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Macri y Massa en la trampa de Cristina

LA DISPUTA POR LA AGENDA DE OPINIÓN PÚBLICA

Macri y Massa en la trampa de Cristina


"(...) El Gobierno sostiene que casi 16.500.000 personas reciben jubilaciones, pensiones o algún plan asistencial, 2 veces más que hace 10 años, 1 de cada 3 argentinos mayores de 16 años. Y a eso le llama “inclusión social” cuando a esa red clientelar la castiga con una inflación que destroza el poder adquisitivo del subsidio. La oposición tendría que meterse bastante, en algún momento, en ese universo. Pero, volviendo al inicio, la prioridad no es la discusión política sino la economía, el necesario ajuste fiscal y las crecientes necesidades de financiamiento, los abrumadores fracasos del ministro de Economía, Axel Kicillof, en especial en la identificación de cajas de las cuales extraer liquidez. (...)".



"(...) Es curioso que Sergio Massa y Mauricio Macri hacen lo mismo que Scioli, prometiendo "rescatar lo mejor" o "lo que está bien", cuando no hay casi nada que rescatar porque habrá que hacerlo casi todo de nuevo. Massa y Macri quieren tranquilizar a la gente prometiendo una mejor administración, y eso tendrá consecuencias cuando alguno deba asumir medidas dramáticas. Los candidatos opositores no pueden presentarse como continuidad del kirchnerismo pero con una “mejor calidad” de gestión. Muy probablemente ese resulte el origen del desencanto que provoca la eterna meseta en las encuestas. (...)"




por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). El Gobierno plantea el campo político según su conveniencia, es un error que la oposición juegue en ese terreno. La economía es el territorio propicio para la oposición porque es donde el Gobierno no hace pie. 
 
Cristina Fernández de Kirchner quiere/necesita mantenerse “relatando” el pasado, pero a los votantes les preocupa el presente y futuro. Debatir la herencia que el kirchnerismo dejará al próximo Presidente de la Nación es esencial, y hacerlo en detalle para culpar al Frente por la Victoria del inevitable ajuste que ya ha comenzado y que tendrá un altísimo costo social.
 
De esto trata la agenda de opinión pública argentina. 
 
Esta semana que pasó, la Presidente de la Nación volvió a imponer su agenda mediática, y los candidatos opositores aceptaron caer en la trampa.
 
Cristina Fernández de Kirchner necesita, casi con desesperación, que se hable de
 
> modificaciones en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, 
 
> aumento en los planes sociales, 
 
> el satélite ArSat 1, y
 
> de sus problemas de salud;
 
para que no se hable de
 
> la inflación, 
 
> el aumento del desempleo, 
 
> el retraso cambiario, 
 
> la fuga de divisas, y
 
> la pérdida de valor del peso.
 
Hasta la corrupción es un tema propicio para Cristina Fernández de Kirchner ya que reorienta la agenda y, en definitiva, termina castigando o Amado Boudou, Lázaro Báez, Julio Manzur... no a ella.
 
La Casa Rosada también precisa ocultar la idea de que en el peronismo que participa del Frente para la Victoria hay un intenso debate sobre lo que vendrá, y negociaciones para establecer vínculos con Sergio Massa o Mauricio Macri.
 
2 son los flancos débiles que tiene el kirchnerismo: 
 
> la falta de soluciones a los problemas económicos; y
 
> el peronismo que sale de su letargo porque no es contenido por La Cámpora, esa extraña creación de Néstor Kirchner que ha devenido en el grupo de tareas de una Presidenta en retirada.
 
En medio de todo eso, Daniel Scioli reconfirmando su rol de continuador del Gobierno, y nunca cayendo estrepitosamente. Todo un fenómeno sociopolítico el que ha logrado fabricar Scioli aún cuando ya no le alcance para ganar.
 
En tanto, también es curioso que Sergio Massa y Mauricio Macri hacen lo mismo que Scioli, prometiendo "rescatar lo mejor" o "lo que está bien", cuando no hay casi nada que rescatar porque habrá que hacerlo casi todo de nuevo. Massa y Macri quieren tranquilizar a la gente prometiendo una mejor administración, y eso tendrá consecuencias cuando alguno deba asumir medidas dramáticas.
 
Los candidatos opositores no pueden presentarse como continuidad del kirchnerismo pero con una “mejor calidad” de gestión. Muy probablemente ese resulte el origen del desencanto que provoca la eterna meseta en las encuestas.

 
El comportamiento de los opositores genera un contraargumento muy conveniente para los planes de la Casa Rosada: ¿Para qué votar continuadores cuando están los originales?
 
Gravísimo error de los opositores porque las elecciones del 2013 demostraron en forma harto contundente que hay un cansancio del Gobierno y la necesidad de una opción de cambio. 
 
Por ese motivo los candidatos del Frente para la Victoria salieron 2dos., 3ros., o 4tos. en los distritos más importantes.
 
