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Mi gran arquitecta egipcia

Humor político por Alejandro Borensztein

Dijo la Compañera Jefa este jueves en su ya tradicional programa diario “El Show del Atril”: “analizamos las radios de la mañana y el 79% de las noticias son negativas” . ¿Qué tul? Flor de equipo de producción hay que tener para conseguir semejante dato, no? Y tan preciso. No dijo 80%, dijo 79%.

Seguramente, la cifra es similar en diarios y tele. Por ejemplo, en TN cuando te toca un día soleado dicen: “¡qué bella jornada vamos a tener hoy, no Bianco?” “¡¡Sí!!” , dice el meteorólogo y al toque pasan a otro tema, por caso las novedades que hay sobre Boudou, que en general son divertidísimas.

En cambio cuando se inunda media provincia de Buenos Aires, se pasan el día dando matraca con Nelson Castro, con Julio Bazán transmitiendo desde un campo anegado lleno de vacas desesperadas, mientras Bianco muestra la imagen satelital donde se ven las nubes con granizo que se acercan. ¿Y qué termina pasando? Que la gente se asusta, se angustia, aumentan los precios, la inflación llega al 40%, las reservas del Banco Central tambalean, el dólar pasa los 14 mangos, las empresas suspenden personal, el sindicalismo se radicaliza, los bonistas rechazan el cambio de jurisdicción, y así se va generando este desastre, todo por culpa del meteorólogo de TN que con su mala onda arruina la Patria.

Sin embargo, el hecho de que el Gobierno sepa que el 79% de las noticias en radio son negativas, demuestra, una vez más, que estos tipos son medio raros. Por un lado el Jefe de Gabinete dijo en el Congreso que no tenía los datos de pobreza, pero por el otro sí saben el porcentaje de las cosas que se dicen por radio. En realidad, corrijo la observación: Capitanich esta semana finalmente consiguió el dato de pobreza. Le dio 0%.

Toda esta perorata vale como introducción para explicar que uno hace todo lo posible para sumarse al 21% de buena onda, pero esta gente del kirchnerismo no ayuda.

Esta semana en la emisión del martes de El Show del Atril, la Compañera Jefa relanzó la idea de un Polo Audiovisual en la Isla Demarchi, incluyendo el proyecto de una gran torre para albergar actividades vinculadas a la producción de televisión, cine y publicidad. Como soy arquitecto y productor de televisión, el tema me calza fenómeno para sanatear y ayudar al 21% de noticias positivas.

Según explicó Ella, el proyecto contempla un espacio público más grande que el Central Park de Nueva York. No está mal. Personalmente, más que el Central Park en sí mismo, prefería tener todo lo que rodea al Central Park, desde la seguridad que hoy tiene Nueva York hasta el 2% de inflación que tienen estos guachos. Pero bueno, arranquemos por parecernos al parque. Arbol más árbol menos, es más fácil.

¿Es esto una buena noticia? ¡¡Buenísima!!! Ideal para engordar ese 21% de buena vibra.

Por supuesto, ni bien terminó el programa, llovieron las críticas sobre la oportunidad, lo faraónico, etc. etc. No faltaron los malpensados diciendo que seguramente el nuevo edificio se va a llamar como la represa, la plazoleta, la fuente, el museo, etc, etc. Puro prejuicio gorila. No creo que esta vez le pongan Torre Néstor Kirchner. Para mí, le van a poner CFK Tower, Resort & Hotel porque la cinéfila y hotelera es Ella.

En realidad, todo esto es una gran noticia pese a que ya existe en Buenos Aires un Polo Audiovisual que funciona hace un par de años bajo el nombre de Distrito Audiovisual y que ocupa partes de Colegiales, Palermo, Paternal, Chacarita y Villa Ortúzar.

Allí están instaladas muchas empresas del rubro, y otras se están mudando, construyendo edificios, estudios de televisión, servicios técnicos, etc, a cambio de beneficios impositivos. Suena lindo pero en realidad, no sirve para nada porque tiene un problema insalvable: se le ocurrió a Macri. O sea, un Polo Audiovisual de la derecha imperialista financiada por los Buitres. Un espanto.

Por suerte, ahora tenemos otro, y todas las empresas que quieran trabajar en territorio falsoprogresista tendrán ahora su oportunidad. Imaginemos la empresa de Tinelli, por ejemplo. Supongamos el tipo se levanta una mañana y dice: “Estoy harto de Macri, Michetti, Larreta y el rabino Bergman” . Entonces lo único que tiene que hacer es agarrar su edificio de 7.000 M2, con los estudios de televisión, las cámaras, los cables, las luces, las chicas, Moria y Solita adentro, ponerle unas buenas ruedas y arrastrarlo por la Juan B. Justo hasta el Bajo. En la Costanera lo suben a una chata y así se van todos navegando lo más pancho hasta la Isla Demarchi. Simple. Por ahí es un poco costoso, pero nada que no pueda financiarse con un buen Plan Pro Mudar.

Como si fuera poco, lo bueno también es que a partir de ahora ya somos líderes mundiales en Polos Audiovisuales. Madrid tiene sólo uno (Ciudad de la Imagen), Roma tiene sólo uno (Cinecittà) y Estados Unidos también tiene sólo uno. Se llama California. En cambio nosotros los porteños le mojamos la oreja a todos y ya tenemos… dos!! Y si nos apuran les vamos a meter el tercero.

Además va a tener el edificio más alto de Sudamérica. Como dijo Ella, “un símbolo para Buenos Aires” . Acá aparece otra crítica del 79%.

En casos como este, de obras emblemáticas, se suele llamar a concursos internacionales de arquitectos.

Cuando en los ‘80 a Mitterrand se le dio por festejar los 200 años de la Revolución Francesa, llamó a concurso internacional de arquitectos para la Biblioteca de París (se presentaron 250 y ganó el francés Perrault), la nueva Opera de París (ganó el uruguayo Carlos Ott), el Parc de la Villette (ganó el suizo Bernard Tschumi) o La Défense (ganó el danés Otto Von Spreckelsen), entre otras obras. Solo la ampliación del Louvre se la dieron sin concurso y directamente a I. M. Pei (el chino Pei), no fuera cosa que ganara cualquier salame y le arruinara el museo con La Gioconda y todo.

En Nueva York, para reemplazar a las Torres Gemelas, llamaron a concurso internacional, se presentaron los mejores del mundo y ganó el polaco Daniel Libeskind (casi gana el uruguayo/argentino Rafael Viñoly).

Acá, para hacer el edificio más importante de la ciudad, llamamos a un par de empresas constructoras, cada una trajo a su arquitecto, un presupuesto y chau. Por suerte el que ganó venía con el estudio de MR Alvarez. Una garantía, seriamente hablando.

En este caso, la buena noticia es que, conociendo al kirchnerismo, podría haber ganado Lázaro Báez con proyecto del arquitecto De Vido, tranquilamente.

En fin, “¡qué lindo es dar buenas noticias!” , dijo De La Rúa en 2001. Otro que tenía el 79% en contra.



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