malvina el recuerdo de un prisionero de guerra

Malvina el Recuerdo de un Prisionero de Guerra




Osvaldo Hillard contó en Radio 10 que estuvo hasta la rendición en las Islas. Luego pasó 48 horas en el buque transatlántico Canberra. Pertenecía al grupo de artillería, segunda línea en el frente de batalla

Osvaldo pertenece al Centro de Ex Combatientes de Malvinas de Ushuaia, y 25 años después del desembarco en aquellas tierras lejanas recordó los días terribles que vivió y que tuvo que enfrentar de repente.

"El 2 de abril hace 25 años yo estaba en Córdoba y miraba por televisión el momento que tomaban las Malvinas y después me toco ir", dijo Osvaldo y recordó que en ese instante sintió "mucho orgullo".

"Sentía algo que nos pertenecía, ya habían vuelto al lugar que tenían que estar", relató Osvaldo, quien llegó a Malvinas 21 días después del desembarco, durante la madrugada del 23 de abril, después de haber estado algunas horas en Río Gallego.

"Estaba todo oscuro y había mucho viento, no se veía nada, pero al despertar, el 24, sentía que estaba en tierra argentina y no me imaginé nunca lo que era un conflicto, lo que iba a ser una guerra", dijo el ex combatiente a Radio 10.

Y agregó: "Al principio, por hablar en criollo, era todo joda; me di cuenta que era una guerra el 1° de mayo cuando fue el primer bombardeo de los aviones de la fuerza aérea de ellos, y nosotros estábamos muy cerca, ahí dije esto es enserio".

Según sus declaraciones los días no fueron fáciles, frente a la magnitud del enemigo y los constantes bombardeos. Osvaldo estaba en el grupo de Artillería y dijo que su oído llegó a acostumbrarse al silbido de las bombas. "Es impresionante, te acostumbras al sonido y hasta ya sabes donde van a caer ", recordó.

Sin embargo, la costumbre no aliviaba su desesperación. "Con los días me fui olvidando de todo, hasta de mi familia, pensaba solo en salvarme y que estaba para defender a mi patria", sostuvo este ex combatiente que luchó hasta el final, ya que se quedó en las Islas hasta el mismo 14 de junio, día del rendimiento.

Su grupo ya no estaba completo, habían sufrido la baja de tres de sus compañeros como consecuencia de los incesantes bombardeos y cargaban con varios heridos. Artillería es la segunda línea dentro del combate, detrás de los infantes.

"El grupo de artillería atacaba las posiciones que les daban en tierra el observador adelantado, y también a los buques pero nunca llegábamos porque los cañones nuestros sólo llegaban a 10,5 metros y ellos nos deban con un caño, nos bombardeaban todas las noches", destacó Osvaldo.

Y aunque llegó el final de los estruendos los días difíciles para este combatiente no habían terminado. Algunos pudieron volver al continente y otros quedaron como prisioneros de guerra, como fue su caso.

"Estuve dos o tres días como prisionero de guerra al borde del Canberra, donde nos trataron muy bien; yo soy un agradecido de esos días porque cuando llegué tenía principio de congelamiento en los pies, no me circulaba la sangre en los dedos y ellos me salvaron mis pies, nos atendieron e incluso me pude duchar por primera vez", recordó.

Si bien la situación era la de un prisionero que tenía que "mantener silencio" y respetar algunas normas que se imponían dentro del buque, Osvaldo y algunos de sus compañeros pudieron volver a comer una comida caliente que hacía varios días no la tenían.

Finalmente, pudo volver y aunque en su casa ya lo habían dado por fallecido, Osvaldo juntó algo de plata y decidió escribirle una carta a sus padres para informales que estaba de regreso y con vida.

"Ellos me daban por fallecido, cuando vi a mamá había sufrido muchísimo, parecía que tenía 20 años más", dijo el ex combatiente que aún guarda esa famosa carta que escribió con tantas ansias hace 25 años.

Hoy Osvaldo tiene una familia, pudo terminar sus estudios y un agradecido por haber podido regresar de Malvinas.

"Soy un agradecido del barba y de la sociedad que siempre nos cobijó y nos recibió muy bien como si fuéramos sus hermanos o sus hijos", concluyó con nostalgia.

FUENTE:www.infobae.com