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Macri, “que le vaya bien"

Macri, los k y el “que les vaya bien”


Pasada una semana del balotaje, momento de definiciones. Los diarios y sus editoriales se alinean y pronostican lo que viene. La transición es corta y el tiempo es poco. Hay que escribir y (re) posicionarse. Habrá resistencia al ajuste.



11D: día de shock

El programa económico está ultra anunciado y es a trazos gruesos el que los dos candidatos acordaban durante la mayor parte de la campaña, antes de que Scioli pasará a denunciar que Mauricio es Macri y tratara ocultar que Daniel...es Scioli. Ahora este programa es reseñado como gran novedad en La NaZion. Todas medidas derechistas acorde a lo que necesitan las patronales para seguir haciendo buenos negocios.

Mientras, el pretendido nuevo diario oficialista no para de develar su propia sed de cambios en lo cultural y lo político para aplicar desde el instante mismo en que el PRO esté en La Rosada. Claman por "un país normal".

"Que trabajen tranquilos, pero que trabajen", dicen. El cambio en el estilo y en la composición del elenco gobernante es objeto de tecleo para muchos periodistas, lo que motiva notas hasta caer en el bizarrismo. Un estilo más "gerenciador" y allegado a los negocios ha llegado, pero esto no constituye la gran novedad. Por el contrario, es el capital político con el cuentan para imponer sus planes lo que suscita las dudas de los analistas más perspicaces. El festival amarillo, el optimismo y la revolución de la alegría no son armas cuando en política lo que se discute es el poder real.

Joaquín Morales Solá se despacha sin sonrojarse "Macri está dispuesto a buscar créditos en el mercado financiero internacional”. "La cantidad que sea. No importa. El crédito está barato. Hay que llenar el país de obras de infraestructura", dice. La clave del éxito, según La Nación, sería : "Pegar primero para pegar dos veces", con una catarata de anuncios que marquen el "nuevo rumbo" de la política económica. Esta sería "la mejor manera de alejar los malos augurios de devaluación, corrida cambiaria o crisis financiera en las primeras horas", comenta un optimista Jaime Rosemberg.

Republicanismo, esperar y ver

El Clarín de Julio Blanck asegura que "Macri es muy distinto de Cristina en su concepción del poder y en la forma de ejercerlo. Pero más allá de esa diferencia de talante con la Presidenta que se está yendo, no podría “ir por todo” porque, aunque quisiera, no tiene con qué.". Y llama la atención: "La demolición de la hegemonía kirchnerista fue decidida por los ciudadanos con su voto en la elección de octubre....Pero a cambio no se construyó la base de ninguna nueva hegemonía". Con furor republicano sigue: "Esto significa para el gobierno de Macri la necesidad de negociar y volver a negociar, en una y más direcciones. Un ejercicio inédito en la última década, en la que el Congreso fue una simple escribanía que convalidó las órdenes de la Casa Rosada".

Digamos que para sustentar tanta bonanza democrática, la primer prueba fue medio endeble. La administración de la caja es un tema presente para la gestión PRO, habrá que cambiar "cheques por votos" y empezar a jugar para torcer la relación de fuerzas en la balanza parlamentaria, uno de los centros de poder que le quedan al peronismo como saldo del año electoral. Así: "Hablando en plata, eso significa administrar la coparticipación federal. De su capacidad para resolver problemas a los gobernadores debería emerger un beneficio mutuo: a cada gobernador responden dos senadores nacionales. Son votos estratégicos en la Cámara donde más débil estará el nuevo gobierno".

Según La Nación hay "Un clima de respeto por las instituciones, por la independencia de la Justicia y por la libertad de expresión que, en los primeros pasos dados por el flamante presidente electo, comenzó a respirarse". Afirmación arriesgada, ya que la configuración del Congreso se revela como un pantano difícil de atravesar, amén de la nada republicana forma de gobernar que ha demostrado el PRO en la CABA.

Dijo Clarín: con Cristina esto no pasaba. También en La Nación se notó el entusiasmo. "Un párrafo aparte merece la ratificación al frente del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Lino Barañao, quien durante su gestión en el período kirchnerista desarrolló una buena tarea, coronada por el regreso de un millar de científicos. Su designación encierra un gesto importante." Al fin y al cabo ni tanto. Lo que llaman cambio es más bien la continuidad de un modelo PRO sojero. Digamos que no hay tantas contradicciones entre la defensa de un modelo glifosatado con un modelo que anuncia la defensa de la soja.

Que le vaya bien…

También en la última trinchera K, Página/12, al fin y cuentas... quieren que a Macri "le vaya bien". En letra de Mario Wainfeld leemos como deseo/advertencia: "Ojalá el nuevo oficialismo capte que el alto nivel de empleo, el desendeudamiento público y privado, las paritarias en alza, el amplio sistema de protección social son baluartes para conservar y mejorar. Es lo que comprometió en su astuta campaña: su contrato electoral. Habrá que ver como lo honra o arriesga". Declaraciones en sintonía con la gobernabilidad que el kirchnerismo y el peronismo todo ya ofrecen al nuevo gobierno.

La transición será pactada o no será nada

Es otra vez La Nación la que sentencia: "Podrá equivocarse de otro modo, pero definitivamente Macri no será De la Rúa". También Clarín apunta en ese sentido y Van der Kooy anticipa que "Macri tiene pensado administrar aquellas insatisfacciones radicales acorde al asentamiento de su Gobierno. Prestará quizás menos atención a los recelos que quedaron también en el PRO por la falta de jerarquización de dirigentes históricos. Pero ninguna de esas dificultades atentaría, a priori, contra la solidez de su conducción. El ingeniero (...) no tiene competidores internos. Lidera sin sombras (...) Fernando de la Rúa (en cambio) fue presidente con un partido que, sin discusiones, controlaba Raúl Alfonsín (...)".

