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Mareros roban casas a la gente en Honduras



» Los operativos de la Policía no cesan en las colonias más peligrosas, sin embargo, a los meses, los mareros vuelven a apoderarse de los inmuebles o los destruyen.

Puertas cerradas, vecinos temerosos, de pocas palabras; viviendas con enormes agujeros o sencillamente abandonadas… Estos son los síntomas de una colonia tomada por pandilleros.
Poco a poco, las que fueron colonias tranquilas se han convertido en zonas de terror, y por eso los compradores de casas no sospechan que están a punto de hacer una pésima inversión.
Por desgracia, los delincuentes han tirado a la basura la plusvalía de cientos de inmuebles que ya no pueden ser habitados por sus propietarios, no resultan atractivos para ser rentados y mucho menos para comprarlos.

El teléfono fijo timbra en la casa de doña Ofelia. ¿Disculpe, quién es el dueño de la línea telefónica?, le pregunta una voz al ama de casa. Al cabo de unos minutos obteniendo datos, la voz le advierte: “Mire doña, la llamamos para pedirle el “impuesto de guerra”, para mañana queremos que nos tenga 2,000 lempiras, yo la voy a llamar para confirmarle la hora a la que voy a llegar a su casa”.

Algunas casas inspeccionadas por los agentes de seguridad tienen símbolos de pandillas, restos de sangre y lazos que evidencian que fueron usadas como “casas locas”.
Al día siguiente, aterrada, la víctima retira sus “raquíticos” ahorros bancarios y le entrega la cantidad solicitada a un vago armado que llega a cobrarle.


Luego de 15 días, la extorsión continúa, pero esta vez le piden 5,000 lempiras, más tarde 10,000 y posteriormente 15 mil, hasta que doña Ofelia les explica que no tiene de dónde sacar más dinero. Entonces, descaradamente, el malhechor le dice: “Dame la casa, pues”.




Solo sus zapatos y la ropa que andaba puesta se llevó consigo doña Ofelia, cuando se marchó de su vivienda, a eso de las 2:00 de la madrugada, tal y como se lo exigieron los extorsionadores.

“Tuve que sacar a mis hijos de la escuela privada en la que los tenía, yo ya no duermo, me robaron todo lo que tenía en la vida, mi casa, mis cosas, mis ahorros; lo peor es que sé que esto no tiene solución porque un día la Policía atrapa a los extorsionadores, pero al día siguiente los jueces los dejan libres”.

Ahora, doña Ofelia alquila un cuarto en otra colonia, pues no le ajusta para rentar una casa.
MÁS VALE PREVENIR

No menos triste es la historia de don Francisco. Cierto día, al volver de su trabajo, halló una carta en el piso de la sala en la cual se le advertía: “Queremos la casa vacía para mañana”.
Muchas viviendas permanecen abandonadas en la colonia Alemán y Calpules, ubicadas en Comayagüela.

Muchas viviendas permanecen abandonadas en la colonia Alemán y Calpules, ubicadas en Comayagüela.

Aturdido, el sexagenario empacó sus cosas y se marchó de la vivienda en horas de la madrugada, tal y como lo exigen los extorsionadores, confiados en que a esa hora todo mundo duerme y la Policía no habrá de descubrirlos.




Meses después, la víctima logró vender el inmueble, pero a mitad de precio. ¿Les contó a sus clientes lo que había ocurrido con su casa?, se le consulta al entrevistado.
Y este responde: “No, ¿cómo cree?, entonces no me la hubieran comprado; yo lo siento mucho por ellos, pero a mi edad yo no me podía quedar sin casa y sin un centavo”, manifiesta don Francisco, quien ahora vive en un remoto pueblo del interior del país, sin comodidades, pero en paz.

Por razones obvias, se omitió la verdadera identidad de los entrevistados.

Investigaciones de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) indican que la mayoría de denuncias de extorsión provienen de colonias como El Pedregal, Las Vegas, Calpules, la Alemán, Las Pavas, Brisas de Olancho, parte de la Cerro Grande, la 21 de Febrero, la 30 de Noviembre, La Sosa, cierto sector de El Sitio, la Francisco Morazán, el barrio El Pastel, parte del Barrio Abajo y algunos sectores de El Edén y El Bosque.

