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Maestro

Samuel quiere ser maestro a pesar de su discapacidad
Es no vidente y está punto de terminar la carrera. Muy pronto comenzará con la etapa de prácticas.



CENTENARIO (AC).- Samuel López tiene 23 años, es no vidente y estudia el profesorado de Enseñanza Primaria. Ya cursó casi todas las materias y está por ingresar en la etapa más difícil: realizar las prácticas frente a los alumnos para poder recibir el título que lo habilite como maestro.

Lo que muchos se preguntan es si superará esta instancia y si luego podrá ejercer la profesión que eligió a pesar de su discapacidad.

Tanto Samuel como la mayoría de los docentes del Instituto de Formación Docente 9 de Centenario, donde estudia, creen que sí. Pero para ello consideran que hace falta que el Estado le brinde los elementos necesarios para que su formación y posterior ejercicio de la docencia sean posibles.

Ninguno cree que la experiencia será fácil ni que estará exenta de dificultades para llevarla a cabo. En principio es necesario que el joven cuente con materiales especiales que le permitan preparar sus clases y con un ayudante pedagógico que lo acompañe en el aula. (ver aparte). También se analiza si es posible que pueda enseñar a leer y a escribir a niños de primero y segundo grado.

"Mientras no hagamos la experiencia no lo podemos saber. También tenemos muchas incógnitas porque no conocemos ningún caso igual en el país", se sinceró Andrea Arcuri, la jefa del área "observación, práctica y residencia" y una de las principales defensoras de la posibilidad de que Samuel finalmente pueda dar clases.

En lo que no se engaña es en la necesidad de que el Consejo Provincial de Educación de Neuquén (CPE) brinde los elementos necesarios y también un acompañamiento pedagógico y económico para que el trayecto que le resta al joven para recibirse lo pueda realizar cometiendo la menor cantidad de errores posibles.

"Jamás pretendimos regalarle el título sólo por su discapacidad. Sabemos que tenemos que seguir explorando sobre todas las posibilidades. Pero también sabemos que la experiencia tiene el límite de nuestro desconocimiento y es por eso que, desde el 2005, estamos apelando al CPE para que contrate un especialista en la temática y nos pueda ayudar", relató.

Según informó, el órgano colegiado comenzará hoy a analizar el expediente del joven y en este punto están cifradas muchas expectativas porque permitirá también despejar dudas.



La validez del título



Entre ellas, la validez legal de todo lo hecho hasta el momento por y con Samuel, y los alcances del título que finalmente recibirá.

"Todo esto lo iremos viendo a medida que transcurran las prácticas porque, de acuerdo a lo que averigüé en el ministerio de Educación de Nación, no hay ninguna persona ciega que tenga el título de maestro de grado", aclaró.

Para ella este no es un impedimento porque de esta experiencia puede surgir un precedente para otras personas con discapacidad. "Nosotros estamos convencidos de que tiene derecho a estudiar en el instituto y de que puede trabajar como maestro.

Las limitaciones las iremos analizando, superando o aceptándolas de acuerdo a cuándo y cómo surjan", dijo.

La lentitud del CPE en dar respuesta derivó en una denuncia en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) que fue resuelta a favor del joven.

La historia de Samuel comenzó en 2005 cuando, después de terminar sus estudios secundarios en una escuela común de Cinco Saltos y recibirse con el mejor promedio, se dio cuenta que su vocación era ser maestro. Acostumbrado a superar las dificultades que le presentaba su discapacidad visual, aceptó el desafío que también tomaron los docentes y directivos del instituto de formación donde se inscribió.

En ese momento, según contó el joven, en la institución le dijeron que no existía ninguna normativa que le impidiera comenzar con sus estudios. Durante tres años cursó y aprobó la mayoría de las materias -sólo le resta matemática- sin que se percibieran dificultades en los procesos de enseñanza llevados adelante por los docentes, según ellos mismos comentaron a este diario.

Sin embargo el punto de inflexión se dio el año pasado cuando llegó "la prueba de fuego" y tuvo que cursar la cátedra de "Observación y práctica II" (prácticas en las aulas).

"Desde su llegada a esta materia nos dimos cuenta de que la experiencia iba a poner en evidencia una pregunta que muchos se hacían y que pocos se animaban a contestar. ¿Cómo iba a hacer para dar clases, para escribir, para corregir, para enseñar la mayoría de los temas si no ve?", comentó Arcuri sobre el interrogante central que todavía se mantiene.

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