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Marcha en contra del gatillo facil


en esta imagen podemos ver a un joven ejerciendo sus derechos de forma plena tal cual lo dicta la constitucion

Familiares, amigos y organizaciones sociales marcharon para decirle basta al “Gatillo fácil” y a la profundización de la política represiva del gobierno provincial. Piden la renuncia del jefe de policía Julio Suárez por legitimar la actuación de sus subalternos y por las detenciones masivas por aplicación del código de faltas.

Se llevó a cabo anoche la primera marcha en reclamo de justicia para los jóvenes muertos tras ser baleados por efectivos policiales de civil. Duras críticas a las políticas de seguridad del gobierno.

“Basta de chicos asesinados en la calle, basta de narcotraficantes que matan a nuestros jóvenes igual que la policía, basta de código de faltas. A mi no me va a hacer callar nadie, me van a tener que matar para lograrlo”, dijo con la voz entrecortada, Lorena Barraza, durante el acto realizado a dos cuadras de la jefatura.

La convocatoria reunió a cientos de personas que bajaron de los barrios portando gigantografías y remeras con la imagen de los jóvenes fallecidos. Basta de gatillo fácil y represión policial proclamaba una gran bandera que encabezaba la marcha. Al lado, otros más pequeños decían: Justicia, Matar es delito. Los cánticos más repartidos fueron Se va acabar, se va acabar esa costumbre de matar y ¡Asesinos! y cada tanto los cánticos

La movilización partió de la emblemática esquina de Colón y General Paz y avanzó rumbo a la jefatura de la policía provincial.

Estaba planificado realizar un acto frente del edifico de la fuerza pero al advertir la presencia de un vallado de rejas con una importante cantidad de uniformados en la esquina de Rodríguez Peña y Colón, los organizadores decidieron hacerlo en la puerta del Colegio Nacional Alejandro Carbó.

Lorena Barraza, Natalia Suárez, Rosita Saldaño y la hermana de un joven que apareció suicidado un año atrás en una celda de la penitenciaría de Barrio San Martín manifestaron que sus seres queridos fueron ejecutados. Negaron la versión policial que indica que fue en legítima defensa. Atravesadas por el dolor reclamaron justicia y la renuncia del jefe de policía.

A sangre fría

Natalia Suárez, madre de Lautaro Torres fallecido el pasado 13 de abril, le dijo a Prensared que su hijo fue baleado por la espalda por una oficial de policía y que al enterarse de lo sucedido lo encontró tirado en el piso mientas “ella le apuntaba todavía con el revolver en la cabeza y otro policía le pegaba. Lo llevaron al hospital de urgencias y a las pocas horas falleció”, relató.

“Me tocó vivir esta situación tan horrible como perder un hijo y estoy aquí buscando justicia y espero encontrarla. Dentro de todo el dolor que tengo vengo a decirle al Jefe de Policía que renuncie porque se maneja con total impunidad para mentir y eso no se lo voy a permitir ni a el ni al señor De la Sota”, acotó.

“Vengo a pedir justicia por mi hermano que el 23 de marzo a la medianoche desapareció. Yo lo había visto un rato antes drogado con pastillas; como no volvía salimos a buscarlo y a las 3 de la mañana del 24 lo encontramos en el Hospital de Urgencias como NN. Pedimos verlo y nos dicen que lo pasaban a quirófano”, cuenta, conmovida, Lorena Barraza, hermana de Exequiel Barraza, quien falleció tras ser operado.

Le entregaron el cadáver sin practicarle la autopsia. “Con todo el dolor que tenía le saqué unas fotos en el cajón y vi que tenía la cara raspada, le faltaban partes de los labios, la nariz quebrada y que había orificios de tiros en los glúteos, en el cuello, abdomen, y la ingle. Y también tenía los testículos raspados”, describió entre sollozos.

Recién a los 25 días “nos constituimos como querellantes y la causa está en la fiscalía del doctor Caballero. Estamos todos destruidos. Yo me siento muy afectada porque para mí era como un hijo. Lo amamantaba, con el mío”, recordó.

Rosita Saldaño, contó que “hace seis años mi hermano Ezequiel Saldaño fue asesinado de tres tiros el 21 de febrero de 2008 por el oficial Pablo Maximiliano Rochelli, en villa Boedo”.

“Mi hermano no era ningún delincuente, ni violador, ni traficante. Mis padres y todos nosotros somos trabajadores. Estamos destrozados desde ese momento. Me dicen que la causa va bien pero hace seis años que no pasa nada”, reclamó.

El límite es la muerte

“Acompañamos a los familiares de las víctimas del gatillo fácil porque los pibes terminan acribillados por la policía y después se cierran los casos”, expresó, Mariano Pesci, dirigente de la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA) y miembro del Focof. “Es preocupante que el titular de la fuerza justifique ese accionar, siga criminalizando a la víctima”, dijo aludiendo a las últimas declaraciones de Julio Suárez.

Advierte además que “En Córdoba se ha tratado de correr el eje con supuestas modificaciones al código de faltas pero sabemos que la política represiva se profundiza. Cambian el ministro de seguridad y los jefes pero la cabeza que es el gobernador De la Sota sigue siendo la misma”, opinó.

“Los pibes no tienen salida y la muerte es un límite que no se puede tolerar. Por eso resistimos a través de la lucha para detener la represión del estado provincial”, acotó.

Oscar Mengarelli, titular de la CTA provincial se manifestó en igual sentido y afirmó que con represión solo se logra mayor violencia. “Los jóvenes necesitan comprensión, contención y amor para salir adelante”.

También se solidarizó Viviana Alegre, madre de Facundo Rivera. “Estamos en la misma. Repudio las estupideces que dice Suárez”, expresó y que en su caso “seguimos recibiendo amenazas. Mi nuera siente amenazada por un sargento y no pasa nada”.

Durante la movida Eugenia Aravena advirtió desde el micrófono sobre la presencia de policías de civil entre la gente y hubo que apaciguar los ánimos ante provocaciones verbales ofensivas para los familiares que ejercen el derecho a reclamar justicia.

También se repudió a un grupo de jóvenes vestidos de negro que si bien apoyaban la causa realizaron actos que la organización no avalaba. Por caso, la quema de un muñeco azul y el uso de pirotecnia a metros de la vallas.

En todo momento desde la organización se instó a los participantes a manifestarse pacíficamente. Aravena evaluó que “la convocatoria ha sido muy buena. Vinieron muchos jóvenes, se hizo en paz y los familiares pudieron manifestar sus reclamos de justicia y decirle basta a la impunidad”.

Antes de finalizar el acto se leyó un documento crítico respecto a las políticas de tolerancia cero que ejecuta el gobierno provincial y se comparó al procedimiento de saturación que “expone a los jóvenes a la humillación” con los métodos del terrorismo de estado. Duros cuestionamientos recibió la gestión del jefe de policía y sus declaraciones que prometen balas para “cualquier sospechoso”.
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