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Macri reúne el lunes a su mesa chica para definir la estrate



Macri reúne el lunes a su mesa chica para definir la estrategia bonaerense


De 8 a 13 del lunes, Mauricio Macri, canceló su agenda. Lo hizo volver al país a su asesor estrella, el ecuatoriano Jaime Durán Barba. Y dejó que su ministro de Gobierno, Emilio Monzó, tanteará a dos intendentes del Frente Renovador para palpar de nuevo el humor del massismo



El PRO empieza a entrar en etapa de definiciones, y la provincia de Buenos Aires es desde las últimas semanas la principal obsesión del jefe de Gobierno porteño, que deberá terminar de delinear el boceto del proyecto bonaerense, crucial para sus aspiraciones presidenciales de cara a las PASO del 26 de agosto próximo.

El lunes, por caso, será un día clave para Macri. El líder del PRO convocó para esa mañana a su mesa chica para definir la estrategia bonaerense, que por ahora tiene como única cara visible a María Eugenia Vidal. Durán Barba, Monzó, el influyente secretario general, Marcos Peña; el jefe de Gabinete y candidato porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la vicejefa de Gobierno, además de Macri, se sentarán a la mesa para debatir si aceptan o no sellar una alianza con el frente de Sergio Massa en territorio bonaerense. La mañana del lunes será fundamental para el futuro macrista en la provincia de Buenos Aires.

Hasta ahora, las negociaciones entre el PRO y el Frente Renovador son mucho más tibias de lo que deberían ser a esta altura del cronograma electoral por una sencilla razón. Macri no ve con buenos ojos la idea de pararse en la misma vereda de Massa, y la sola idea de competir en un mismo frente con Francisco de Narváez, el precandidato a gobernador más competitivo del massismo, le provoca taquicardia. El rencor de Macri con De Narváez, a menos que surja un milagro, no tiene vuelta atrás.

El martes, abordado por Infobae durante una recorrida por la localidad de Avellaneda, el jefe de Gobierno aseguró que su estrategia seguía "en la misma línea" que hasta ahora, o sea con Vidal como única candidata. La humildad con la que el intendente Gustavo Posse se bañó en las últimas horas, y que lo convenció de declinar su precandidatura a gobernador, refuerza ese plan. Es un pequeño tropiezo de Monzó, uno de los principales impulsores de la incorporación del radical de San Isidro a una eventual interna con Vidal.

El ministro de Gobierno es el más entusiasmado con la idea de incluir al Frente Renovador en una alianza bonaerense con el PRO. Lo de Monzó no se acota solo a la provincia de Buenos Aires: está seguro de que lo mejor para afianzar la aspiración presidencial de Macri no pasa solo por acordar con Massa, sino que es indispensable completar la fórmula nacional con un dirigente extrapartidario, como Carlos Reutemann o Ernesto Sanz. El ministro estaría a punto de perder esa batalla: el jefe de Gobierno piensa cada vez más en ofrendarle la candidatura a vicepresidente a un dirigente de su riñón. Para colmo, ahora se sumó a esa lista interminable uno de sus funcionarios de mayor confianza. "La decisión a esta altura es ciento por ciento de Mauricio", aseguran desde la mesa chica del PRO.

Ayer, Monzó canceló a última hora su vuelo a Córdoba, donde tenía pensado acompañar a Macri en su recorrida por la provincia mediterránea, para juntarse por segunda vez en el transcurso de una semana con Joaquín de la Torre y Mario Meoni, dos de los intendentes todavía incondicionales a Massa, de San Miguel y Junín, respectivamente.

El dilema macrista pasa por la conveniencia de acordar o no con un Frente Renovador que sufre una sangría casi diaria de dirigentes. Pero la inquietud, más allá de De Narváez sí o De Narváez no, está centrada en si el ex intendente de Tigre decide abandonar su postulación nacional y bajar a la provincia de Buenos Aires. Una declinación descartada de cuajo, hasta el hartazgo, por el propio Massa.

La deliberación del lunes de la mesa chica PRO –es una incógnita aún si el empresario Nicolás Caputo, el más íntimo de los amigos de Macri, participará del conclave- estará plagada de tensión entre los dos bandos en pugna por la estrategia bonaerense. El que encabeza Monzó y el que lidera Duran Barba, que volverá a repetir hasta el hastío que abrir la tranquera para que ingrese la manada de dirigentes massistas es la mejor manera de "desperfilar" a Macri del "cambio" con el que tanto insiste el ecuatoriano.

Durán Barba venía golpeado por su última y escabrosa aparición mediática en el diario La Nación, semanas antes de las PASO porteñas, en la que ninguneó a Gabriela Michetti y provocó al diputado Federico Pinedo, ex jefe de campaña de la senadora. El asesor comunicacional tuvo su redención: el aplastante triunfo de Rodríguez Larreta volvió a fortalecerlo.

Macri termina de acomodar sus ideas de cara al vital mitin del lunes. Hoy volverá a recorrer el Conurbano bonaerense, esta vez José C. Paz. Y luego se recluirá en su quinta familiar, en San Miguel. En los próximos días lo esperan demasiadas decisiones cruciales para su futuro político.



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