Las encuestas muestran que hay mucho enojo entre los votantes, se reclama “continuidad con cambios”, el problema es definir cuál es el significado de “cambios”, dado que no sólo se exige transparencia, sino también, evitar el clientelismo político, la entrega de subsidios sin control, el financiamiento de la militancia a través de los planes sociales o no obligar a un beneficiario de asistencialismo a que realice una tarea social a cambio del dinero que recibe.
 
En temas como la estatización del dinero privado que administraban las AFJP, por ejemplo, se enfrentan argumentos como el desfinanciamiento de los futuros jubilados vs. el aumento en el número de beneficiarios de una pensión o jubilación sin haber realizado los aportes correspondientes. El Gobierno elude debatir si el ANSeS debe o no financiar a Tesoro Nacional porque sería polemizar sobre los crecientes gasto público y déficit fiscal. Pero los opositores respetan esa conveniencia del Gobierno, sin llevar la discusión al terreno que más les conviene.
 
Cuando aparece en escena la reestatización de YPF, ni Sergio Massa, ni Mauricio Macri, ni el Frente UNEN profundizan el escándalo que suponen los acuerdos secretos firmados con Chevron y Petronas. ¿Cómo es que la sociedad argentina, y en especial ellos, se han conformado con la vigencia de contratos secretos? Ellos deberían estar revolviendo cielo y tierra para conseguir vulnerar los secretos de Estado en defensa del interés colectivo. Pero no lo hacen. La gente sospecha: ¿será que ellos también querrán gobernar con cláusulas secretas?
 
Brillante la Administración Cristina lanzando a la agenda de opinión pública a un personaje inexistente como Axel Freyre a debatir con un tal Aníbal Pachano acerca de si Sergio Massa o Mauricio Macri mantendrán la provisión de drogas contra el SIDA, algunos cánceres o ciertas enfermedades crónicas. Luego, el Frente para la Victoria envió, en alud, a sus referentes a defender a Freyre y criticar a Massa y a Macri como si las tontereías de Freyre fueran ciertas. Y con ese tema la sociedad argentina anduvo 48 horas.
 
En ese escenario a Daniel Scioli le sirve mantener su campaña que afirma que él es la “continuidad con buena onda” del kirchnerismo. De todos modos, teniendo presente los resultados de las elecciones del 2013, Scioli ejecuta un un desdoblamiento en su estrategia electoral: hacia afuera, mantiene su discurso de “kirchnerismo prolijo”; pero hacia adentro promete el regreso del Partido Justicialista al poder, subordinando al Frente para la Victoria al peronismo, o sea regresando al período 2003/2005.
 
Es la estrategia que él tiene para intentar evitar la fuga PJ.
 
A Scioli le conviene que Cristina mantenga la táctica que siguió hace 2 meses (y que le permitió a Scioli cierta recuperación en las encuestas): polemizar con Macri, intentando dejar afuera a Massa porque eso detiene la fuga PJ hacia el Frente Renovador. A Macri, a su vez, le conviene polarizar con Daniel Scioli, por igual motivo y porque el enemigo a derrotar por ambos es el creador del Frente Renovador, quien sigue arriba en las encuestas.
 
Más allá de sus limitaciones funcionales, Massa ha logrado aventajar tanto a Scioli como a Macri y a los Kirchner en la articulación de alianzas locales. Massa ha comprendido que no puede mantenerse enfocado en la disputa por el voto peronista porque ese voto le llegará sin buscarlo, tan sólo si se mantiene arriba en las encuestas hasta las PASO. Por lo tanto él tiene que trabajar en mantenerse arriba hasta las PASO y para ello precisa del voto no peronista. En la UCR del Gran Buenos Aires, Massa está haciendo estragos.
 
Cada aliado que sumen Sergio Massa y Mauricio Macri, deja en evidencia la declinación del poder kirchnerista y que el “fin de ciclo” no es un mito, sino una realidad política que ya no se puede evitar.
 
El Gobierno sostiene que casi 16.500.000 personas reciben jubilaciones, pensiones o algún plan asistencial, 2 veces más que hace 10 años, 1 de cada 3 argentinos mayores de 16 años. Y a eso le llama “inclusión social” cuando a esa red clientelar la castiga con una inflación que destroza el poder adquisitivo del subsidio. La oposición tendría que meterse bastante, en algún momento, en ese universo.
 
Pero, volviendo al inicio, la prioridad no es la discusión política sino la economía, el necesario ajuste fiscal y las crecientes necesidades de financiamiento, los abrumadores fracasos del ministro de Economía, Axel Kicillof, en especial en la identificación de cajas de las cuales extraer liquidez.
 
Cualquiera sabe que en un par de días ya no servirán las acciones policiales para imponer condiciones al mercado cambiario. Los K lo saben y por eso su nerviosismo. Hay que estar alertas en ese punto.
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