Es el mismo Van der Kooy que analiza que "Vidal tuvo un hándicap del cual Macri careció. Daniel Scioli abrió sus puertas para la transición. (…) Los gobernadores, el saliente y la entrante, acordaron un endeudamiento para evitar cualquier zozobra en diciembre". Los fines de año han sido muchas veces traumáticos en ese misterioso territorio. Vidal se encargó de encender alarmas preventivas".

Bienvenidos al infierno, pero pactado

En Página/12 nos encontramos con Mario Wainfeld, para quien "Miguel Bein es el especialista no K que mejor siguió y describió la política económica del kirchnerismo, con la que tuvo ciertos acuerdos y varias discrepancias. Su más reciente informe estima el escenario de fin de año y 2016 con una devaluación alta e inmediata. Textualmente, con mínima edición: “un dólar a $13,8 a fines de diciembre de 2015 (...) y un tipo de cambio promedio de $14,8 para todo 2016, paritarias en torno al 28 por ciento (lo cual requiere un fuerte manejo de la política) y un aumento de la tarifa eléctrica en torno a 35 por ciento".

Pero para el resistente Zaiat , parece que el futuro ya llegó, y que Cristina ya no gobierna: "Proveedores, intermediarios y dueños de comercios grandes y pequeños tampoco esperaron y adelantaron la remarcación para acomodar su estructura de costos a la megadevaluación prometida por los economistas de Macri. Por las expectativas positivas de financistas manifestadas en estos días en el recinto bursátil y por el mecanismo de ajuste inmediato de precios motivado por una fortísima suba del tipo de cambio, noviembre es de Macri. Es el primer mes de su gestión porque esas variaciones en los precios son de su exclusiva responsabilidad política" .

Una manera de no hacerse cargo de esta transición pactada de hecho y reparto de tareas. El antes irracional pedido de los trabajadores de "bono de fin de año", ahora, para el todavía pasquín K, no lo es: "resulta extraña la ausencia del reclamo gremial de un bono de fin de año, pedido que se había convertido en una rutina en el último bimestre (...) además de la inmovilidad gremial para exigir un inmediato aumento de emergencia para evitar que la tasa de inflación de Macri devore los ingresos".

Mario Wainfeld sintetiza el porvenir en su nota en Página/12:"Promesas de campaña”: "El realineamiento internacional fue una promesa de campaña tanto como la supresión de ciertas retenciones y la reducción de las que gravan la exportación de soja y el aumento del mínimo no imponible de ganancias. El padrón ciudadano las convalidó".

Lo que preocupa a Página 12 envalentona a La Nación. Martín Dinatale anuncia que “el mismo día de su asunción el nuevo jefe de Estado mantendrá por lo menos cinco reuniones bilaterales con presidentes de la región, enviará señales de acercamiento a la Alianza Pacífico, a Estados Unidos y a los líderes de la Unión Europea, apurará la derogación del memorándum sellado por Cristina Kirchner con Irán y reiterará su idea de llevar a la cumbre de presidentes del Mercosur un pedido de suspensión de Venezuela del bloque hasta". Para empezar, Macri se reúne con "su amigo personal", Santos y eso en sí mismo dice mucho. La Nación no escatima espacios para sumarse a la ya anunciada demonización de Venezuela como desarrolla acá.

Wainfield cierra, como un vaticinio, a propósito del anuncio del billete de 500: “Frondizi recaló en la Casa Rosada merced a la proscripción del peronismo, no pudo completar su mandato y reprimió brutalmente la protesta obrera mediante el Plan Conintes.

Cual descripción del ministerio del terror declara: "CEO, patrones, gerentes por doquier, egresados de universidades pagas... Se sabe que hablar de clases sociales pasó de moda en los cenáculos VIP. Remando contra esa corriente falaz, son las clases dominantes las que ejercerán el poder votadas por una mayoría innegable que seguramente espera mejorar y no resignar derechos". Curiosas redefiniciones de los ultra defensores del modelo que contaban con personajes como Galuccio, Tomada, De Vido, Jaime, Cristóbal López, Tasselli y otros. Ni hablar de los proclamados kirchenristas como Blaquier o el propio Franco Macri. Pero si de enfrentar a los buitres y las patronales se trata...bienvenidos a la lucha.

Lo que vendrá

Quizás sea La Nación el que sin pelos en la lengua (pero muchos en el cuerpo) lo diga y de boca de Joaquín Morales Solá: "Sabe, además, que la izquierda trotskista y las organizaciones kirchneristas lo consideran un enemigo. El espacio público podría ser, en los primeros tiempos al menos, un festival de protestas....y termina el párrafo: "Actuará para restablecer cierta noción del orden público".

Como ya escribimos: " La transición en curso muestra que el “cuco de los ajustadores salvajes” era solo demagogia. Scioli en el poder hubiera actuado de igual manera. Por eso ahora colaborará con Macri. Solo la izquierda clasista, que en estos 12 años estuvo en las calles junto a la clase trabajadora, enfrentando a la burocracia sindical peronista-kirchnerista y a las grandes patronales, puede ser una alternativa ". Como ha dicho el PTS y el FIT durante toda la campaña electoral: se preparan para ajustar, hay que organizarse para enfrentarlo. Esa es la tarea.




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