Martín Maldonado y Maurizio Ghella

Asiduos participantes en milongas y festivales de todo el planeta, son dos de los mejores bailarines representantes de la generación del tango joven.

Bailar para vivir

Martín Maldonado y Maurizio Ghella (también conocidos como M&M) accionaron nuevamente su máquina tanguera por enero acá en Buenos Aires cuando tuvieron una actuación destacada en el espectáculo La Evasión, produciendo y coreografiando además junto a Ariadna Naviera, Cecilia Capello, Diego Amorin, Fernando Sánchez.

¿CÓMO ENTRA EL TANGO EN SUS VIDAS?
Accidentalmente. Somos bailarines formados en otras áreas y el tango fue lo último en llegar. Nos lo propusieron y no nos interesaba. Nos convencieron finalmente (ya hace bastante más de una década), y aquí estamos.

¿CUÁNDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE FUERON A UN TEATRO A VER UNA PIEZA DE TANGO?
En realidad todos los años vemos propuestas de tango, como de Cuello, Bravo, Orihuela, espectáculos de Misterio Tango Festival, casas de tango, en fin estamos con los sentidos abiertos continuamente y no sólo con propuestas y shows de tango.


¿QUÉ DIFERENCIAS VEN HOY RESPECTO A CUANDO COMENZARON A BAILAR?
Ahora bailamos con más sapiencia, porque estamos más grandes, y sobre todo agradecidos de elegir qué, cuándo y cómo hacerlo. Trabajamos mucho tiempo juntos, intensamente, preparando clases, ensayando, diagramando y luego, cuando cada uno se toma vacaciones y vuelve a su vida personal, nos extrañamos el uno al otro, y nos da el indicio que lo más preciado que nos regaló el tango fue conocernos personal y profundamente.
Maldonado Ghella Tango Es responsabilidad de los artistas procurar, cuidar y hacer de cada instante el mejor.


¿CUÁL ES SU VISIÓN DEL TANGO EN GENERAL?
Que es una danza que poco a poco muta y donde la misión principal es el encuentro, ya sin necesidad de género, pero sí con el claro mensaje de propuesta, recepción e interpretación para abrir la escucha y comenzar este ciclo nuevamente.

¿PUEDE EL CUERPO SER PORTADOR DE SIGNIFICADOS NUEVOS EN EL TANGO?
Absolutamente de de multiformes maneras. No hay limites, pues el cuerpo mismo puede ser resignificado y con la excusa del tango podemos explorar, con el apoyo de otras corrientes del arte, un cuerpo que hable de realidades que nos atraviesan, sentimientos que vienen y se originaron en el pasado pero que hoy vuelven a espejarse en nosotros: hombres y mujeres que bailamos para abrazar y olvidar, abrazar y odiar, abrazar y contener… es una continua exploración que abre puertas.
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