México, el hermano mayor de Latinoamérica

México, el hermano mayor en la educación de AL



El imaginario de México en el resto de América Latina es extenso y profundo. Las luces de la Revolución Mexicana a principios del siglo XX iluminaron la región con una apuesta secular y progresista que no se repitió en ninguna otra parte de la región, pero que remeció los cimientos coloniales de todo el continente. Después de todo, la intelectualidad posrevolucionaria produjo pensadores como Octavio Paz o Carlos Fuentes, quienes lograron crear un pensamiento auténticamente latinoamericano. La importancia de sus grandes muralistas también es capital, pues forjaron las imágenes de los problemas vigentes de la región y, con ello, el rostro de una autoconciencia mestiza latinoamericana. Y así, podríamos enumerar íconos culturales como la época de oro del cine mexicano, el Fondo de Cultura Económica y otros.

Ningún país en la zona tiene esa capacidad de influir en la manera de ser de sus hermanos. Brasil tiene un tamaño superior y una riqueza cultural similar, pero el idioma y la historia diferentes hacen que no exista la familiaridad que se percibe entre nacionalidades de habla española.

Argentina posee grandes escritores y artistas, pero su inclinación atlántica y europea lo alejan de los pasados coloniales que forjaron sociedades mestizas y tensionadas. Colombia, Perú y, tal vez, Venezuela, pueden también tener alguna comparación con México.

Los latinoamericanos han sido testigos de cierta obsesión de este país por Estados Unidos, lo que ha producido reacciones que van desde la envidia hasta el oprobio y hasta ha generado la sensación de que para México la región es significativamente menos relevante.

Esto puede resultar subjetivo y hay datos que pueden contravenir esa idea, como la generosidad de México para recibir con los brazos abiertos a exiliados y perseguidos latinoamericanos, lo que ha dado lugar a una pequeña cohorte de admiradores y defensores del país ahí donde ha habido tragedias políticas. Lo cierto es que el hermano mayor acoge cuando se lo piden, pero se vuelve al norte cuando pasan las tempestades.

Así, México estaría perdiendo la gran oportunidad de liderar intelectualmente a esta parte del continente, al menos a la que habla español –en especial ahora que España no tiene la fuerza ni la capacidad de movilizar a los hispanoparlantes–, lo que ocurriría necesariamente a través de una política intensiva en atraer y formar no sólo a las élites del resto de América Latina, sino a un número significativo de profesionales, cuyo volumen y calidad pueden crear una clase media verdaderamente transformadora de la economía y la cultura latinoamericanas.

México es el único país que puede hacerlo y por eso AméricaEconomía y El Economista publican este ranking que pretende dar a conocer lo mejor de la oferta universitaria mexicana, que va mucho más allá de la UNAM, el Tec y el Colegio de México, por mencionar algunos de los más conocidos.

En evaluaciones que se hacen fuera de la región, las escuelas mexicanas tienen un papel muy importante, junto a universidades de Chile, Brasil, Argentina y Colombia. Eso obliga a las universidades mexicanas a tomar un papel relevante.

Según el último informe, sacado el año pasado, hay varias universidades en Latinoamérica que están cerca de ser universidades de clase mundial, entre ellas la U. de Sao Paulo, la U. de Chile, la PUC de Chile, la UNAM, el Tec de Monterrey, entre otras.

La última cifra que se tiene disponible, según las casas de estudio que más atraen estudiantes extranjeros dentro de México, es que hace más de tres años la cifra de estudiantes foráneos superaba 10%; hoy tal vez superan 5 por ciento.

Muchos estudiantes que antes preferían México, hoy optan por otros países en América Latina o simplemente han cambiado a zonas como Asia, que cada vez atrae más y más extranjeros.

Según la encuesta realizada por AméricaEconomía Intelligence, entre los reclutadores de América Latina, la información que existe sobre las casas de estudio en México es más amplia en países como Brasil, Chile, Colombia y Argentina, donde el desarrollo de la educación universitaria es mayor, al menos según lo que dicen los ranking internacionales.

El Tecnológico de Monterrey y la UNAM son, por mucho, las dos instituciones más reconocidas fuera de México. La UNAM, por su aporte al conocimiento y el Tecnológico de Monterrey se ha posicionado como la universidad privada que atrae los mejores estudiantes en áreas donde la UNAM no es tan fuerte.

Al preguntarles a empresas y reclutadores fuera de México, aparte de la UNAM y el Tecnológico de Monterrey, son escasas las votaciones para escuelas como la UdeG, el ITAM, El Colegio de México y el Politécnico Nacional. Y aquí surgen varias preguntas: ¿por qué si hay escuelas de calidad en el país no han salido a buscar estudiantes de la región? ¿Por qué el enfoque siempre ha sido atraer estudiantes de EU y Europa? ¿En qué momento México asume la responsabilidad de liderar la mayor exposición de las universidades de América Latina? Probablemente la respuesta a varias de estas preguntas se pueda dar a través de estudios como éste.

Para la pregunta de cómo es el trabajador mexicano, las empresas que tenían personas de esa nacionalidad se inclinaron por dos opciones. Las que más votos tuvieron son: “es muy trabajador y siempre está comprometido con la empresa”, con 23.3% de las preferencias y “tiene un alto nivel de conocimientos y se desempeña bien en lo que hace”, con 18.2%.

México tiene una gran tarea por delante cuando se habla de acercarse a la región. Según 58% de las empresas encuestadas, fuera de México, ante la pregunta de por qué México está tan lejos de América Latina, 47.6% de ellas se inclinó por la opción “a México no le interesa más que EU” y 24.3% por la alternativa “México hace esfuerzos pero poco productivos”.

Hoy, la globalización y los cambios que se están dando en el mundo, donde los países emergentes serán los protagonistas durante los próximos 10 años, harán que México se vea obligado a mirar hacia el sur y ver que es ahí donde puede encontrar aliados para liderar un proceso de internacionalización real de las universidades latinoamericanas.

Hoy, muchos miran a América Latina como destino para trabajar y estudiar, por lo que cada vez será mayor el flujo de personas que vengan por acá a aprender de cómo se hacen las cosas en la región.