De igual manera, en los últimos años los pandilleros les han arrebatado sus viviendas a numerosos capitalinos que residen en las colonias 14 de Marzo, El Pedregal, la Óscar A. Flores, Calpules, la Alemán, San Isidro, Flor del Campo, la Luis Andrés Zúniga y la Soto.
Un funcionario de la FNA manifestó que “muchas personas quieren salir huyendo, pero esa no es solución; el pagar o salir huyendo, tenemos que enfrentar el problema con la ayuda y asesoramiento de la FNA, aquí estamos las 24 horas, no importa el lugar ni la colonia”.
En lo que va del año, la FNA ha capturado a un promedio de más de 40 extorsionadores al mes y en un 60 por ciento de los casos judicializados, la mayor parte de los imputados se declaran confesos, pues así, la pena se les reduce en un tercio.

“Hay una gran cantidad de personas detenidas y esto lo hemos logrado porque hay un binomio que es fundamental para combatir el delito de la extorsión, que es la participación de la víctima y la del investigador”.

A precio de “gallo muerto” ventas y alquileres

• Por pura necesidad, capitalinos compran o alquilan inmuebles en colonias peligrosas
A doña Santos Antonia Pérez le vendían una casa de tres cuartos a 450 mil lempiras, ubicada a pocos pasos de la vivienda que alquila por 4,000 lempiras, en una colonia capitalina. Lamentablemente, consultó en el banco y debido a sus bajos ingresos le fue imposible obtener un préstamo para aprovechar la ganga.

En la colonia 14 de Marzo la Policía ha recuperado numerosos inmuebles tomados por mareros, pero estos, en venganza, los han destruido para que los dueños no puedan habitarlos.
En la colonia 14 de Marzo la Policía ha recuperado numerosos inmuebles tomados por mareros, pero estos, en venganza, los han destruido para que los dueños no puedan habitarlos.




Días después, doña Toñita, como le llaman sus vecinos, se enteró por qué esa casa amplia y bonita la estaban vendiendo a precio de “gallo muerto”: los mareros estaban extorsionando al dueño y en varias ocasiones lo habían expulsado del inmueble.
Meses después, con asombro y con pesar, doña Toñita vio cómo un camión de mudanzas se estacionaba frente a esa casa…

“Me dio pesar cuando vi a una señora con sus niños pequeños y el esposo, ellos estaban bajando los sillones y todas sus cosas para meterlas en la casa; yo les pregunté que si iban a alquilar y ellos me dijeron que no, que acababan de comprar la casa”.
¿Cuántos capitalinos están comprando este tipo de viviendas, dejándose llevar por los precios de “gallo muerto”? Lamentablemente, hasta que son expulsados por pandilleros descubren el porqué de la “oferta”… Por eso, los expertos en bienes raíces recomiendan hacer uso de sus servicios, precisamente para evitar caer en este tipo de trampas.
PEDIR REFERENCIAS

La directora del Departamento Administrativo de Inquilinato, Mirna Canales, explica que por lo general quien desea alquilar una casa lo único que investiga es si el dueño ha sido denunciado alguna vez por no devolver un depósito.
De esta manera, el arrendatario ignora si la vivienda que renta por un precio cómodo fue el escenario de algún crimen, si los dueños eran víctimas de extorsión o si incluso, fue una “casa loca”.

“Si no se dio cuenta o no pidió referencias, no es culpa del arrendador, por eso es importante que pidan referencias del inmueble, esto lo pueden hacer con el vecino, porque es lógico, ya como está la situación en nuestro país, sobre todo, con estas famosas casas locas, el arrendatario también teme; hay varias colonias que ya ni para alquiler las quieren los inquilinos”.
Canales lamentó que tanta es la crisis económica que, algunas personas, a sabiendas de que la casa que van a alquilar se ubica en una colonia peligrosa, deciden aprovechar la “ganga”, pues no les queda de otra.


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