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Massa y De la Sota tuvieron que explicar ayuda al quórum

No habían pasado 12 horas ayer desde la sanción de la iniciativa para regular las relaciones del consumo y reformar la Ley de Abastecimiento cuando el diputado y candidato del Frente Renovador, Sergio Massa, anunció su intención de derogarla en caso de lograr la Presidencia. En una línea similar, el cordobés José Manuel De la Sota prometió que acompañará presentaciones judiciales en contra de la iniciativa.




Tanto declaracionismo urgente tiene una explicación: ambos debieron dar explicaciones porque, llamativamente, dos diputados que le responden al cordobés y cinco puntanos aliados de Massa ayudaron al quórum para iniciar la sesión.

El camino de la judicialización avalado por De la Sota promete ser el primer obstáculo que deberá sortear la ley que aprobó el oficialismo. La derogación en una eventual presidencia de Massa, en cambio, llevará más tiempo: debe pasar por las dos Cámaras del Congreso y reunir los votos necesarios.

El tigrense y todos sus legisladores aliados (hasta los que dieron quórum) votaron en contra de las iniciativas que impulsó el kirchnerismo y que de todas formas lograron ser convertidas en leyes. Massa, muy cuestionado por ausentarse durante varias horas del recinto en el debate por el cambio de jurisdicción de pago de la deuda, se pasó el miércoles buena parte de la tarde y la noche sentado en su banca.

Apenas pasadas las 2 de la madrugada de ayer, la votación de los proyectos dejó además otros datos para tener en cuenta. La reforma de la Ley de Abastecimiento, que quedó sancionada con 130 votos a favor, 105 en contra y 5 abstenciones, fue el resultado más ajustado para el oficialismo.



Para avalar esa iniciativa, resistida por los empresarios, el sector agropecuario y toda la oposición, el Frente para la Victoria se aferró a sus votos propios –incluido el de Martín Insaurralde, que acompañó todas las iniciativas y a lo largo de la sesión mostró buena sintonía con varios referentes de su bloque–, y los de los aliados santiagueños y de Nuevo Encuentro. A ellos se les sumaron los cada vez más cercanos al oficialismo Ramona Pucheta y Omar Plaini, que otra vez votó a favor del Gobierno mientras su compañero de bloque, Facundo Moyano, lo hacía en contra.

El Movimiento Popular Neuquino, que suele acompañar iniciativas oficiales, no sólo no votó a favor, sino que se dividió. Alicia Comelli y Adrián San Martín se abstuvieron –lo que causó comentarios de asombro entre los diputados de La Cámpora– y María Villar Molina votó en contra, postura que repetiría en las dos leyes siguientes.

Los votos en contra, en tanto, correspondieron a la UCR, el Frente Renovador, el PRO, el Frente Amplio Progresista (FAP) y la Coalición Cívica, entre otros. Incluso rechazaron la iniciativa los dos cordobeses que responden a De la Sota, Blanca Rossi y Carlos Caserio, y habían colaborado con el quórum para iniciar la sesión.

La creación de un Observatorio de precios se convirtió en ley con 136 votos positivos y 104 negativos. Al pelotón que había conseguido el kirchnerismo en la primera votación se le sumaron Comelli, San Martín, Alcira Argumedo (de Proyecto Sur) y los tres diputados de Unidad Popular, Claudio Lozano, Víctor De Gennaro y Antonio Riestra.

La institución de un fuero judicial del consumidor, en tanto, fue el proyecto que más consenso logró y quedó convertido en ley con 203 votos a favor y 35 en contra. Sólo rechazaron la iniciativa el PRO, la Coalición Cívica-ARI, cinco de los diputados de Compromiso Federal, la emepenista Villar Molina y algunos aliados massistas. El Frente Renovador, sin embargo, acompañó la propuesta, a pesar de que marcó diferencias en un tercio del articulado.
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