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Me pareció haber visto un lindo gatito

Me pareció haber visto un lindo gatito

La actriz y cantante Divina Gloria nos presenta a Pampita, una mascota diminuta y de goma que encontró en las escaleras del subte en Nueva York.





¿Quién dijo que el mejor objeto que podemos tener como reliquia de un viaje solo se puede conseguir en coquetas tiendas o las grandes ferias de los lugares de donde lo traemos? La actriz y cantante Divina Gloria puede hallarlo en cualquier lugar por donde camine desprevenida. De hecho, su “mascota” de viaje es un gato, pero no uno de veras, que respira y maúlla. El suyo lo encontró en pleno Manhattan. “Había viajado a Nueva York para cubrir un show del músico Matisyahu para Radio Jai. Y en el camino me encontré a ‘Pampita’. Fue un regalo del cielo”, recuerda la actriz en diálogo con Cielos Argentinos. “Pampita” –aclaramos– es el gato de goma que Divina Gloria encontró: “Para ir hasta el recital, decidí tomarme el metro. Cuando entré y empecé a bajar las escaleras, me llamó la atención una etiqueta en la que estaba escrito ‘Take me home’, agarrada a la tobillera del gatito. El ‘take me home’ era parte de una campaña organizada en esa ciudad para alentar la adopción de animales. Era muy grosa, con pintadas en las calles y mucha difusión. Creo que son muy piolas este tipo de campañas para concienciar a la gente, lo mismo que las que suelen aparecer actualmente en las redes sociales. Lo más raro es que me di cuenta de la presencia del gatito a pesar del mínimo tamaño del muñeco. Fue en el año 2006”, agrega. “Llevo a ‘Pampita’ de viaje a todas partes, sobre todo por su tamaño, que entra en la palma de una mano. Yo soy medio alérgica a algunos gatos, y este es el único al que puedo acariciar sin que me afecte. No provoca alergia”, bromea.

"Yo soy medio alérgica a algunos gatos, y este es el único al que puedo acariciar sin que me afecte. No provoca alergia"

La carrera de Divina Gloria es extensa, y comienza durante la ebullición del arte alternativo que explotó con la caída de la dictadura a comienzo de los ’80. Fue responsable de uno de los primeros raps grabados en castellano, un hit imbatible como “Desnudita es mejor”: “Me acuerdo que Luca Prodan, en 1985, lo votó como tema del año. Era la época de Nina Hagen, de ‘Los peinados Yoli’ (un grupo performático de la época), del florecimiento del under nacional. Había mucho arte, y lo hacíamos porque nos daba gusto hacerlo: ensayar, ocuparnos de los maquillajes, de buscar canciones, estudiar las fonomímicas perfectas y hacer el playback impecable”. Los ansiados ’80, que Divina vivió a pleno. “Cuando veo esa estética hoy digo: ‘Uy, eso ya lo hice’. Pero me identifico con eso, es la consecuencia de haber hecho algo con amor, no pensando en cuán millonaria iba a ser ni planeando vivir en un country en Pilar”.

Y del under a la tele, nada menos que para ser parte de uno de los elencos más fuertes que dio la tele junto a un ídolo máximo como Alberto Olmedo. “Extraño laburar en la tele, me gusta como medio de comunicación. Esa época la recuerdo como magia pura. Olmedo era un artista al que ahora veo más enorme de lo que fue. Adoraba comer pizza entre función y función de teatro. Siempre han venido Fito Páez, Andrés Calamaro, muchos músicos que se tiraban a los pies de Olmedo en el camarín. Siempre había mucha vida. Era más cómodo para todos trabajar en la noche en vez de ir a grabar a la mañana –que era a la una del mediodía–. El Negro se había comprado un Mercedes blanco enorme para llevarnos a todas sus actrices de la grabación en la tele hasta el teatro en el centro. Había mucha gente que nos quería tocar, en todas partes. Era muy rock and roll todo. Como ser Messi ahora. No volví a conocer a alguien como Olmedo. En Mar del Plata, en temporadas de teatro, venía la Gendarmería a nuestra calle y ponía vallas por la cantidad de gente que se juntaba en la puerta de donde actuábamos. Era un delirio”, explica.

Luego de un año donde formó parte de la obra “Como les guste”, de William Shakespeare, una ágil versión teatral de Jorge Azurmendi, y de una temporada de teatro en Mar del Plata junto a Carmen Barbieri y Moria Casán, la genial y única Divina Gloria retorna a esa plaza con la obra “Tu cola me suena”, con Beto César y María Eugenia Ritó, entre otros. “Me gusta la pluralidad de estilos. El amor por el trabajo es el mismo, si hacés Shakespeare o un programa de humor de televisión”, destaca.


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