Matan a un niño que adoptaron

Detienen a una pareja por matar a golpes al nene que adoptaron

La víctima tenía ocho años. Estaba al cuidado de esa familia desde diciembre. El padre adoptivo lo llevó muerto al hospital y reconoció haberle pegado. Tenía antecedentes penales, pero el juez dijo que no lo sabía.

Lucas llegó a la casa del matrimonio poco antes de la Navidad, luego de pasar gran parte de sus ocho años en internados de menores, y con una historia de desamparo como todo equipaje. La ilusión de encontrar padres y un hogar se convirtió pronto en su pesadilla: los golpes de quienes habían prometido ante la Justicia cuidarlo como a un hijo, lo mataron en la tarde del lunes.

Esta historia conmocionó ayer a Córdoba y reveló la fragilidad de los controles judiciales en los trámites de adopción.

Su padre adoptivo, un guardia de seguridad de 42 años, habría confesado ante los médicos haberle dado el golpe fatal y fue detenido allí mismo, adonde llegó con el cuerpo sin vida del chico. Su mujer, de 39, estaba trabajando en un locutorio cuando todo ocurría, pero también fue detenida, porque los médicos constataron golpes de "palizas anteriores" en el cadáver.

"El padre llegó al hospital a las 18.30 del lunes, pero estimamos que Lucas había muerto una hora antes", afirmó el doctor Daniel Brizuela, del Hospital Arturo Illia, de la localidad de La Calera, a 18 kilómetros de la capital, donde el chico y la pareja vivían.

"El pedía que por favor hiciéramos algo, pero el nene ya estaba muerto", describió el médico, aún shockeado por lo ocurrido.

En la tarde de ayer, la autopsia determinó que "el chico sufrió una feroz golpiza que, principalmente, le comprometió severamente su hígado y otros órganos internos", según le dijo a Clarín un funcionario judicial.

Por otra parte, el juez de Control Menores y Faltas de Carlos Paz, Daniel Strasorier, quien lo dio en guarda provisoria para su adopción, le aseguró a Clarín que "se ordenó y se hicieron todos los controles y un estricto seguimiento". Aunque admitió que el desenlace lo había tomado "por sorpresa". El funcionario dijo que "la carpeta con los antecedentes de la pareja eran excelentes en sus datos ambientales, socioeconómicos y psicológicos. Además —agregó— estábamos contentos de encontrarle una familia a Lucas, porque es muy difícil hallar gente que quiera adoptar a chicos más grandes".

Cuando fue interrogado sobre los controles a domicilio que hacían peritos judiciales (sobre el estado psicológico y social del pequeño), el juez destacó que "se hicieron todos los que correspondían y nada hacía prever que esto podía suceder".

En tanto, un perito judicial afirmó que "esto que ha pasado es terrible, pero la verdad es que no se puede, en cada visita, levantarle la remera a un nene, que se sienta vejado, revisado de pies a cabeza, porque de lo que se trata es que viva una vida lo más normal posible".

En esa misma dirección, un funcionario de la fiscalía del Distrito 4, Turno 3, que está a cargo del caso, recalcó que "el último control fue el miércoles pasado y, aparentemente estaba todo bien. Ellos tenían una casa confortable, y Lucas tenía su propio cuarto".

Se supo ayer que los informes que el juez Strasorier recibió sobre los antecedentes de la familia adoptiva no estaban completos. No consignaban que el padre adoptivo tenía antecedentes penales por un robo en 1983, un detalle de importancia para seleccionarlo en un proceso de adopción. "Si bien no hubiera quedado inhabilitado totalmente, ya que el hombre cumplió su pena, seguramente hubiese sido más difícil para él obtener la guarda", explicó el juez.

María Dolores Romero Díaz, la fiscal del caso, reveló que el detenido había conocido al nene en el Instituto Domingo Cabred porque era guardia de seguridad en esa institución. Y como él y su mujer no habían podido tener hijos, solicitaron su adopción.

Según consta en los expedientes, Lucas fue abandonado por sus padres biológicos poco después de nacer, junto a otros tres hermanos. Pasó por varios institutos y, por fin, en su destino aparecía la chance de encontrar un hogar. La tarde en que se enteró de la decisión del juzgado se puso contento como nunca antes. Era el 22 de diciembre. Faltaban dos días para la Navidad.



Fuente para los que nunca leen el clarin.

http://www.clarin.com/diario/2006/03/01/policiales/g-04415.htm