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Madre asesina a su bebé y culpa al padre



Madre del bebé asesinado en Ostende: "Estaba tan borracha que no sé si lo regalé"



Eso le dijo Claudia Ayala a un vecino que le preguntó por el nene de un año y medio que luego apareció muerto y desmembrado en un descampado



"Estaba tan en pedo ayer que no sé si lo regalé o no". Esa fue la respuesta que Claudia Ayala (22) le dio a un vecino que le preguntó por Benjamín, el bebé de un año y medio que apareció muerto y desmembrado en un descampado de Ostende. Los vecinos están angustiados porque -según contaron- ella tomaba mucho alcohol, maltrataba y encerraba al niño para que no la molestara. No había sido una vez, sino varias las que lo descuidó y ni siquiera le dio de comer.

El titular de la fiscalía de Pinamar, Juan Pablo Calderón, indagará hoy a la acusada de "homicidio calificado por vínculo", mientras espera los resultados de la autopsia del nene y evalúa cadena perpetua para la mujer, quien despertó sospechas por las constantes contradicciones en su relato. Ni bien fue hallado el cuerpito, absolutamente deteriorado por los ataques de los animales de la zona, la mujer declaró que el padre, Leonardo Aguilera, lo había asfixiado porque lloraba mucho.

No obstante, no pudo explicar por qué no efectuó la denuncia policial, por qué (si su ex pareja había agredido y tirado al descampado al menor) ella no lo llevó inconsciente a un hospital y por qué el cuerpito apareció en un lugar distinto al señalado por la mujer. Al mismo tiempo, el hombre pudo demostrar con varios testigos que no había estado en Ostende durante todo el fin de semana ni que había discutido con la acusada en un auto como ella dijo.

Durante la tarde de ayer, el fiscal Calderón liberó al padre tras resolver –luego de las declaraciones de varios testigos- que el hombre pasó todo el fin de semana en la localidad bonaerense de General Guido, junto a sus tres hijos y en la casa de su madre.


De hecho, un remisero -identificado como Alberto Márquez- atestiguó que él mismo lo llevó de vuelta a Valeria del Mar el domingo, donde vive con su actual mujer y sus tres hijos, ya que su relación con la acusada había sido extramatrimonial.

Las contradicciones de Ayala complican su situación procesal, sumado a los testimonios de muchos vecinos que dicen haber visto cómo frecuentemente maltrataba al niño, al que no siempre le daba de comer y golpeaba e insultaba. Al parecer, ella misma contaba que a veces lo descuidaba por consumir bebidas alcohólicas en exceso y hasta lo encerraba.

Ayala vivía en una casa junto a sus dos hijos y su madre, quien está bajo investigación para determinar si tuvo algún grado de participación en el hecho, de acuerdo a las fuentes. El cadáver de Benjamín, el más chico, fue hallado el lunes a la mañana en un descampado de dos manzanas ubicado en la esquina de Dante y Gaona, a tres cuadras de la ruta provincial 11 y a 25 del mar, en Ostende, partido de Pinamar.

Un hombre que pasó por el predio vio el cuerpo y se comunicó con la comisaría local, por lo que policías se trasladaron hasta el lugar y constataron que se trataba de un niño fallecido, con lesiones por golpes en el rostro, la garganta y los brazos, que quedaron prácticamente desmembrados por los animales de la zona.

Para llevar a cabo la indagatoria, el fiscal Calderón aguarda los resultados de la autopsia a la que fue sometido el cuerpo deteriorado que dificultó la tarea de los forenses de la Asesoría Pericial de La Plata.



El contubernio patriarcal

Hace algunos días apareció en la prensa la impactante noticia del hallazgo del cadáver mutilado de un niño de algo más de un año en la costa atlántica bonaerense.
La madre, una joven de veintidós años, denunció al presunto padre del niño como autor del crimen.
De inmediato el Juez lo hizo detener y luego de un primer interrogatorio que no llegó a indagatoria, lo liberó al comprobar una coartada que lo situaba en otro lugar distante de donde habría sucedido el crimen.
Sin embargo, esto motivó a que numerosas mujeres enroladas en el negocio del "género" y otras fanatizadas militantes del rubro lo incluyeran en una lista que probaría sus hipótesis de que los varones son monstruos asesinos.

No tardaron en aparecer declaraciones públicas de "otro monstruo femicida", calificación cuyo uso se está extendiendo forzadamente a hechos que no involucran mujeres, como es el caso de varones travestis o niños.

Y la conexión inmediata con las declaraciones alarmistas acerca de matanzas masivas y la necesidad de tomar medidas drásticas.


Ayer, mencionando este caso, una funcionaria del Ministerio Público Fiscal, declaró la necesidad de aplicar un protocolo especial que presupone "femicidio" para casos como éste, en los cuales una mujer denuncie a su pareja masculina.Es decir, investigar sobre la base de un crimen que comete el varón bajo para matar o dañar a la mujer sólo "por ser mujer" (encomillo sus literales palabras).

Por ser mujer. No por otro motivo particular.

Dicho protocolo implicaría una caracterización especial presuponiendo el agravante y estableciendo pericias especiales sólo porque el fiscal semblante que podría tratarse de ese caso, Si hubiese en el mundo una definición precisa de prejuzgamiento, dudo que no fuese ésta, sin embargo, en el caso del "género" sería necesaria.
     Bien, apliquemos entonces el protocolo que la funcionaria abocada a "la problemática de género" le relata a la periodista de canal 7 dedicada a "la problemática de género".
 - Este sujeto es ex pareja de la mujer, por tanto sospechoso forzoso y universal según el enfoque "de género". Aparece muerto el niño cuando él se había distanciado de la mujer, más sospechoso aún.
La mujer lo acusa.
Prácticamente lo tenemos probado.

 - ¿Porqué?

- Pues porque varón y mujer no son iguales, no les corresponden las mismas presunciones, no se requieren para ellos similares exigencias. El varón es malo y la mujer buena, el varón miente, explota a la mujer y mata sólo porque ella es mujer. Y lo más importante para el "género": la conducta de la mujer, jamás de los jamases, bajo ninguna circunstancia o motivo, será analizada o ponderada.
La mujer es víctima natural, y el sólo considerar cuál pudiese haber sido su conducta, o peor aún, intentar ponderarla, constituye un acto de machismo misógino. Lo que periódicamente se define como "culpar a la víctima". Por tanto, si él es ex pareja, hay un niño muerto y la mujer lo señala como culpable, aplicamos el protocolo. La mujer no miente, jamás.

 - ¿Cómo dice?

 - ¿Que podría ser que él la hubiese abandonado, que ella esté resentida por ello, que lo esté acusando por malicia, que la conducta de ella sea dudosa?

 - Pues, usted es un machista infame que defiende asesinos y no siga pensando, porque podría ser considerado usted mismo un asesino.
 
 - ¿Cómo?

 -  ¿Qué ella se daba a la bebida, la joda, que abandonaba a su niño, y que aparece en fotos haciendo la "trompita" y mostrando el escote? 

 - Bueno, no hay dudas, es usted un violador.

 - ¿Que los vecinos relatan su inconducta?

 - Se trata de una confabulación de misóginos, el patriarcado que desea perjudicar a todas las mujeres.

 - Si basta ver la imagen angelical de la víctima y compararla con ese monstruo para que no queden dudas acerca de lo sucedido.

 - ¡Asesino!

Pues, parece que el fiscal de la causa no encuentra el modo de aplicar "el protocolo" y no le ha quedado más remedio que detener a la madre conforme van surgiendo los indicios.
Nuevamente el patriarcado triunfa sobre el género femenino.

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