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Menos verde también en el sur


Menos verde también en el sur




Vecinos del barrio cortaron la avenida Rabanal en protesta por la tala de árboles y el achicamiento de plazoletas. Hubo cortes de calles en otros cuatro puntos de la Ciudad contra la política de espacios verdes de Macri. El gobierno porteño apeló el amparo por la 9 de Julio.

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Decenas de vecinos de Villa Soldati cortaron ayer un sentido de la avenida Rabanal (ex Roca) y Bonorino, en reclamo por la tala de árboles para construir el metrobús sur y el plan de achicar plazoletas. Lo hicieron en el marco de cinco cortes programados y simultáneos contra distintas iniciativas del gobierno porteño, entre otras el enrejamiento del Parque Centenario. “Primero vinieron de una empresa en octubre y con máquinas sacaban los árboles de raíz y los daban vuelta. Los frenamos. Dos días después, vinieron y directamente los talaron al ras del piso”, contó Leandro, vecino y comerciante de Villa Soldati, quien pidió reserva de su identidad ante posibles represalias laborales. Ayer, el gobierno porteño apeló la medida precautelar que le impide seguir trasplantando árboles y quitando espacio verde para el metrobús de la avenida 9 de Julio.



El metrobús sur, que unirá Constitución con Puente La Noria, tiene dos ramales: uno sobre las avenidas Cruz, Chiclana y Garay; el otro sobre las avenidas Rabanal, Almafuerte y Brasil. El primero está más avanzado, por lo que pudo constatar Página/12; el segundo tiene 30 cuadras listas, entre las avenidas General Paz y Mariano Acosta. “De ahí en adelante lo frenamos nosotros”, dijo Daniel Morán, otro de los vecinos que cortaba ayer. Sin embargo, la tala de pimientos, tipas y otros árboles sobre las plazoletas avanzó entre octubre y diciembre.

“Cuando nos fuimos a quejar a la Legislatura, nos dijeron que la zonificación de estas plazas es ‘cantero central’ y las consideraron sin efecto relevante”, señaló Jimena Rodríguez, otra vecina. Según comentaron varios manifestantes, nadie les especificó por dónde pasa la traza entre Acosta y Centenera, un corredor verde de 15 cuadras, salvo los empleados de la empresa privada que removieron árboles. “Dijeron que pasa por el medio de las plazas. Algo innecesario porque no hay problemas de tránsito en esta zona, sólo pasan tres colectivos”, dijo Rodríguez.

El desmoche o descopamiento de árboles en estas plazas, realizado antes de que comenzaran las obras del metrobús, ya dejó casi sin sombra al lugar. A esta mala poda se sumaron obras extrañas, como el levantamiento de una bicisenda de asfalto que pasaba por las plazas, para cambiarla por una de cemento. “Otra obra totalmente innecesaria, el asfalto estaba en perfectas condiciones”, planteó Jorge, un joven vecino. A mediados de octubre, junto a personas del barrio vio llegar las topadoras y los empleados con motosierras y subió la apuesta.

“Ellos fueron marcando los árboles con puntos amarillos o con una T amarilla. Y bueno, un día me puse enfrente de un árbol que iban a cortar con una motosierra. ‘Correte, mirá que te vas a lastimar’, me dijo el operario. ‘Vos me vas a lastimar’, le aclaré y se detuvo”, contó Leandro, quien cada mañana revisa las plazas y a veces recibe llamados de otros vecinos, alertando la presencia de los taladores. “Al final, los frenamos nosotros. Cuando se pone picante el asunto se van, pero siempre vuelven. Juegan a las escondidas porque no quieren que se haga público”, agregó.



Los manifestantes recibieron la visita y los consejos de la legisladora porteña kirchnerista María José Lubertino, una de los impulsores del segundo amparo para detener las obras del metrobús sobre la 9 de Julio. Ayer, otro de los cortes se hizo sobre la intersección de esta avenida e Hipólito Yrigoyen para que se trate en la Legislatura porteña la forma en que se va a implementar el metrobús en el centro de la Ciudad. Este amparo y el presentado el viernes de la semana pasado fueron “sumados”, es decir, unificados, por el juez Guillermo Schleiber.

Ayer el gobierno porteño dejó trascender que apeló la medida precautelar que frenó el descopamiento y traslado de árboles con “un escrito de 22 carillas, con documentación respaldatoria de cuatro mil hojas”. El macrismo minimizó las protestas y el propio jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, trató el tema como una cuestión de burocracia judicial. “Lo mismo pasó hace dos semanas (con las tareas de enrejado) en Parque Centenario, el juez mandó un pedido de una cantidad de información, se le envió y a las 48 horas se pudo continuar la obra”, dijo el jueves pasado.



En el cruce de la avenida Angel Gallardo y Marechal, en Caballito, se hizo un corte para rechazar ese enrejado y a la espera de que se acepte una apelación para elevar la disputa a la Cámara en lo Contencioso Administrativo porteña. También se interrumpió el tránsito en Paraná y Sarmiento, en el centro, en protesta por el cierre de la sala Alberdi del Teatro Municipal San Martín, que el gobierno porteño pretende trasladar al barrio de Chacarita. Los organizadores de todas las protestas repudian “la imposición de un modelo de Ciudad que desprecia la autogestión y la democracia participativa”.




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