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Matan 300 mil ratas en un lago aliviador



Matan 300.000 ratas para sanear un lago aliviador

Los roedores estaban en un canal, cerca de Los Piletones, que debía servir para mitigar las inundaciones; también se removieron 230 t de basura


Túneles aliviadores, cuencos reguladores y reservorios son algunas de las soluciones en las que trabajan la Ciudad y el municipio de San Isidro para prevenir situaciones catastróficas que puedan generar inundaciones como las que ocurrieron en abril de 2013. En el sur porteño, unas 300.000 ratas fueron exterminadas y 230 toneladas de basura, removidas de un lago, que hacía las veces de aliviador, para que recupere su función. Se trata del lago Soldati, al lado del barrio Los Piletones.

Para concretar la obra, que una vez finalizada podrá contener 200.000 m3 de agua, hubo que desmalezar y desratizar un espacio que era utilizado como basural a cielo abierto. Tras un estudio realizado por la Universidad de Buenos Aires, se determinó que debían utilizarse 400 kilos de veneno para acabar con las ratas, que invadían a los casi 30.000 habitantes que viven en las villas y asentamientos cercanos.

"Coordinamos las acciones con la Agencia de Protección Ambiental para que nada fuera nocivo para los vecinos ni para el ambiente. Acá la gente estaba acostumbrada a convivir con los roedores", aseguró el subsecretario de Mantenimiento de Espacio Público porteño, Rodrigo Silvosa.

La obra, valuada en unos 40 millones de pesos, estará lista a fines de noviembre, según el funcionario. El lago Soldati, que está conectado con el arroyo Cildáñez, afluente del Riachuelo, funcionaba como un aliviador que contenía una gran cantidad de agua para impedir que se inundaran las zonas aledañas. Como no se hicieron tareas de mantenimiento por años, la naturaleza ganó el terreno.



La obra incluye un sistema de compuertas que regulan el paso del agua y permiten aliviar el caudal de los arroyos e impiden que el agua que baja contaminada quede estancada. El proyecto prevé la construcción de una pasarela alrededor del lago, para poder integrarlo a la comunidad, y la construcción de un muro para evitar riesgos.

Además, en sectores recuperados mediante relleno al Noroeste (15.800 m2) y al Este (6400 m2), se construirán plazas y canchas de fútbol y de rugby para que puedan ser disfrutadas por los vecinos.

"En éste y en todos los proyectos trabajamos junto a los vecinos en campañas de sensibilización sobre ambiente, basura y plagas, realizamos reuniones para dialogar sobre el espacio público y la obra en general", indicó Marina Klemensiewicz, secretaria de Hábitat e Inclusión.
En San Isidro

En San Isidro, por caso, inaugurarán hoy un nuevo aliviador que terminará con la amenaza a 60.000 vecinos de la zona de Martínez.

"Nuestra política anticipatoria de inundaciones demostró buenos resultados, ya que las tareas de entubamiento fueron previas al temporal del 2 de abril del año pasado y esta zona de San Isidro no tuvo las consecuencias graves que sufrieron La Plata y otros sectores del Gran Buenos Aires", comparó el intendente Gustavo Posse.

Este aliviador, según indicó el funcionario, pasa bajo la plaza 9 de Julio, de Martínez (Monseñor Larumbe y Necochea), y completa los desagües en esa zona, una de las más antiguas de la localidad.

El secretario de Obras Públicas, Federico García, aclaró que la construcción de ese desagüe le correspondía a la Dirección de Saneamiento y Obras Hidráulicas de la provincia de Buenos Aires, pero, ante la falta de soluciones, el municipio comenzó los trabajos con fondos propios.

El funcionario detalló que los conductos utilizados tienen 1,20 metros de diámetro, "medida que fue calculada para que drene el agua de 25 hectáreas aproximadamente".

El municipio también trabaja con el análisis del agua caída y la posibilidad de que la cantidad de lluvia aumente en el corto plazo. "Tenemos que atacar lo que se conoce como alud de agua", agregó Posse, en diálogo con LA NACION. El intendente se refería a contener lluvias intensas en corto tiempo que, según las previsiones de los expertos en cambio climático, serán más recurrentes en estas costas (ver aparte).

San Isidro, especialmente en las barrancas, no tiene problemas de inundación; sin embargo, en los alrededores de las zonas donde hoy corren los arroyos entubados, en los bañados, la altura es mucho menor.

"Si la modificación del régimen de lluvias se mantuviera a lo largo de los años, el agua inevitablemente va a buscar el lugar donde antiguamente estaban los arroyos. Por más que esté todo limpio, el alcantarillado esté bien y la higiene urbana esté en orden, sin basura, no es suficiente. Por eso, quedaba por hacer la construcción de reservorios para contener el alud de agua durante el tiempo necesario para que pueda escurrir sin afectar a los vecinos", explicó Posse.
Reservorios

Los espacios para estos reservorios están en predios como el Hipódromo de San Isidro, el Jockey Club, campos de deportes y terrenos de empresas instaladas en el distrito. Se realiza una intervención casi imperceptible y se utilizan esos terrenos naturales. Hoy, el principal es el existente en el Hipódromo, que puede contener más de 60.000 m3 de agua para acumular..
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