurrió anteayer, cuando el mercado ya dio por sentada la apertura del proceso.
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